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19 diciembre, 2018 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Deseos navideños

Imaginen durante un momento que la época navideña les va a cumplir sus sueños, al menos laboralmente. Pero por cada deseo cumplido, hay un lado malo. Como con la pata de mono, pero sin zombies. Ni adaptación de Los Simpsons.

Elijan, queridos míos, ¿cuál combo prefieren, según el área?

No aceptamos devoluciones.

Diseño

Otras opciones:

  1. Aprobación de logo/identidad a la primera vuelta PEEERO producción de todas las piezas inimaginables con ese diseño, durante dos años sin oportunidad de trabajar en otro proyecto.
  2. Campaña disruptiva e histórica concebida por ti PEEERO que te quedes ciego y no puedas verla en toda su gloria (ni esa campaña ni nada más).

Redacción

Otras opciones:

  1. Libertad absoluta para escribir ese guión para el cineminuto PEEERO que los protagonistas deban ser Minions y las voces de Eugenio Derbez.
  2. Tener oportunidad de terminar de escribir “esa novela” y la publiques PEEERO no puedas escribir otra cosa nunca más, excepto jingles para La Academia.

Cuentas

Otras opciones:

  1. Briefs al putazo sin necesidad de juntas interminables PEEERO que el cliente quiera que le mandes todo, logos y videos, en Word, por Whatsapp.
  2. Que los creativos, redactores y diseñadores trabajen en equipo en perfecta armonía PEEERO las juntas con el cliente serán fuera de horario de oficina, en días feriados y duren 3 horas, siempre.

CM

Otras opciones:

  1. Que se acaben los haters PEEERO que todas las interacciones sean únicamente, y para siempre, el mismo chiste de papá.
  2. Que te paguen por hacer momos PEEERO que los momos sean para el Frente Nacional de la Familia, sin tono irónico.

Creatividad

Otras opciones:

  1. Que tu familia respete 100% tu trabajo PEEERO que ya nunca puedas limpiarte bien el culo cuando hagas popó hasta que te mueras.
  2. Que tus amigos te digan “El Don Drapper de la publicidad en México” PEEERO por infiel y alcohólico.

Digital

Otras opciones:

  1. Que el engagement nunca se caiga en tus cuentas aunque cambie el algoritmo PEEERO ya no podrás beber ningún líquido sin derramarlo desastrosamente sobre tu ropa o computadora.
  2. Que tus clientes sí quieran invertir dinero en pautas PEEERO que todos los objetivos sean que envíen mensajes y tú seas el CM.

Administración

Otras opciones:

  1. Que todas las producciones de materiales lleguen a tiempo con el cliente PEEERO porque tú mismo los repartiste chspm.
  2. Que las declaraciones anuales de impuestos siempre tengan devoluciones PEEERO que se te borre un recuerdo de tu mascota favorita cada vez que suceda.

Todos

Otras opciones:

  1. Que nunca se tengan que cumplir horas extra PEEERO que todos los días a la salida del trabajo haya una manifestación bloqueando las calles principales durante 2 horas (aka vivir en CDMX).
  2. Que nunca hagas desfiguros en las pedas de la oficina PEEERO que seas el único que vio todos los desfiguros del resto de la oficina, durante las pedas.
  3. Que el cliente admita que no tiene la razón PEEERO sólo cuando no haya nadie para escucharlo cuando lo admita.

¡Feliz Lo Que Sea Que Celebren Ustedes y que el 2019 se pase en chinga!

Abril Ambriz Posas

IG: @ladyprovolone

TW: @ladyprovolone

29 marzo, 2017 - No Comments!

Stay chido! | Basado en una historia real

 

 

 

Había una vez una nueva carpeta…

Tan nueva, tan llena de tantas posiblidades

...que tenía otras.

Perfectamente normal

Algunas pronto se llenaron de archivos.

😀

Otras se quedaron vacías.

:'(

Siempre hay unas más pesadas que otras;

 

pero la más esperada y codiciada es:

<3

 

Sin previo aviso, apareció una

D:

que, a pesar de ser una c a r p e t a, por dentro era un caos.

D: D: D:

Semanas después seguía creciendo atrozmente;

¡AHHHHHHH!

las demás carpetas ya no importaban;

</3

 

todos queríamos la SALIDA.

*llora*

Ni la misma computadora quería abrirlas.

*lo mira intensamente*

Y un día, de sorpresa, simplemente…

x_x

 

 

 

FIN

 

 

TITO

 

- - -

 

Tumblr: brandingdong.tumblr.com

Instagram: titorama

 

13 marzo, 2017 - No Comments!

