Archives for septiembre 2018

27 septiembre, 2018 - No Comments!

Eso No Se Dice | Hazle piojito a tus demonios

Hace unos días, mientras le entregaba mi alma a Instagram viendo historias ajenas, me topé recurrentemente con una lista de "25 cosas que deberías hacer antes de cumplir 25". Y mientras la leía me di cuenta que la gente solo respondía si cumplía con el 80% de las casillas como mínimo.

Para empezar, ya cumplí 25, o sea que ya no puedo jugar. No he buceado aún. Tolero las alturas, pero ni babosa me aventaría de un avión, ¿para qué voy a surfear si tan sólo de pensar en que se me meta arena a los calzones se me salta la vena de la frente? ¿Salir en la tele? Really? Si con esfuerzos salgo de mi cama. Y para viajar en globo me hacen falta muchos miles.

Sólo era una lista más y ya, I know, pero me hizo reflexionar que estamos rodeados de expectativas todo el tiempo. No importa si tienes 25, 30 o 50, siempre nos vamos a topar con batutas que marcan los demás y como perritos desesperado vamos a intentar alcanzarlas. Tampoco sé si son las redes sociales las que influyen o no, porque no me tocó vivir sin ellas, pero sea como sea, cada día nos consume la presión de alcanzar algo, que muchas veces ni siquiera estamos seguros de querer lograr/tener, pero “deberíamos”.

Sí está muy bonito cumplir tus metas, alcanzar sueños y/o superarte, sin embargo también está bonito reconocer que está bien si no las logras en ese momento, reconciliarte con tu paz mental y apapacharte con todo y eso. Urge dejar de presionarnos con cumplir todos los aspectos de nuestra vida para mostrar a los demás que no estamos tan jodidos. Nos urge ser más reales, con nosotros y con los demás. Así como cuando éramos niños, que no importaba tanto lo que dijeras, que no había ansiedad por pertenecer, que no daba miedo dibujar, sólo agarrabas algún color y te ibas directito a la pared, sin pensar si iba a quedar bonito o no.

Quizá no es tu caso, pero si lo es, quiero decirte que de todos modos te vas a morir (gg): todo está bien, suelta la presión y abraza tus demonios, aunque sea por 10 min.

Por lo pronto, te comparto una lista que será mejor idea compartir en tus historias. Tqm.

Jaz Talamantes

Instagram: @jaztalamantes

20 septiembre, 2018 - No Comments!

La Opinión Que No Pediste | Mera coincidencia

Hace un par de días decidí adoptar un perrito y pasé por El Centro de Adopción Yuré Jonuco para conocer a algunos. Me divertí muchísimo conviviendo con ellos y conociendo la personalidad de cada uno. Cuando llegó la hora de elegir a cuál adoptar, no pude decidirme, porque cada uno tiene algo que lo hace muy especial y todos están muy lindos. Me llevé a casa una ficha de los perritos para pensar con calma cuál de ellos sería mi nueva mascota, pero como no he podido decidirme, por aquí la comparto para que ayuden con sus opiniones y consejos.

 

Entonces, ¿alguna recomendación? 

Rocío 

@rocio.vv

12 septiembre, 2018 - No Comments!

Anuma | Mi primer concierto

Recuerdo perfecto la primera vez que fui a un concierto.

Era un Expo Rock a principios de los 2000 y se presentaron La Gusana Ciega y Zurdok (entre otras bandas que ya no recuerdo). Me acompañaron mis papás, pero por un momento me dejaron “libre” en lo que yo disfrutaba ver cómo tocaban las canciones que veía semana a semana en MTV. Fue de las cosas más emocionantes que me pasaron en esos años.

