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30 mayo, 2018 - No Comments!

Piña fresca | Lo que se dice musicología

¿Alguna vez has sentido que una canción habla exactamente de lo que estás sintiendo o lo que te está pasando en ese momento? ¿Coincidencia? No lo creo.

Al igual que las estrellas, la música marca lo que somos. Si ya estás cansado de que la astrología te diga quién eres y de quién te puedes enamorar o no,  pero sigues teniendo curiosidad de conocer su destino, identificar tu personalidad o pronosticar uno que otro suceso de tu vida, ¡no busques más al psicólogo, no lo necesitas! Aquí está tu respuesta y para demostrarlo, he hecho un extenso estudio sobre la influencia vital que tiene cada éxito musical en mi fecha de cumpleaños.

Yo sé que no puedes esperar más y necesitas tener toda esta información a tu alcance, y de pasada hacer un lindo viaje musical en el tiempo, así que mientras te comparto mi investigación, puedes ir haciendo la tuya.

Lo único que necesitas es::

  • Tener internet a la mano.
  • Entrar a https://www.billboard.com/charts/hot-100
  • Insertar  tu fecha de nacimiento
  • Identificar la canción con la que hagas clic del top ten.
  • Cambiar al siguiente año de la misma fecha.
  • Repetir hasta el año actual.

Advertencia: Puede que no hagas clic con ninguna canción. Eso no significa que no tenga nada que ver en tu vida. En este caso, puedes ver el video de la posición no. 1 e identificar las predicciones que tiene para ti —o simplemente pasar un buen rato—.

También hay que tener cuidado: si te encuentras muy perceptivo, es probable que la canción te remonte a momentos que creías perdidos en tu memoria y sientas una necesidad desenfrenada de seguirte de largo con canciones que te gustaban de la época, y no puedas parar hasta desembocar en nostalgia. Para evitarlo, te sugiero trabajar tu fuerza de voluntad y limitarte sólo al top ten. O si la moderación no es lo tuyo, puedes hacerlo en compañía de tus amigos e intercambiar descubrimientos de sus personas, en una de ésas  encuentras al amor de tu vida.

Dicho todo esto podemos comenzar.

Protip: dale play a esta lista mientras lees, para sentir la vibra

Hay que identificar que en los primeros 3 años no estamos muy conscientes de nuestra condición, pero es importante tomarlos en cuenta ya que definen aspectos inevitables de nuestra persona, así como una que otra predicción dependiendo lo bien que puedas identificarla en el futuro. Si gustas, puedes apoyarte con un poco de sugestión.

El primer éxito señala la atracción por el polo opuesto, o viéndolo desde otra perspectiva, a dar la contraria. Pero lo realmente importante y curioso aquí es la gran capacidad predictiva del primer bloque. El segundo éxito nos define muy bien en este 2018. Como pueden ver en su maravilloso video, el cabello blanco con tez morena era una moda que desearía probar eventualmente. Así como desde entonces el 2018 anunció sus intenciones con el infernal calor que estamos sufriendo en la zona metropolitana. Del tercer éxito no quisiera alardear mucho pero lo marcan las ondas musicales.

Este bloque tiene que ver con tu formación sentimental y desarrollo social.

He de confesar que tuve mi primer recaída de nostalgia en ésta etapa con “I will always love you”, porque es mi canción favorita para poner en la rocola de los tacos y entretener a mi familia con mi ridiculez. Descubrí que soy una romántica empedernida con tendencia al drama. A veces más ridícula (cual Britney rapada) que otras, pero qué les puedo decir, el primer paso es identificarlo. También veo una esperanza con el video de Usher de que todo eventualmente será abundancia. Por otro lado y no menos importante, identifiqué el creeping que actualmente es una de las actividades favoritas de la humanidad. Yo, por ejemplo, soy fan de sus historias, amigos, nunca me den banamex.

 

Esta etapa puede ser confusa  ya que coincide con la adolescencia, generalmente carece de predicciones ya que ni nosotros sabemos qué está pasando. Pero puedes guiarte por la situación social que representa para ayudarte a reflexionar qué tan nefastos fuimos 🙂

Vaya que hay variedad. Desde Savage Garden hasta The All-American Rejects es una clara evidencia de mi incapacidad para definir “mi estilo de hombre”. Aunque he de admitir que sí me inclino un poco hacia Lenny Kravitz. En general creo que “I’m with you” es lo más representativo de este bloque: adolescencia incomprendida, quiere ser punk pero no le sale, rechazo a la feminidad para ser “cool”, entre otras cosas que se fueron resolviendo por ahí del quinto bloque. GRACIAS A DIOS.