Instantáneas | El publicista que quería ser taquero

El comercio nació hace casi 6 mil años y, seguramente, entonces vender intangibles era casi imposible. Estamos en el 2017 D.C. y convencer a alguien de darte su dinero a cambio de algo que no podrá tocar, sigue siendo dificilísimo. En el campo de las ideas el reto es todavía mayor, a pesar de que todos sabemos que la creatividad genera valor. 

En octubre del año pasado, una cadena de gimnasios nos invitó a una reunión para platicar de una campaña que planeaba lanzar en enero y fue hasta que terminó la junta que nos revelaron que se trataba de un pitch.   

Le explicamos al responsable de mercadotecnia y a su equipo que consideramos que los pitches son una práctica que resta valor a la creatividad porque, en esencia, lo que el cliente dice es "haz el trabajo, pero si no me gusta, no te lo pago". Aún así, ofrecimos escribir al día siguiente con una propuesta. 

Empezamos nuestro correo señalando que nos interesaba colaborar con ellos y propusimos 3 esquemas en los que podríamos hacerlo: 

Pitch tradicional: riesgo alto, costo alto  

Si como cliente esperas que invirtamos talento y horas de trabajo en un proyecto que no sabemos si podremos cobrar, te va a costar caro. Si quieres que arriesguemos mucho, en correspondencia tendrías que pagar mucho.

Pitch pagado: riesgo medio, costo medio  

Si me invitas a trabajar en una propuesta creativa que competirá contra otras, pero me pagas un poco por participar, hay certeza de que obtendremos alguna remuneración y eso nos permite ofrecerte un costo medio, que junto con el pago del pitch se vuelve un pago adecuado.

Proyecto asignado: riesgo bajo, costo bajo

Si nos asignas el proyecto en lugar de concursarlo, no corremos ningún riesgo. Podemos desarrollar tantas opciones como sean necesarias y ofrecerte el costo más competitivo.   

En el mismo mensaje, señalamos que preferíamos un pitch pagado, pero que participaríamos en cualquier escenario.   

La insoportable vaguedad del pitch

Pasó una semana y no recibimos respuesta. Pasaron dos semanas y tampoco se comunicaron. Han pasado 5 meses desde entonces y todavía no nos dicen nada. La campaña saldría a la calle en enero y estamos en marzo, así que creo que es prudente asumir que nunca nos contestarán.  

Pensando en lo que pasó con esta invitación y con otros muchos pitches en los que hemos participado, Yuca y yo comparábamos la forma en que tenemos que vender nuestros servicios contra la forma en que un taquero hace su intercambio:   

Todos sabemos qué es un taco, cuánto debería costar y qué esperar de él.

Esto, por ejemplo, NO es un taco.

El taquero establece el precio de sus productos, el cliente pide, paga, come y se va.  

Si yo llegara a un puesto, pidiera un taco gratis para probarlo y así decidir si pedir otros cuatro, seguramente el taquero se reiría en mi cara, me mentaría la madre y me correría a patadas. Sin embargo en las industrias creativas es sumamente común pedir una demostración de capacidades, aun si tu portafolio está lleno de buenos ejemplos de trabajo que evidencian experiencia.

Para octubre, cuando platicamos con la cadena de gimnasios, teníamos ya algunos meses preparando algo nuevo. pero esta invitación me ayudó a confirmar que quería, además de publicidad, trabajar también en otra cosa.   

Pasando a lo tangible

Cuando tenía 12 años fui a una fiesta de disfraces en la que no conocía a nadie. Un niño que traía una máscara de Darth Vader fumando un puro (?) se me acercó y me dijo algo como "Hola, soy Humberto, vente a jugar". Desde entonces la amistad con él sigue intacta.

Desde que Humberto se acuerda, su familia ha trabajado distribuyendo naranja en el Mercado de Abastos y hace tiempo compró maquinaria para café porque Filiberto, que trabaja con él, nació y creció en Coatepec. La familia de Filiberto se ha dedicado al café allá en Veracruz por generaciones, así que él mejor que nadie sabe dónde comprar buen café. Él lo beneficia, lo tuesta y arregla las máquinas. En pocas palabras: el cabrón es un estuche de monerías y la relación de amor-odio que tiene con Humberto no podría ser más productiva.   

