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14 Diciembre, 2016 - No Comments!

Piña fresca | Pesimismo, por favor

Creo que a todos nos ha pasado tener grandes expectativas acerca de algo. El caso más común que me viene a la mente es cuando esperas una gran película. Estás merodeando por YouTube y te topas con un tráiler y su característica forma de ser presentado, algo así como el stand-up “Little tortilla boy” de Pablo Francisco que, cada que lo escucho, alegra mi vida, te convence de que será la mejor película del año. Tú convences a tus amigos, familia y así, sucesivamente.

Llega el gran día y, durante toda la película, esperas tanto encontrar la emocionante historia que, al salir los créditos, no puedes creer que haya sido una porquería. Me imagino que esto nos ha pasado más de una vez, y no sólo en el cine, sino en cualquier aspecto de nuestras vidas.

Hace tiempo guardé en mi carpeta de Me Gusta en Vimeo un video titulado “The wisdom of pessimism”, sin darle importancia más que al contenido visual, como referencia. Tiempo después lo volví a ver y entendí lo interesante y real que era el tema. A la tercera vez por fin me interesé por el origen de lo que estaba escuchando, y ahí descubrí a Alain de Botton.

 

Alain de Botton nació en Zurich, Suiza en 1969 y ahora reside en Londres, Inglaterra. Es un escritor que se destaca por tener una manera de escribir lírica y personal, que ha colocado a sus libros como bestsellers en 30 países, y también han sido considerados como “filosofía del día a día”.

El pesimismo es el eje de sus textos, y lo plantea como una solución para la felicidad. Una de sus ideas principales habla sobre el control que tienen los medios sobre nosotros, vendiéndonos “felicidad” que llena nuestras mentes de expectativas; mismas que nos llevan a consumir y esperar más cosas que generan más necesidades y sólo nos dejan un vacío que provoca desilusión, porque nunca alcanzamos lo anhelado y nos convence que terminará una vez que tengamos en nuestras manos otras cosas "increíbles".  Sin embargo, De Bottom nos invita a verlo de diferente manera: ¿acaso la tristeza es algo que deba curarse?, ¿algo que deba desaparecer por completo?

Por éste y muchos otros puntos, recomiendo echarle un vistazo a todo lo que tiene para compartirnos Alain de Botton. Tal vez en una mañana de vacaciones, en tu cama, con chocolate caliente y galletitas de la abuela. Al cabo que es Navidad y son épocas de disfrutar, sonreír y esperar de los demás, y de ti mismo, todo aquello que se supone nos hace felices.

¡Felices fiestas!

 

Andrea Odelap

Instagram: @andreaodelap

Vimeo: @andreaodelap 

P.D. Yo espero que alguien me regale alguno de sus libros, el que quiera, sin compromiso. ☺

29 Junio, 2016 - No Comments!

Piña Fresca | Y llegó el invierno

Todo el mundo está súper obsesionado con Game of Thrones. Yo, la verdad, no creo que sea tan buena como dicen. En esta temporada se han dicho mucho cosas como “es el mejor capítulo de todos los capítulos que he visto hasta el momento” o “felicidad extrema por la resurrección de Jon Snow”. Justamente ese suceso (con el que se inauguró la sexta temporada) me hizo perder completo interés.

De inicio yo sólo sabía de GoT por un compañero que había leído los libros y en los tiempos libres nos contaba muchas cosas que aparentemente no salían en la serie. Me interesó tanto que hasta me aventé varios capítulos seguidos para ponerme al corriente. Poco después comencé a juntarme con varios amigos los domingos, preparábamos botanas y juntos disfrutábamos de un magnífico capítulo que nos dejaría impacientes por ver qué podría pasar después. Siempre había situaciones impredecibles, personajes que odiabas y vivían, otros que apostabas eran los buenos y morían, miles de historias por enlazar y muchísima fantasía que hasta ese momento me parecía aceptable.