 

 

“Single ladies” marcó el momento exacto en el que iniciaría toda mi carrera como esquivadora de ramos, de 9 años a la fecha. Así como "Tik Tok”, representa mi filosofía de vida durante los veintitantos: “Ain’t got a care in the world, but got plenty of beer. Ain’t got no money in my pocket, but I’m already here”. “Hey Ho”, parteaguas de la influencia hipster que se apoderó de mí y mi gusto por las lucecitas navideñas en TODOS los lugares que se puedan. Lo chido fue cerrar el bloque con lecciones de vida “Let her/him go and shake it off”.

 

Seguramente habrá quien pueda llegar a desbloquear más bloques musicales de diferentes etapas de la vida, pero yo apenas estoy viviendo este. Y como último afortunadamente viene con muchas respuestas, cambios, encuentros y aprendizajes.

Entre muchos otros aprendizajes está la importancia del pedir perdón cuando la cagas que nos enseña Justin Bieber. También está “Closer”, que me enseñó que puede haber hasta 10 versiones de la misma persona (canción), dependiendo de a quién quiera agradar (quien la cante) y no necesariamente ser algo malo. De hecho ,si te lo propones bien, te hace popular. Y para terminar Dua Lipa representa mi reencuentro con mi lado femenino y la importancia de apoyarnos entre amigas, sobre todo a recordar que puede que a él no le gustes tanto, pero que lo importante es que tú sí te gustes y mucho.

Si llegaste hasta aquí, ¡felicidades! Tienes fervientes ganas de procrastinar un rato. Ahora puedes retomar lo realmente importante de tu día. Pero no te preocupes, te llevas contigo datos random de mi vida que igual podrían coincidir con los tuyos y hacerte pasar un buen rato. Y si no, no te preocupes, seguro te divertirás descubriendo tu propio timeline musical.

 

Andrea Odelap

Instagram: @andreaodelap

Vimeo: @andreaodelap

 

P.D. Lo siento por Abril, ella sí tuvo que leerlo sin ganas de procrastinar, posiblemente sin coincidir y no sabemos si se divertirá descubriendo su propio timeline, pero espero que sí a alguna de las anteriores.

23 mayo, 2018 - No Comments!

Al Cien | Manual para que te sobre fin de semana

En YuJo!, casi todos los lunes tenemos las ya conocidas Juntas de Tráfico, donde cada uno de los integrantes del equipo cuenta los puntos más importantes de su fin de semana y le pone una calificación. Hay una sutil competencia de quién la pasó mejor, e indudablemente este lunes lo gané yo. Te preguntarás, “¿cómo puedes estar tan segura de eso, Aline?”.

Te platico:

Mis fines ganadores son nada más y nada menos en los que, al terminar mi —muy breve— reseña, puedo decir que me sobró fin de semana. ¿Cuándo me sobra fin de semana? Cuando hice lo que quise y aparte descansé. Para mí, hacer lo que quiera siempre consiste en no hacer nada.

¿Quieres saber cómo lograrlo?

 

1. Cancela

El tiempo para uno mismo también es tiempo de calidad y, sobre todo, necesario. Si dejas todos tus compromisos para el fin de semana, ¿cuándo vas a tener tiempo para ti?
La neta nadie se va a agüitar si no vas, no eres imprescindible para nadie, sólo para ti mismo. Mantra para ser feliz: “Más tiempo para mí, menos para los demás”.

 

2. No laves en tres semanas

Cuando ya sólo te queden pijamas limpias, no tendrás otra opción que usar pijamas todo el fin de semana. Si ya no hay pijamas limpias, no te avergüences por usar las playeras de MASECA o las del PRI: no vas a salir, nadie te va a ver, y aparte son las más cómodas. La temporada de pijamas empieza el viernes al llegar del trabajo y termina el lunes al irte al trabajo otra vez.

 

3. Arma tu Kit de Supervivencia

Descarga todas las plataformas de comida a domicilio o el viernes temprano haz las compras de tu Kit de Supervivencia para todo el fin de semana. Mientras menos tiempo dediques a cocinar, más tiempo te sobra. Si la comida ya está hecha, mejor. Si no, las quesadillas toman poco tiempo.