En 2015, Humberto y Filiberto empezaron a producir café, pero la marca con la que lo vendían no correspondía con la (muy alta) calidad del grano. Luego Filiberto tuvo que regresar a Veracruz para atender un asunto personal y el proyecto se puso en pausa. A mediados del año pasado, comí con Humberto y cuando me contó que sus máquinas estaban empolvándose en una bodega, le propuse asociarnos para echarlas a andar otra vez. En YuJo! nos encargaríamos de la marca y la comunicación, Filiberto y él llevarían la producción, y entre las dos partes haríamos la inversión.   

No fue casualidad que el café me entusiasmara tanto: hace 3 años, siempre que tomaba cerveza era lager, y siempre que tomaba café era lechoso y azucarado. Así como Bernardo me enseñó diferentes estilos de cervezas, Yuca me enseñó varios métodos de extracción, y sin ser experto en ninguna de las dos cosas, hoy disfruto mucho más de ambas.   

La semana pasada, finalmente tuvimos café empacado. Se llama Tonelada®. Hay tanto molido como en grano, en bolsas de 360 y 800 gramos y, la verdad, es muy buen café. Filiberto ha estado yendo y viniendo para comprar cereza, beneficiar, mortear y tostar aquí en Guadalajara. Yuca y yo hemos conocido mejor el proceso y ahora ya podemos ser como el taquero que debe ofrecer mejores tacos que su competencia, pero que nunca se va a desgastar en explicar lo que hace.

Por ahora el café está disponible en nuestra oficina, en nuestra tienda en línea y si quieres lo llevamos a tu casa. Más adelante nos gustaría exportar. Y así como YuJo! ha crecido hacia lugares que no imaginábamos, difícilmente podemos predecir hasta a dónde llegará Tonelada®. 

Trabajar en creatividad me reta, me satisface muchísimo y espero seguir haciéndolo toda la vida. Tomar y vender café también me encanta y no hay ninguna razón para no trabajar en las dos cosas.

Si quieres platicar de creatividad y de pitches, o tomarte un café y conocer Tonelada®, te invito a YuJo!, preparamos una prensa y le entramos.

¿Un cafechito?

Joel Gutiérrez

Twitter: @thewowisnow

Instagram: thewowisnow

25 enero, 2017 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Milestones de un CM

Facebook, quien se da cuenta de que sus usuarios queremos compartir absolutamente todo de nuestras vidas, creó un formato de publicación para que su autor pueda pavonearse con bombo y platillo. O, en este caso, con una banderita y la posibilidad de añadirle una fotografía de su elección.

 

Sin embargo, a pesar de lo estandarizado que es el formato del Milestone o Acontecimiento Importante —sólo se puede editar hasta cierto punto—, incluso en estas embarradas al prójimo también hay idiosincrasia. Tu ex compañera de la prepa que se casó antes de terminar la carrera nunca festejará levantarse sin cruda un domingo a las 3 de la tarde, del mismo modo en que tú ni siquiera sueñas con presumir que tu tercer hijo aprendió a cagar por sí mismo.

 

Por eso, es posible que si no eres un Community Manager tal vez no entiendas lo importante que son estos sucesos, pero, oh, somos legión, y en más de uno lágrimas de felicidad rodaron por su autor. O autora.

 

 

 

 

¡Hasta el engagement, siempre!

 

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

17 noviembre, 2016 - Comentarios desactivados en Se parece tanto al amor | Manual del Auténtico CM

Se parece tanto al amor | Manual del Auténtico CM

Porque no todas las respuestas pueden ser personalizadas, ni todos los clientes tienen la razón

Otro lunes, otra pataleta infinita de un cliente insatisfecho que saca la artillería pesada y decide quejarse en Twitter por el irrevocable daño que otra marca le ha causado.

Si usted, querido lector, se ha encontrado del otro lado del feed, del lado de la arroba infame que ahora todos atacan con un hashtag ingenioso, el Manual del Auténtico CM es lo que necesita. Documento que está en vías de registro, le será, al mismo tiempo, guía y amigo más cercano que le permitirá atender todos los comentarios de manera puntual y consistente.

Sin más preámbulo, atásquese:

Tipo de queja: La Incrédula

Este comentario siempre tiene un sentimiento de incredulidad en quien la comparte, que nos hace pensar que la vida se le está destruyendo, minuto a minuto, cuando se dio cuenta de que el servicio de Internet que contrató es ofrecido por una compañía con personal humano, y que por lo tanto tendrá que lidiar, de vez en cuando, con problemas propios de nuestra condición (humana).