Muchas veces he pensado en cuál es la razón por la cual ya no me gusta tanto GoT. Las primeras temporadas de verdad me encantaban. De hecho le eché un poco la culpa a los White Walkers, que según una amiga son “lo mejor de la serie”, pero para mí (y puede que me eche a muchos encima) los zombis son de lo más lame que existe: muertos vivientes que puedes volver a matar y manejan un ritmo torpe y pausado. Lamentablemente, poco a poco han ido teniendo mucho más protagonismo que otras cosas que me parecen más interesantes, pero si acaso es verdad que la batalla final sería contra ellos, mi decepción escalaría el Everest y se quedaría ahí congelada aceptando su destino.

Y lo que pasa es que todo lo que la hacía una serie sin igual se ha perdido desde la quinta temporada. Yo la esperaba con muchísimas ansias, como cualquier otro fan, pero vi dos capítulos y me aburrió tanto que la dejé de ver. Y según yo ni siquiera le daría oportunidad a la sexta temporada, porque gracias a que el Internet está plagado de una gran cantidad de información, conocida como spoiler, podía mantenerme al tanto de lo que pasaba sin necesidad de perder mi vida una hora frente a una pantalla, viendo aburridísimos capítulos.

Pese a mi desmotivación, mis amigos me convencieron de que nos reuniéramos de nuevo a ver la sexta. Y con un poco de esperanza me senté a ver lo que catalogo como la evidencia de que esa serie ya sólo estaba modificando todo al gusto y necesidades del espectador. Y es que cómo no revivir al señor Snow si es el favorito de todos —hasta mío, porque es sumamente sensual—, pero no manches, yo pude asimilar su muerte y dejar que la historia continuara.

Mucha gente la ha defendido con argumentos como “esta temporada es puente, si no amarran todo va a terminar como Lost. ¿Quieres otro Lost?”.

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¿Por qué querrías otro? ¡MONSTRUO!

Sin embargo en las primeras cuatro sí había muchos episodios puentes y otros que enriquecían esos puentes y todo quedaba en un perfecto balance, pero estas últimas dos deshacen nudos y todo se vuelve tristemente predecible. La neta la continué con el incentivo de que, si no la veía, prácticamente me perdería la mitad del humor del Internet gracias a los infinitos memes de GoT y éstos no me los perdería por nada: están mejor que la serie.

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Juan Nieves, el resucitado.

Luego de ver con decepción el penúltimo capítulo, que todos elogiaron y que vi al día siguiente sin sorprenderme de nada —como en cualquier otro capítulo predecible de GoT—, llegó el cierre de temporada que, creo yo, salvó las últimas dos, a tal grado que ahora realmente espero ver la siguiente.

A diferencia de muchos, no creo que sea la mejor serie, pero vaya que ha movido al mundo entero y nos ha sorprendido innumerables veces, así como nos ha dado infinidad de material para reírnos en las redes sociales. Así que si usted no la ha visto hasta el momento, no se preocupe, puede ver muchas imágenes y leer en una tarde toda la trama y con eso estar listo para acompañarnos dentro de un año en la emoción de la lucha por el trono.

Y espero que sea del trono y no de la supervivencia contra los White Walkers.

15 Junio, 2016 - No Comments!

Especialidad, broder | Consejos compas

Supongamos que entras a una librería, en donde miles de libros sobre los estantes reclaman tu atención. Sin embargo, hay un título que destaca por su sobriedad en un mar de portadas llamativas: Damn Good Advice (for people with talent).

En ese título encontramos muchas palabras que levantarían la sospecha de cualquiera. Sin embargo, si se va acompañado de Yuca, diría algo así como “¡Ándale, wey!”, y terminarás por leer el libro. Por este motivo, me gustaría compartirles algunos de los puntos que más me llamaron la atención de esta lectura.