Mi segundo acercamiento con la música en vivo fue cuando mi hermano me llevó a una pequeña tocada en un foro que existía en la colonia Americana, que se llamaba La Puerta 22. En ese tiempo me la pasaba escuchando en mi cuarto de adolescente a bandas como The Get Up Kids, Jimmy Eat World, Saves the Day (bueno, bueno, aún sigo escuchándolas, la netflix) y todas esas bandas de los Punk o Rama y compilados de la Epitaph. Me dijo mi hermano: “Te voy a llevar a ver a bandas que tocan el estilo de música que te gusta”, tramitó el permiso con mis papás (porque aún no cumplía la mayoría de edad) y nos llevaron a la tocada. Creo que me quedé aún más impresionada con ese evento, porque era justo la música que yo escuchaba, ejecutada por gente mucho más cercana a mí, gente que tenía los mismos gustos musicales que yo. Recuerdo que pensé “Wow, quiero vivir esto siempre”. Esa vez tocaron Diario en Llamas y Thermo. Desde ese momento, intentaba ir a todos los conciertos en los que estuvieran ellos y que me dejaran ir mis papás. Empecé a conocer a más bandas, de otros géneros, de otros estados y de otros países. En la mayoría no me dejaban entrar, pero disfrutaba mucho estar ahí en ese momento y por lo menos escuchar la música desde afuera.

Hasta la fecha, lo que más disfruto hacer los fines de semana es ir a conciertos. Hace poco vi a otra de mis bandas favoritas de esa época y qué increíble sentimiento es. Vale la pena viajar a otra ciudad si es necesario, desvelarte y regresar cansada a trabajar por 2 horas de euforia, de emoción y de cantar canciones que marcaron muchos años de tu vida.

Estar del otro lado del escenario es otra historia.

La primera vez que toqué en vivo no fue tan bonito. Más bien fue todo lo contrario: sonaba horrible, todos nos equivocamos, fueron sólo 5 personas a vernos. Tocamos covers de Deftones y Nirvana (ay, qué oso, ya hasta lo había olvidado, no sé ni por qué se los estoy contando). Afortunadamente, de los errores se aprende, no hubo otra con ese nivel tan malo, y decidí nunca más estar en una banda de covers.

Siempre me ha costado trabajo eso de tocar en vivo. Escucharte en situaciones diferentes a las del ensayo es difícil, lograr hacer versiones en vivo que suenen igual o mejor que las grabaciones a veces parece una misión imposible. No hay lugar para los errores, para repetir tomas, para decirle a la gente “ay perdón, aquí va de nuevo”. En mi caso, sólo he estado en bares y foros pequeños, pero también requiere de mucha preparación. Y siempre habrá imprevistos, siempre habrá alguna falla técnica; creo que incluso grandes artistas siguen teniendo equivocaciones en vivo. Sin embargo, es parte de la magia de un concierto. Vale la pena compartir con más personas esas canciones que de alguna u otra manera se crearon para algún propósito, desde simplemente divertir o bailar, hasta hablar de temas políticos o sociales.

No importa si es un escenario pequeño o un estadio, por un par de horas existe una conexión especial con la gente que está en ese lugar, a veces hasta me pareciera que el tiempo se detiene por esos momentos y nada más importa, sólo sentir la música.

El año pasado, un amigo me dijo que nos juntáramos a tocar con otros dos, “a ver qué sale”. Y resulta que la hemos pasado muy bien, nos divertimos mucho haciendo música y este sábado 15 de septiembre será la primera vez que nos presentamos en vivo. Qué nervios, hace un par de años que no lo hago.

Si les da curiosidad, pueden ir a escucharnos en el Palíndromo, Gdl.

Aquí les dejo el link de evento:

https://www.facebook.com/events/422782498213528/

 

Jeka

Instagram: @jekaspita

6 septiembre, 2018 - No Comments!

Piña fresca | Únete al club

¿Alguna vez te has sentido muerto por dentro sin ninguna razón aparente?

Efectivamente, amigo, te encuentras en las garras de la rutina. Entrar en ella es lo más fácil y cómodo para cualquier persona, pero también lo que más te consume el alma. ¿Y quién no se encuentra en la rutina? Sobre todo cuando tienes que ir a trabajar todos los días mínimo 8 horas, con un horario específico para comer y demás protocolos.

Esto no sólo representa un peligro para el alma, es la archienemiga de la creatividad y cuando tu trabajo depende de ella, dejar que la rutina se apodere de tu entorno puede ser una señal de peligro latente.