Ejemplo: "No puedo creer que tenga más de 20 minutos sin Internet en casa. ¿Cómo esperan que mis hijos hagan su tarea?" *

Respuesta:

Hay que atacarlo por partes. Generalmente tendrá dos:

El de la abierta confesión de incredulidad, seguida de la consecuencia negativa que presentará el problema. Luego de que le pida que le envíe un MD o Inbox para darle seguimiento, se sugiere atender el comentario así:

"Hola, Incrédula. Medir el tiempo es una cuestión truculenta. Seguro: tu reloj te indica que han pasado sólo 20 minutos, pero, realmente, ¿cuánto ha pasado? Johnny Carter, en 'El perseguidor', ya se emocionaba cuando podía recordar años de su vida en lo que apenas viajaba de una estación a otra del metro. Ahora, ¿puedes creer que tú debas esperar 20 minutos para reconectar tu módem, pero haya niños que tienen que caminar tres horas para ir a la escuela? ¡El mundo es algo raro, definitivamente! Y sobre la pregunta que nos compartes, ¿qué tal si envías a tus retoños a una biblioteca, a la casa de uno de sus compañeros o, no sé, abres una de las enciclopedias que tienes pudriéndose en tu sala y redescubres el placer de investigar, leer y aprender, junto a tus pequeños, cualquier cosa? Así, el tiempo pasará más rápido; cuando menos te acuerdes, podrás desdibujarte de tu familia al regresar al estalkeo de tu ex desde Facebook. Que tengas un excelente día. Saludos cordiales."

Tipo de queja: La Nunca Exagero

La queja es una hipérbole que se usa como método de presión por parte del autor. Eso, o ha perdido toda perspectiva en su existencia, por lo que será preciso ayudarle a recuperar el horizonte con el mayor tacto posible.

Ejemplo: "Contratar su servicio es lo peor que me ha pasado en la vida."

Respuesta:

Luego de pedirle amablemente que envíe un MD o Inbox para darle seguimiento a su caso, es momento de afrontar el problema principal que se pone sobre la mesa: la falta de perspectiva. Por eso, la propuesta va más o menos así:

"Hola, Ciego, gracias por contactarnos. Queremos compartirte que nos sentimos un poco asombrados por la declaración que has hecho de nuestro servicio. Si hemos fallado en algo, definitivamente trabajaremos para compensarte, pero tu reciente afirmación da luz a algo aún más perturbador: tu propia vida. Nos gustaría que te tomaras unos minutos de tu ajetreado día para que medites esta pregunta: ¿en verdad nuestras líneas ocupadas ha sido lo peor que te ha pasado en la vida? Es decir, ¿no poder comunicarte con nosotros para pedir una pizza es, absoluta y sin lugar a dudas, lo peor que ha podido ocurrirte en todos los años de existencia que tienes? Piénsalo. ¿No pedir pan con queso es más horrible que separarte de tu verdadero amor, o que darte cuenta que la primera persona a la que quisiste en tu juventud te traicionó, o que un ser querido pudiera caer enfermo y morir inevitablemente, a pesar de tus esfuerzos, fe y corazón roto? ¿Es tu vida tan pequeña, estrecha, aburrida y a punto de deshacerse en el aire que, literalmente, lo peor que puede pasarte es no comunicarte con un adolescente grasiento, incómodo y torpe al otro lado de una línea 01800 hecha para que desconocidos Sin Rostro como tú puedan hacer más gorda la cuenta de ganancias de una cadena transnacional de carbohidratos? En cuanto tengas la respuesta, no dudes en avisarnos por este medio. Mientras tanto, compártenos tu nombre completo, dirección, teléfono y lo que deseas pedir, para enviarlo a tu domicilio lo antes posible, perdedor. Saludos cordiales."

Tipo de queja: La Ya Llegó El Vergas

Aunque está enunciado en masculino, El Vergas también puede ser La Vergas, El Hijo o Hija del Vergas y cualquier tipo de epíteto que indique la relación, directa o indirecta, con el tal Vergas. Generalmente, los lameloides que recurren a este tipo de herramienta no valen ni la mitad de los caracteres con los que escriben su password, así que el método es simple.

Ejemplo: "No saben con quién se metieron. Le diré a todos mis seguidores lo que hicieron y usaré mis contactos con la prensa/gobierno/Batman para pedir mi satisfacción."

Respuesta:

"AHNUMASICIERTO. Pues entonces sí te vamos a dar la atención, porque en realidad a todos les respondemos que los ayudaremos, pero sin planes para hacerlo. PERO NO CONTIGO, WEY. A ti sí te daremos servicio. Danos tu teléfono para enviarte todos los helicópteros que le negamos a los demás. Saludos cordiales."