George Lois

Se podría decir que Lois es un tipo que nos incita a no seguir las reglas. Persigue ardientemente sus ideas, que muchas de las veces se anteponen a lo establecido. Su trabajo nace del instinto, siempre en búsqueda de lo que denomina “la gran idea”, o colocar las virtudes de un producto en el corazón y cerebro del observador. Aunque puedan haber ciertos paralelismos, odia cualquier comparación con Don Draper, particularmente en el aspecto físico: dice que él está más guapo.

imagen tomada de adcglobal.org

Lo estuvo. Quizá.

Una buena creatividad comunica en un nanosegundo

No es ningún secreto que una idea simple y memorable es el primer paso para una excelente publicidad. Sin embargo, basta salir a la calle y observar algún espectacular para darnos cuenta de que este principio es la excepción y no la norma. Alguna vez había escuchado que si no puedes explicar tu idea en menos de 5 minutos, lo que se tiene es un buen verbo que servirá con algunos clientes, pero que definitivamente no garantiza un lugar en eso que llamamos buena publicidad.

No escuchar música cuando se busca la gran idea

Escuchar música durante el trabajo es una buena prestación laboral —específicamente cuando se hace una tarea rutinaria que no requiere mayor atención—. Sin embargo, según Lois, se puede convertir en un obstáculo a la hora de estar en búsqueda de la gran idea, ya que tu canción favorita te puede abrazar y llevar a otros lugares en los que probablemente no deberías estar.

Buscar inspiración

El trabajo creativo requiere hacer uso de cualquier elemento visto, leído o escuchado, por lo que se hace imperativo estar en una fase continua de asombro y apertura hacia aquellas cosas que pueden dar pie a una buena idea. En este caso, el señor Lois nos recomienda asistir al museo local en búsqueda de inspiración. Esto viene de un neoyorkino que puede ir al Museo Metropolitano religiosamente cada domingo. ¿Alguien sabe qué están exponiendo en el MAZ?

Estar ahí

Las oportunidades aparecen cuando menos se esperan, y se debe estar en el lugar y momento correcto para tomarlas. Es así como Lois nos narra cuando Quaker Oats, establecida en Chicago y que contaba con la regla de trabajar con locales, lo contactó para ser su nueva agencia. Al recibir la llamada en la que se les informaba que no serían elegidos por la distancia, Lois y sus socios tomaron el primer avión a Chicago y llegaron justo cuando los directivos regresaban de comer. Así, Lois les demostró que los 1,300 kilómetros no eran un obstáculo, y que se debe hacer que las cosas ocurran e impresionar a los clientes no sólo con el trabajo, sino también con la actitud.

Encontrar a el/la adecuada

Encontrar a la persona ideal puede ser una idea relegada a los guiones de Hollywood. Quien haya estado en una relación, friendzoneado o cualquier estado sentimental, sabe que el amor es un tema que debe tratarse con un traje a prueba de radioactividad. Sin embargo, Lois nos cuenta que desde que vio a su esposa Rosemary, supo que había encontrado su fuente de inspiración en la vida y su trabajo. Si alguien conoce a una chica que aún crea en esas cosas, sean amables y pásenme su Tinder.

Chillax

Quizá esto parezca un consejo impreso y reimpreso en un libro de superación personal, pero Lois nos recomienda trabajar con pasión y una sonrisa en el rostro. Particularmente en la industria creativa, en donde las cosas deben fluir con el mínimo de ansiedad. Para Lois, aunque a veces las circunstancias no sean las más favorables, aún se puede decidir qué clase de trabajo quiere uno hacer —"nadie te puede detener de llegar a tu felicidad".

Dar consejos en el terreno creativo puede levantar suspicacias y, como cualquier otro libro, la experiencia y el momento de la vida de cada uno decidirá qué cosas tomar y qué dejar en el camino.