 

4. Elige basura

Elige algo MUY dominguero para ver en Netflix. Recuerda que ver algo muy interesante, que alimente el cerebro y contribuya a tu lista de cosas que no necesitas saber pero sabes, también es cansar la mente 😉

5. Fake it

Invéntate una gripa imaginaria —o la enfermedad de tu preferencia—.“WHAT? ¿Qué es esta mamada, Aline?” Sí, amigo, la ciencia lo dice: cuando uno está enfermo se da chance de descansar sin sentirse culpable, así que es necesario autoengañarse.

6. Duerme cuando quieras

Todo momento y todo lugar existe para dormir. ¿Estabas comiendo y te dio sueño? No se diga más, a dormir. ¿Estabas en la regadera y te dio sueño? No se diga más, momento de dormir.

Extra

Si tienes una pareja/roomie que te acompaña, aprovecha su generosidad hasta donde te lo permita. Si algo se te olvidó del mundo exterior, no temas en pedirlo, chicle y pega 😉

Amor del bueno

 

Espero que este manual ilustrado te sea bastante útil para sobrellevar toda la semana. Repito: el abuso de éste puede causar problemas en tu salud mental.

Si me juzgaste por esta nota porque soy una huevona que no quiere hacer nada el fin de semana, sólo quiero agregar que el lunes voy con ganas al trabajo y rindo toda la semana. Probablemente tú no 🙂

 

Aline Flores Nonaka

Instagram: @alinenonaka

Twitter: @alinenonaka

 

17 mayo, 2018 - No Comments!

Especialidad, brother | Pare de sufrir

Buenas tardes, ¿cómo le puedo ayudar hoy? ¿Se peleó con todos sus amigos por defender/atacar a Ya Sabe Quién? ¡No me diga!, bueno, es muy común en está época. ¿La ola de inseguridad primero le tocó los pies y ahora amenaza con arrastrarlo mar adentro? No tema, todos estamos igual. ¿La edad adulta no es lo que se esperaba? Claro, pero a fin de cuentas tener un ideal es el caldo de cultivo perfecto para una meta no cumplida. ¿Cierto?

No se preocupe, su cuadro sintomático es propio de ese padecimiento que afecta a los llamados millennials. Por fortuna, existe un tratamiento que no tiene ningún respaldo científico pero de alguna forma lo hará sentir mejor —casi como la homeopatía. Nada más siga estas simples receta. No doy factura.

Advertencia: puede que sea alérgico a alguno de los siguientes componentes.

 

Gustavo Ramírez

Para solicitar recetas personalizadas y de drogas restringidas: gustavo@yujo.com.mx

9 mayo, 2018 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Be kind, rewind

Quizá la culpa de todo la tienen nuestros padres. Me refiero a esa angustia que tenemos ahora, adultos y medio autosuficientes, cuando la infelicidad se nos aparece en pequeñas dosis. O de pronto como una cubetada de agua caliente que deja una ampolla que reventamos, frotamos y rascamos hasta dejar una cicatriz indeleble. “Mira, esta infelicidad me acompaña desde hace meses”, le compartimos a un amigo cuando por fin podemos tomarnos una cerveza lejos del caldo hirviendo que nos cayó sin previo aviso. Digo que tal vez es culpa de los padres, porque ellos se esfuerzan tanto en construir esta mentira alrededor nuestro, sólo para después abrirnos la puerta y tranquilizarse la conciencia al decir “llévate un suéter”, como si eso fuera suficiente si llueven cántaros de humillaciones, o si nos estrellamos contra un camión de ruta que no frenó cuando le pedimos la parada. No sé por qué, pero preferimos siempre la imagen de los progenitores o tutores esponjosos, que todo lo perfuman con mantequilla, canela y azúcar, para que el hedor de la mierda de la suela de nuestros zapatos no nos llegue. Y no es que sean malvados, es que también son cómodos. De alguna manera parece más sencillo taparle los ojos a la bendición o montar un teatro tamaño Goodbye, Lenin! con tal de no tartamudear ante las preguntas difíciles, esas que todavía no nos podemos responder solitos porque mamá nos dijo que un matrimonio gay “no es natural”.