Tipo de queja: La Jamás Leo Lo Que Firmo

Esta es mi favorita, porque es la que necesita menos líneas y palabras para dar una respuesta clara, concisa y definitiva. Lo único que sugiero es paciencia por parte del CM, porque esta queja se acompaña de otros comentarios que también podrían incluir los Tipos de Queja antes mencionados, así que es importante no perder el camino, pues podemos caer en provocaciones y dar las respuestas a otras que, en este caso, no son la prioridad.

Ejemplo: "Yo contraté el Plan 1, ¿por qué no me pueden dar los beneficios que yo quiero que me den?"

Respuesta:

Se recomienda que se haga de manera pública, aprovechando la oportunidad de responder de un sólo comentario —o tuit— a los otros 100 que querrán quejarse de lo mismo:

"Buen día, @luna_azul_kitty78, en el contrato que firmaste con tus manecitas están enumerados los 3 beneficios que elegiste contratar. Léelos en voz alta para mejor efecto. Saludos cordiales."

Espero que este documento sea útil y pueda nutrirse con la experiencia de otros CM.

Si quiere más consejos sobre la gestión de las redes sociales, no olvide buscar el Manual del Auténtico CM en librerías de prestigio desde el 1 de diciembre, editado por Océano e ilustrado por Carlos Palleiro. Y no se pierda la presentación en la FIL, con figurones como el CM de la Comisión Federal de Electricidad, la recepcionista del SAT (oficina Américas) y mi papá, que disfruta mucho de lo que hago.

Sin más por el momento, ¡hasta el engagement orgánico, siempre!

 

 

Abril Ambriz (Posas)

Twitter: @ladyprovolone

*Todos los ejemplos son tomados de casos reales, pero adaptados, traducidos, interpretados y escritos con buena ortografía, porque aunque el trabajo de CM es duro, no quiere decir que leer este manual deba ser una tortura también.

31 agosto, 2016 - No Comments!

Al Cien | Qué bonita referencia…

...quiero mi proyecto IGUAL*

*las palabras que todos en el mundo creativo temen

Muchos ya sabrán que soy de Guamúchil, un pequeño pueblo en crecimiento del norte de Sinaloa. Es tan pequeño y tan en crecimiento —lento— que el apoyo e interés por la cultura son casi nulos; hay muy poca gente interesada en aportar talento a Salvador Alvarado (el municipio en donde yace la población), y de esa, la mitad, al parecer, piensa “quiero intentar entrarle por quedar bien”.

Cuando estaba en la adolescencia, y un poco confundida sobre qué estaba bien y qué no, una conocida de mi mamá recibió el apoyo de una editorial para publicar su primer libro de poemas. Poco tiempo después, mi mamá, con pena, me platicó que se dieron cuenta que muchos de éstos no eran suyos…

¡Oh, querida Juanita!, ¿no sabías que ya existía el Internet? Me imagino que ella pensó que si nadie lee en Guamúchil, nadie se daría cuenta. Fue la primera vez que escuché que alguien hacía esto —perdón, amigos, vivía en una burbuja— y fue la primera vez que supe qué era un plagio y qué tan de mal gusto es.

Hoy, en el blog de YuJo!, me subiré a este tren de actualidad completamente sin planearlo, pues desde antes de que saliera la noticia de que nuestro “queridísimo presidente” (del que jamás esperábamos esto *sarcasm alert*) plagió su tesis, me preguntaba por qué en el ámbito del diseño, la publicidad y otros temas afines, el plagio es tan común y cómo no se dan cuenta de que todos lo notamos.

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Encuentren las 15 diferencias

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Encuentren las 15 diferencias - nivel avanzado

No le echo la culpa de esto a nuestros papás o maestros, pero al parecer a todos nos hizo falta que nos dijeran que copiar era malo, no sólo porque así no aprendemos o porque mentimos, sino que, deliberadamente y sin tantita pena, demeritamos todo el esfuerzo y trabajo que otra persona hizo para llegar a esa campaña, diseño, concepto, libro, canción, etc. que tanto nos gustó como para querer imitarlo.

Seguramente cada vez es más común, porque vivimos en el Internet y la infinidad de referencias que te encuentras por todas partes —muchas veces sin querer— te hacen pensar que está bueno y simplemente lo dejas ir. Pero resulta que a tu subconsciente le pareció tan chido que se lo quedó y, tiempo después, se te viene a la mente creyendo que es una idea original. O simplemente te pareció tan bueno que no te importó que alguien más ya lo hubiera hecho, pero como tú también lo puedes replicar, quieres que te toque rebanada de ese pastel.