Si se llegan a encontrar este volumen, vale la pena revisar la cartera, y si el presupuesto lo permite, pasar a la caja a pagarlo. O si adoptamos la actitud de George Lois, lo guardamos discretamente bajo el brazo y nos dirigimos rumbo a la salida con la esperanza de que el detector no suene.

Ustedes deciden.

George Lois

Damn Good Advice (for people with talent!)

Phaidon, 2012

Gustavo “Bebocho” Ramírez

gustavo@yujo.com.mx

16 Marzo, 2016 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Paren la masacre

¿Te meten a la cárcel por salir sin cultura? Probá salir sin ropa.

Susanita

 

 

Empiezo esta entrada con las palabras de Susanita porque, en el fondo, me gustaría que sí hubiera algún tipo de castigo. Enseguida explico de qué hablo.

Estudié durante cinco años (seis, oficialmente) una licenciatura en letras y, en sus mismas aulas, me metieron en la cabeza que la formación educativa más importante es la básica —no hay tiempo para discutir si lo decían para lavarse las manos del maestro mediocre ocasional en la carrera.

Es decir, si en la primaria tuviste a un profesor que prefería fumar mariguana mientras le veía las nalgas a la de intendencia a enseñarte por qué diablos hay una diferencia entre "porque", "por qué" y "porqué", el resto de tu vida está destinada a ser un fracaso tras otro cada vez que intentes escribir un correo electrónico en donde le compartes a un cliente por qué tu presupuesto no puede ajustarse al tipo de cambio de hace 13 años.

Será que me gusta leer, pues, y por eso le pongo tanta maldita importancia a un conjunto de signos y puntitos esparcidos en una hoja en blanco, que aunque sea en medio digital no quiere decir que podemos obviar ciertos errores, al fin y al cabo que "somos compas".

Sé que tenemos una vida que nos demanda algo mucho más importante que la buena ortografía o gramática. No tienen que venir a decirme que la lectura no hace mejor persona a nadie: lo sé y lo digo sin tapujos. La lengua es maleable, viva, se retuerce y, una vez que vive en la boca de alguien, cambiará para siempre sin importar cuántos diccionarios queramos construir para tratar de entenderla: ella va dos pasos más adelante.

De cualquier forma, tener la mente abierta no te prepara para trabajar en atención al cliente en medios digitales y leer menciones o mensajes privados que, por todos los santos, debes releer hasta que tu cerebro hace las conexiones neuronales necesarias para replicar lo que estaba pensando el remitente al presionar de manera aleatoria las letras de un teclado.

Entonces haces una clasificación de mensajes según su nivel de dificultad de lectura, no basada en lo que podemos encontrar en un libro de texto, sino en la curva que creamos con lo que la gente envía a las redes sociales.

 

Por ejemplo, la vida es sencilla con los que tienen estas ligeras pifias:

Ola ke ase, viviendo sin precaución o ke ase.

 

Pero luego lees esto, y te da un microinfarto de señora copetona:

maestra

Ahí está tu maestra de primaria, la que era muy buena para la tanda pero muy torpe para encontrar el predicado en una oración.

 

Hay un momento en que piensas que ya todo se trata de una broma y sólo es por joder poquito:

horrible

Ni ganas te dan de atender su apuro, nomás para ver si así se le ocurre revisar, no su ortografía, sino toda su vida.

 

Sin embargo, nada puede prepararte para el dolor de cabeza que fue abrir un mensaje con la siguiente combinación de caracteres:

peor

peor2

Alan Turing habrá sido un genio y lo que quieran, pero le hizo falta inventar un código para saber si quien escribe está sufriendo un derrame y en realidad intenta pedir ayuda, no contratar un seguro. Nos tomó cerca de una hora descifrarlo. Aída, Tito, Gus y yo le dimos todas las vueltas posibles hasta que entendimos:

  1. La persona en cuestión está más allá del bien y del mal.
  2. Las palabras están hechas para partirse, incluso si no tienen sentido hasta la quinta relectura.
  3. "Picet"  podría o no ser checo de pick-up. Ya sabe: una camioneta con caja de carga descubierta.
  4. No sabemos qué significa el "mapa" de "mapafiado", pero hablaba de una camioneta que todavía estaba pagándose a plazos.
  5. No hay temor de dios.