Entonces, aquí estamos, culpando a los que vinieron antes y decidieron no explicarnos que la vida es un fracaso tras otro hasta que empiezas a desear que Flanders se muera. Sin embargo, el ser humano es una plaga que se niega a desaparecer así nomás. Yo creo que es mera inercia, la maldita entropía dándole a todo lo que puede, pero en el fondo me he descubierto abrumada por oleadas de helado optimismo, de ese que te obliga a moverte hacia adelante entre risas incómodas y un ligero calor en la espina dorsal. Hay momentos buenos y malos, incluso cuando todo parece estar nadando entre ríos de mierda. O en botes colmados de ácido.

Desde lo más insignificante hasta lo más devastador, todos hemos tenido oportunidad de estar dentro, junto, lejos, pero siempre presentes en lo bueno que resalta en todo lo horrible que nos va desgastando. Y es que cuando llegas a la edad en que no es necesario que te expliquen todas las referencias de Los Simpsons —sólo quiero decir que ya eres adulto, no que conoces todos los intertextos. Ni siquiera tu amigo el mamón se las sabe todas, que no chingue— aprendes que no se trata de ser feliz todo el tiempo, sino sólo menos miserable. Así que agradeces lo simple que te da un respiro. A lo más pequeño que te regaló una sonrisa que no se te borró en 12 horas, o hasta que viste las noticias. Olvídense de los restaurantes caros, los viajes exóticos, los tenis importados, las medallas ganadas, la mezquina victoria sobre el CM de una cuenta de atención al que no podrías valerle más verga.

No existe la felicidad perfecta, ¿cierto?: ni en lo romántico, ni en lo filial, ni con las mascotas, ni con el trabajo. La diversión no dura por siempre, y hay que aprender a acostumbrar la vista al nuevo ambiente. Como cuando entras a tu casa después de unas horas bajo el sol de mayo, hijodesuputamadre, y no ves nada porque tus pupilas deben adaptarse poco a poco. Todos quieren al nuevo bebé, hasta que aprende el poder de sus pulmones y mantiene despiertos a todos los no-sordos, cinco kilómetros a la redonda.

Y aquí es donde viene la confesión que quería hacer. He encontrado un ritual brevísimo que me ayuda a no tomar un bat y romper la ventana más cercana: le doy al botón de rewind de mi cabeza, me pongo a buscar un pequeño gesto y lo reproduzco para sentir de nuevo el agua helada que hace que me mueva.

Cuando Marco maúlla en la madrugada, recuerdo los domingos de arrumacos con él y Polo, echados en la cama mientras yo leo, veo una película o duermo junto a ellos como si nada horrible pudiera pasarnos.

Cuando el 640 está atascado y va a 10 kilómetros por hora mientras la temperatura en el interior es de 50 grados centígrados, reproduzco todas las ocasiones en que pude viajar con la mirada perdida en el paisaje, audífonos bien abrazados a mis oídos, sin imaginar mi muerte violenta bajo las llantas del camión que se me echa encima cuando voy en la bicicleta.

Cuando escucho los gritos de mi vecina que interrumpen el silencio que por fin llegó (Marquito ya no maúlla, está jugando con una bola de lana), agradezco que haya estado conmigo cuando apareció un alacrán marca diablo y me ayudara a matarlo entre gritos de señora y brinquitos de pulga.

Cuando voy a una marcha a gritar consignas de hartazgo, y el camino es una línea recta de asfalto ardiendo que parece no tener fin, me recargo de energía al encontrarme a una ex compañera de la universidad, a una de las mejores jefas —y personas— que conozco, o un grupo de músicos que llevaron sus instrumentos para acompañar más fuerte; familias completas, con niños y adultos mayores que también saben que el recorrido no es sencillo.

Y si en el trabajo no funcionan las cosas y la moral está baja, me vuelvo a contar las historias que me gusta contarme:

cuando Tito me regaló un paquetito de galletas de queso porque le dije que eran las que me compraba mi mamá cuando era niña;

cuando Yuca me topó en una tocada y al ver que mi tatuaje le daba nombre a la banda en el escenario me dijo que era como estar en un concierto de The Rolling Stones y encontrarse a Bob Dylan entre el público;

cualquier momento en que cualquiera de nosotras, las chicas, nos echamos porras en el chat;

cuando Aline encontró en cuestión de segundos el perfil de una persona que apareció en un chisme y queríamos ponerle cara al protagonista;

cuando David me mandó el primer mensaje matutino para que no olvidara el casco antes de ir en bici a la oficina;

cuando Joel me dio una botella de ginebra en Navidad;

cuando Gus me dio un abrazo en el Oso Negro…

De ese estilo, tengo algunos más a la mano que otros, pero siempre aparecen en grupo. Y hasta ahora, son infalibles.