A pesar de que no soy experta en el tema, no se necesita nada más que sentido común para saber que es algo que habla mucho de tu ética personal y profesional. Por eso creo que como diseñador, publicista, ilustrador, músico, tatuador, el que escribe cartitas en la plazuela y cualquier otra chamba o profesión, es nuestra responsabilidad hacerle saber al cliente que esa referencia con la que llegó no se puede hacer igual porque alguien más ya lo hizo y su trabajo vale. Aunque nos quememos las pestañas para encontrar algo que convenza al cliente de que es mejor que lo que él traía en mente, es lo correcto.

No olvidemos que el Internet es como Guadalajara: enorme, pero todo mundo se conoce y va a donde mismo. Eso que crees que solamente tú tuviste el privilegio de encontrar en una recóndita página de bellísimas referencias, seguramente la mitad de las personas que conocemos también creen que es un secreto que atesorará toda su vida. Enciérrense en una cueva, “fúmense” lo que quieran, abran su tercer ojo, váyanse de viaje, aléjense del Internet y dejen de pensar en “wow, ojalá se me hubiera ocurrido a mí antes”, y entonces haremos algo que todos querrán copiar.

Aline "Viejona" Flores Nonaka

Instagram: @alinenonaka

Twitter: @alinenonaka

3 agosto, 2016 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Hoy renuncio

August is the month of last chances

@tinynoetzsche

 

 

Seis y media de la mañana.

Nunca puedo despertar antes que la alarma, así que cada día lo empiezo en medio del micro infarto que provoca el grito del aparato. Ese reloj tiene más de trece años conmigo, y la única razón por la que no lo he arrancado del muro para estrellarlo contra el piso es que mi madre me lo regaló el día de Reyes. Hace más de trece años me compró un reloj despertador, porque cuando cruzas la mayoría de edad, los seres mágicos te regalan objetos útiles, no pendejadas.

Todas las mañanas me levanto, tomo una ducha, me visto y salgo hacia el trabajo, siempre con el tiempo encima, en una bicicleta que todavía no domino y me doy cuenta de que a veces tengo más miedo de llegar tarde que de un autobús me atropelle. Hasta que un 640 pasa a diez centímetros de mi hombro y mejor me trepo a la banqueta, porque al diablo con la civilidad si significa convertirte en un mártir para la causa.

Hace poco cumplí 34 años y ya empezamos con los achaques que mi juventud no quiso prevenir: que si mucho café, que si las hormonas, que nada de Coca-Cola, nada de cigarrillos —mátenme—, hace falta más ejercicio, hace falta tener hijos y, bueno, que no me quiten la cerveza y el queso, porque mejor invoco la eutanasia y acabo con la miseria. Pero todo esto es normal, es parte de la vida: todo por servir se acaba. Lo que cansa no son las horas extra, las tormentas que convierten las calles en ríos por los que hay que pedalear a contracorriente, los cambios del cliente un viernes a las seis de la tarde o los berrinches de quienes no ganaron una beca del gobierno y tendrán que "seguir partiéndose el lomo", igual que millones de mexicanos que sobreviven con la mitad.

No cansa la certidumbre de que en este país hay más países que no conocemos: el que tiene policías comunitarias, prostitución infantil, casas de cartón, esclavos de fábricas, mujeres asesinadas. Y no nos olvidemos de aquel otro, el que tiene departamentos de lujo controlados por un sólo botón, desayunos con champaña, viajes "de impulso" al otro lado de un océano y Audis que quieren circular por el carril de bicicletas porque, cacha, así es México, wey. Que te digan que caes gorda al corregirle la ortografía a alguien más, y es que en el fondo sabes que si alguien no pone atención en eso, sospechas que en lo demás será igual de descuidado, valemadre y flojo, pero muy su pinche problema (pero seguirás corrigiendo, pues temes que si te pasa, nadie te lo diga, nunca).

Nop.

Lo que cansa es que esta generación tiene expectativas qué cumplir. La de mis padres tuvo una serie de reglas no menos agobiantes: toda la lista que Renton enumeraba empezó desde hace muchos años atrás, y la cargaron nuestro progenitores y todavía la arrastran nuestros hermanos mayores. ¿No me creen? Los reto a decirles que sus sobrinos no tienen que estudiar en una escuela privada, y así puede reducir su gasto, nomás para que vean el horror en sus ojos.