¿Creen que es complicado atender menciones en Facebook o Twitter por la cantidad? No, no, no. Lo cabrón es entender qué dicen, por qué lo dicen y qué piensan lograr con eso. Así que, si no van a agarrar un libro y enmendar sus arremedos de escritura sólo por decencia, al menos háganlo para que el CM que los atiende comprenda rápidamente lo que quieren y así su problema se resuelva antes de que se graben que "ha" es un verbo auxiliar y no la interjección "ah" que podría escribirse en la frase "¡Ah, cabrón! No le entiendo ni madres a este mensaje".

Finalmente: sí, el lenguaje es un ser vivo. No lo masacren, carajo.

 

Abril Ambriz Posas

Tumblr: ladyprovolone.tumblr.com

Twitter: @ladyprovlone

Instagram: ladyprovolone

 

3 Febrero, 2016 - No Comments!

Especialidad, brother | Mudanza YuJo!

No es ninguna sorpresa que estemos hechos de costumbres: desde que nos levantamos hasta que nos vamos a la cama seguimos una serie de pasos que se ajustan al script de nuestra vida y que en cierta forma llamamos estabilidad.

Sin embargo, un pequeño cambio es suficiente para que las circunstancias nos agarren a contragolpe. El actor en nuestras vidas improvisa para una comedia cuando el libreto claramente indica que se trata de un drama.

El reto comenzaba así:
Nivel de dificultad: alto.
Salud: óptima.
Armamento: la filosofía del carnalismo.

La semana estuvo marcada por muchos imprevistos en el plano de lo profesional y personal, pero tal vez nadie pudo ver lo que se venía encima.

Las primeras situaciones pudieron ser resueltas con relativa facilidad. Nos quitaron el internet en la oficina; nos vamos a casa de los papás de Yuca. Pitches por entregar; nos quedamos más tiempo en la oficina. Me cortaron la luz en la casa; enciendo velas y tengo veladas románticas conmigo mismo durante las noches, sin albur.

Pero la cosa eclosionó cuando tuvimos que transportar dos libreros de dimensiones monolíticas que son parte del mobiliario de YuJo! Sabíamos que ese día iba a llegar, pero no estábamos preparados. El primer problema era cómo transportar esa pesada carga y fue así como me vi rodeando el librero cual simio en 2001: Una Odisea del Espacio esperando que se pudiera transportar por el tiempo y el espacio.

De alguna forma, entre seis hombres pudimos mover los muebles, no sin antes sufrir magulladuras, una caída accidental al registro de la nueva oficina, para el final comer una hamburguesa tan mala que se sintió como el castigo después del castigo.

Las despedidas muchas veces estás sobrevaloradas y hasta se puede decir que son egoístas; nos intentamos aferrar a una cosa o persona para exprimirle los últimos minutos de nostalgia para sentirnos en paz con nosotros mismos. Aquí no hubo ese momento de voltear atrás, ver el espacio vacío o sentir que una parte de nosotros se quedaba en la vivienda abandonada.

Esa fue mi despedida de Ámsterdam, escenario de incontables aventuras, que nos desterró de tal forma que cerrar esa puerta fue un alivio. Al menos para mí. Sobra decir que se inaugura una nueva aventura en Chapalita y que una despedida y un hola casi siempre van de la mano.

El balance final de esa semana fue:
Objetivos logrados: 95/100.
Salud: 70/100.
Habilidades adquiridas: ir a la cama a las 10 pm.

¿Quién reta?

Gustavo "Bebocho" Ramírez

gustavo@yujo.com.mx