Seguro te preguntarás "¿Cómo combatir a nuestra archienemiga?" Bueno, primero hay que saber que su arma secreta es el miedo. Y al menor intento nos llena la mente con él, y si le hacemos mucho caso nos paraliza y regresamos a la relación tóxica que claramente no queremos tener.

Lamentablemente, el miedo es un mugre bully. Y qué flojera andar lidiando con un bully, ¿no? Qué espantoso estar conviviendo con un wey que lo que más disfruta es hacerte enojar. Y si tú dejas que la sangre hierva dentro de ti cada que te molesta, lo único que logras es darle más poder y entonces sí, amigo, fue un gusto conocerte, hasta nunqui.

Pero si mejor lo golpeas con la fuerza de lo poco que te importa que esté ahí, tu hermosa indiferencia terminará por someterlo. Una vez sometido: bienvenido, amigo, ya estás del otro lado y hay muchas cosas hermosas que puedes hacer para mantenerte en el club.

1. Tu mejor amiga siempre debe ser la curiosidad

Salir un rato a caminar, investigar temas que no tengan nada que ver con lo que haces diariamente, hasta una sesión para compartir ideas o fuentes de inspiración son un excelente ejercicio para un equipo de trabajo. El verdadero boost de creatividad surge cuando estás abierto a diferentes puntos de vista sobre lo mismo.

 

2. Para, por favor

Yo sé: todo el mundo quiere todo para antier y todo representa prisa. Pero las cosas chingonas no surgen de los primeros intentos, surgen de los que se dan el tiempo de pensar en lo mejor. Es importantísimo darle un descanso a tu mente, como cuando la computadora se traba y entonces limpias el caché y todo es magia de nuevo.

Párate, haz un café, siéntate a dibujar, si tienes patio sal y respira. Regálate el tiempo. Distráete, porque aunque muchos no lo creen, es más productivo todo lo anterior que obligarte a trabajar en lo mismo durante 8 horas sin descanso.

 

3. Viaja, descansa bien

No me juzguen. No lo digo yo, lo dice el mundo (casi) entero y es real. En México, y otros países, nos hace falta entender mucho acerca de las vacaciones y lo buenas que son para el trabajo.

Parece que muchos piensan que es mejor estar sentado, seco e infeliz, pero “activo” los 365 días del año que permitirte vacacionar. Y no, señores, vacaciones no significan caos, menos ventas, menos producción. Significa más creatividad, más conocimiento. Es la oportunidad para hacer todo lo que se recomienda para una mente sana, reunido en un sólo lugar haciendo un pachangón. Te aseguro que si te das la oportunidad de vez en cuando, verás cómo tu creatividad rinde frutos mucho más fácil que antes.

A mí me da mucho gusto ver cómo cada vez más lugares se unen al club. Veo más gente feliz y más gente haciendo cosas chingonas.

Un gran ejemplo es Buck, una productora que parece tener muy en cuenta los requisitos del club y además les queda tiempo para experimentar en nuevas tecnologías. Por ejemplo, su nueva app de realidad aumentada, Slapstick, que te permite trackear stickers animados (que ellos mismos crearon) a objetos y superficies, grabar el video y compartirlo en tus redes de preferencia.

¿Ven? El club sólo deja pura cosa buena, pura cosa hermosa. Y aunque yo entiendo que para muchos no nos es tan fácil tener acceso a los requisitos del club, el chiste es no dejarte morir a manos de la rutina.

Si no puedes dejarlo todo porque tienes que comer para vivir —y en tu trabajo no han descubierto los beneficios del club— intenta hacerlo por fuera, trabaja en proyectos personales y motívate, mantente curioso, sin miedo al triunfo.

En YuJo!, Fundador ya está considerando probar cosas nuevas.

 

Andrea Odelap

Instagram: @andreaodelap

Vimeo: @andreaodelap

 

Referencias:

TED TALK: Adam Grant: The surprising habits of original thinkers.

TED TALK: Stefan Sagmeister: The power of time off.