¿A nosotros? Ya no se nos exige poseer un coche, casa propia, matrimonio a la iglesia o que ocultes tu preferencia sexual —no que no haya discriminación. Eso todavía necesita más tiempo, junto a la violencia de género, el racismo, clasismo y otros ismos menos afortunados—, que vayas con corbata al trabajo o tengas una carrera con mil títulos. Eso ya es opcional. Lo que hoy se nos exige es ser felices.

Felices en Facebook, en Instagram, en Twitter, en nuestros boards de Pinterest, en los videos que nos toman para YouTube. Felices mientras hacemos maratón de Stranger Things, compramos boletos para la premiere de Suicide Squad o estamos por probar el siguiente platillo que nos llevará al hospital de tanta grasa (deliciosa, sensual y abundante grasa). Felices aunque vivas una semana cansada, aunque te acosen en la calle, aunque intenten atropellarte; aunque te critiquen por tener diez perros, no ser vegano, no usar Snapchat, no beber café orgánico-de-barrio-sustentable-gourmet; a pesar de que no tienes prestaciones, que los jefes no se saben tu nombre, que otros se paran el cuello con tu trabajo, que tu vecino le pega a su esposa, que tu hija no va a dejar al machito que le dice que sí la quiere pero primero debe terminar la terapia de pareja con su marida.

Feliz aunque el Internet falle cada cinco minutos y no puedas compartir ese GIF de gatitos.

¿Saben qué? Es extenuante. Si quiero estar triste, me pongo triste y lo disfruto. Porque la vida está hecha de todo, no sólo de lo que editamos y compartimos con extraños.

Hoy renuncio al feed perfecto y que se jodan los demás (y su ortografía).

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

 

4 mayo, 2016 - No Comments!

Instantáneas | ¿Quieres mejores agencias? Retroalimenta

No siempre trabajé en publicidad. Pero cuando conocí este mundo, junto con la terminología y la jerga, con los nombres de las leyendas y las mañas, conocí la dinámica del pitch, que en otras industrias se conoce como licitación y que en cualquier otra profesión funciona de forma más clara.

Cuando empecé a participar en pitches, tuve la suerte (sí, suerte) de ganar varios clientes / proyectos seguidos y me enamoré de la sensación de ganar tanto al cliente como a las demás agencias. Es tan frívola la dinámica de un ganador y muchos perdedores, que la ilusión de ser mejor que los demás infla el ego fácilmente. Luego perdí varios pitches seguidos y viví con esa misma intensidad la contraparte, hasta el punto de preguntarme si de verdad servía para esto.

No sé cuándo y dónde se acostumbre competir preparando una cotización, pero en publicidad las marcas esperan de las agencias que, sólo para concursar, se haga el trabajo completo o al menos la parte más importante, que es la idea.

Últimamente, con una visión mucho más sensata de lo que implica un pitch, he escuchado voces como la de Raúl Cardós que señalan el daño que los pitches le hacen a la publicidad (porque empujan a las agencias a trabajar y presentar de forma gratuita lo más valioso que pueden ofrecer: su creatividad).

También he escuchado y creído que publicistas con la trayectoria de Cardós pueden darse el “lujo” de rechazar una invitación a crecer su agencia y ganar visibilidad, pero que para una agencia pequeña, como la nuestra, hay épocas en las que un pitch, por arriesgada que sea, es la única apuesta posible.

Creo que los pitches, como los organizan la mayoría de las marcas en México, están de la chingada: he perdido contra propuestas elegidas por razones contradictorias a lo que el brief establece y también he perdido contra propuestas elegidas a partir del gusto personal. He perdido pitches donde no se elige a un ganador, el proyecto nunca sucede —y todas las agencias perdemos—, y hasta he ganado proyectos que nunca se vuelven realidad.

No tengo una postura definitiva respecto de cuándo y cómo aceptar o rechazar las siguientes invitaciones que reciba de este tipo, pero sí creo que es necesario elegir con cuidado en qué pitches participar.

Lo que sí tengo es esta certeza:

Perder un pitch es malo.

Pero perder un pitch y no aprender nada es terrible.

La mejor forma de aprender de un pitch es a partir de la retroalimentación del cliente. Lamentablemente, la mayoría de las agencias no estamos acostumbradas a preguntar en qué fallamos y la mayoría de las marcas no están dispuestas a decirnos qué pudimos hacer mejor.

Así no se puede mejorar y, tanto agencias como marcas, nos condenamos a repetir los mismos errores. Así, la calidad de la creatividad, la comunicación, la publicidad se estancan y seguimos escribiendo notas sobre lo mal que está la industria.