No sé si este juego de rebobinar sea a prueba del tiempo o de cualquier circunstancia. Al fin y al cabo, las cintas magnéticas se rompen, los recuerdos cambian de significado y, vaya, el tiempo lo destruye todo; además, dentro de lo que cabe, mis problemas no son los de otra gente que tiene que agarrarse de más asideros para no caerse.

Pero mientras funcione, lo seguiré aplicando porque nuestros padres no nos enseñaron otra cosa y creo que a veces no sé cómo dar otro paso si insisten en salpicarnos de ácido. Me gusta pensar que —así como lo han hecho mis compañeros de YuJo!, mi papá y mis carnales, mis amigos, algunos extraños y los gatitos que me encuentro en la calle—, quizá, le puedo dar un pequeño salvavidas a otros que tengo cerca o que tienen que toparse conmigo en el camino.

Si podemos evitar ir por la vida rompiendo ventanas, hagámoslo. (Aunque todos sabemos que hay un límite y ese se cruza con bat en mano).

Sean amables, rebobinen.

Abril Ambriz Posas

IG: @ladyprovolone

Twitter: @ladyprovolone

2 mayo, 2018 - No Comments!

Stay chido! | Una serie de encuentros afortunados

Venía de desayunar un domingo cualquiera. Traía conmigo la fruta, carne y verduras de la semana. Ale no estaba conmigo, pues se había ido de viaje, así que caminaba solo y quedaban pocas cuadras para llegar a mi casa. Pensaba en aquellos pendientes que aún debía terminar cuando, al cruzar la calle, pude percatarme que un par de señores llevaban cargando una cobija a manera de camilla, con algo de esfuerzo. Atrás de ellos, había una señora afligida y triste.

Aún me quedaban lejos, no podía distinguir muy bien, pero me apené, sentí un poco de miedo y pensé en cambiarme de acera. Pero seguí caminando, pretendiendo que no pasaba nada, aunque a cada paso mis sentimientos se agudizaban. Entonces vi que subieron el bulto a la parte trasera de un coche, y alcancé a ver que era un perro. Casi de inmediato escuché a un niño llorar que estaba recargado en el cancel de su casa, abrazando un osito. Atrás de él había algunos familiares a la puerta, todos con el mismo rostro.

Sólo el niño lloraba y puedo asegurar que nadie se dio cuenta de que pasé caminando: todos miraban fijamente la escena que describo.

Apenas me alejé lo suficiente, empecé a llorar. Recordé lo culero que es ese momento en que deja de existir alguien a quien amas, momento que muchos evitamos, otros odian u olvidan, incluso lo borran, pero que eventualmente nos toca enfrentar.  Que a veces preferimos simplemente no mantener vivos.

Sentí muchas ganas de abrazar a aquel niño, sabía que lo necesitaba, tal y como yo lo necesité cuando vi morir a mis perros. Primero fue Candy —una collie—, y el último Tinitus un schnauzer—, ambos considerados como integrantes de la familia. En realidad no había mucha diferencia con nosotros: comían, jugaban y dormían dentro de la casa, y convivimos durante mucho tiempo. Hace unos años, y por estas fechas, me tocó mi propia escena, únicamente con Tinitus. Después de que enfermara sorpresivamente lo tuvimos que dormir. Por fortuna, pude despedirme, estar con él justo antes de que se fuera y agradecer aquellos momentos chidos, e incluso las mordidas.

Esta nota, o entrada del blog como le llamamos acá en YuJo!, no intenta que ustedes se pongan tristes. Es más: no es una nota triste. Se trata de lo inexplicable que me pareció que, justo ese domingo, a esa hora en la que habitualmente no estoy fuera de mi casa, me encontrara con aquel cuadro que me recordó a mis perros, lo mucho que los quise y cuánto los extraño. Lloré al pensar en ellos, por querer que ese niño se sintiera mejor y sobre todo por lo chido que es estar en compañía de seres queridos, amigos, pareja y familia en general, en esos momentos en los que creemos que estar solos es lo mejor, cuando sabemos que acompañados es siempre la mejor vía para aceptar, entender, superar y atesorar esos encuentros afortunados.

<3

Tito

IG: @titorama