Las veces que yo he perdido un pitch y he solicitado retroalimentación he recibido de todo. Desde nula respuesta, hasta mensajes explicando que se eligió a otra agencia porque hubo más click con ella. Pero el mejor ejemplo de lo pobre que es la cultura de la retroalimentación en publicidad y, específicamente en el contexto de los pitches, es ésta:

No acostumbro

La peor respuesta del siglo

Considerando el tiempo que una agencia le dedica a entender el problema, preparar una propuesta, cotizarla y presentarla, me parece una grosería que una marca no le dedique ni un puto correo a ampliar la visión del proyecto, a rescatar el valor que cada equipo aportó y a ponerlo en perspectiva. La misma marca ganaría mucho de este proceso.

Si una marca se toma el tiempo de reunirse con varias agencias para pedirles que trabajen para ella sin ninguna garantía de contratarlas, debería también tomarse el tiempo para agradecer, retroalimentar y concluir el proceso de forma profesional y respetuosa.

Sin embargo, en las grandes empresas, los responsables de conducir este tipo de procesos tratan a sus proveedores como si fueran desechables. Tal como las grandes empresas los tratan a ellos.

Probablemente los pitches no desaparezcan, pero voto porque sean cada vez más claros y dignos. Esto no es sólo responsabilidad de las marcas y los directores de mercadotecnia, también es responsabilidad de las agencias.

Yo ya empecé escribiendo esta nota; si estás de acuerdo empieza tú también por compartir este mensaje con tu agencia si eres cliente, con tu cliente si eres agencia y con tus alumnos si eres profesor. Lo primero para elevar la calidad y mejorar las condiciones de la publicidad en México es hablar entre nosotros. Si comentas o compartes tú también ya empezaste.

Joel Gutiérrez

Twitter: @thewowisnow

Instagram: thewowisnow

9 diciembre, 2015 - No Comments!

Somos buenas ondas | Quiere quebrar; se hace más rico

Este año fui a Nueva York.

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Y como sólo decir eso no alcanza para una entrada del blog, me extenderé un poco más.

El primer día, gracias a la maravilla de Google, llegué a un lugar de hamburguesas que está pegando con todo en la costa este de Estados Unidos: Shake Shack.

 

La marca le da un lugar privilegiado al diseño y el menú tiene todo lo que quieren “los chavos de hoy”:

  • Hamburguesas muy buenas y lejanas a la comida rápida, con ingredientes frescos, locales y creo que orgánicos.
  • Cerveza de diferentes tipos.
  • Malteadas de sabores extraordinarios como Jelly Peanut Butter, Red Velvet, Donut, y otros deliciosos etcétera.
  • Menú para mascotas.

También me llamó la atención que, en cada lugar “cool” al que iba, me encontraba con una sucursal de Shake Shack.

Se acabó mi viaje y, después de unos meses, encontré en Fast Company datos interesantes sobre esta franquicia. Vale 1.6 billones de dólares, tiene 41 sucursales en Estados Unidos y 29 en todo el mundo, y se basan en cosas que parecieran simples: diseño, ubicación, calidad e innovación en los productos y sabores.

Y lo que más me sorprendió fueron las palabras de su CEO, Danny Meyer, a todos los empleados antes de abrir una sucursal en Boston:

 

Los quiero retar a que nos saquen del negocio 

 

Esto lo pedía con acciones enfocadas al servicio y a la calidad de los productos; con atender tan bien a los consumidores al límite de dejar de pensar que es un negocio; que se diera mucho más de lo que los estándares de la comida rápida dan; que se reflejara el valor de un gran servicio al grado de poner en riesgo la viabilidad y las ganancias. Que, con tal de mantener satisfecho a un comensal, le obsequiaran un buen plato de papas a la francesa, o una cremosa malteada de cortesía.

Es gracioso que alguien que reta a que lo quiebren tiene un negocio que vale billones.

Bad Luck Sake Shack

 

Me recordó a unos helados con los que ya no trabajamos, que  no quisieron aplicarle la promoción de 2x1 a un grupo de 5 amigos (uno se quedó valiendo madres) porque “no les salía”,  y que no querían poner en sus redes nada sobre el café  “porque hacía calor”, y que por esa misma razón -o cerrazón- desde marzo no dicen nada ni en Facebook ni en Twitter y sus sucursales siguen siendo igual de aburridas, con los mismos sabores, dependiendo de las mismas promociones y tratando de desligarse de una marca que alguna vez sí hizo bien las cosas: Bing.

Ojalá más empresarios nos retaran a dar más de nosotros.

Jorge "Yuca" Ávila

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