Archives for junio 2017

22 junio, 2017 - No Comments!

Ideas despeinadas | ¿Quién quiere café?

Nunca he rechazado una taza de café

Puede ser la 1am y si alguien me ofrece un espresso doble lo voy a aceptar.

¿Y qué les voy a decir? Si desde los 15 años me enseñaron a tomarlo: sin leche, ni una pizca de azúcar, oscuro y amargo, justo como mi corazón.

Los años (muchos o pocos, según quién lo vea), me han enseñado que nada habla de un lugar como su café; por eso en entrevistas y juntas con clientes espero que me ofrezcan una tacita para poder juzgar a gusto.

Mi primer trabajo —en una revista de moda digital— el café era de Starbucks, con crema batida y chispas de chocolate. Era un trabajo donde me validaron el servicio social, así que la bebida era tan informal como mis actividades.

La primera agencia en la que trabajé le agarró el rush del crecimiento y, junto con las nuevas contrataciones, compraron una cafetera industrial. De esas grises gigantescas para “alimentar” a todo el nuevo personal. Ésta quemaba el café y nos las arreglamos para descomponerla a la semana, por lo que regresamos a la pequeña cafetera de diez tazas, al mismo tiempo que las nuevas contrataciones comenzaron a marcharse. En fin, muchas expectativas cortadas.

Cuando cambié a una agencia grande, “LA agencia” —con bombo y platillo—, me encontré con café amargo que era recalentado a lo largo del día y, aunque soportable, siempre tenías que dejar tu taza varios sorbos antes de terminarla o inevitablemente tragabas la incipiente, y por alguna razón gruesa, molienda del café que siempre se colaba, y que te hacía tener un mal sabor de boca todo el día.

Ahora me encuentro con que el café es un ritual que se construye entre todos, y por el que recibes una amplia asesoría para que quede de acuerdo al gusto general. Tus compañeros son tus atentos guías, pues saben que, de fracasar, todos nos quedamos sin cafeína: “siete cucharadas para la prensa”, “muele el grano más fino”, "¿quién quiere?”.

A veces haces sacrificios, te ofreces a hacer dos prensas francesas, llenas tu taza a la mitad para que el café alcance para todos y no hay un batch listo las 24 horas, pero cuando lo hay, es un momento de verdadero disfrute.

Ya sea llegando en la mañana, a media tarde para matar el mal del puerco, una excusa para compartir algo o para conversar por encima del ruido del molino... Sin importar el momento, esas tacitas nos acompañan en la vida, y hoy de ésta sí me sirvo otra taza.

Fabiola Meza

Instagram: @fabiola_meza

Twitter: @fabiola_meza

Blog: Run, Samson run

16 junio, 2017 - No Comments!

NeaNea | Adiós, dietas

Como Licenciada en Nutrición, me he percatado que la mayoría de las personas recurren a las dietas sin formar un hábito. ¿Cuántas veces no has hecho una dieta por determinado tiempo, o un reto de los que están tan de moda (licuados milagrosos, o de ejercicio y dieta, o dieta y aparatología y tantos otros que existen en el mercado) los cumples y al pasar las semanas regresas a lo mismo?

Nuestro fin como nutriólogos es educar a nuestros pacientes a formar un hábito. Por supuesto que éste requiere de compromiso, constancia, sacrificios, dedicación, pero al final de esto tendrás los mejores resultados, ya que no sólo verás beneficio a corto, sino a largo plazo en la salud. No sé si has escuchado la frase “eres lo que comes”, porque es real: como trates a tu cuerpo, es como va actuar en algunos años.

Es como cuando planeas un viaje y empiezas ahorrar; posiblemente tendrás que sacrificar alguna salida a cenar, o comprarte algo, pero al final de ese esfuerzo vas a obtener tu increíble viaje. Así es un hábito: requiere de trabajo al principio y luego se hace parte de tu día a día. O como tomarte un café cada mañana para despertar, debes tomarte el tiempo necesario para prepararlo para pasar por él a un lugar antes de llegar al trabajo.

Mientras tanto, una dieta tiene un plazo definido, y te dará alguna satisfacción por el momento. Después de esa ida a la playa, tu graduación, la boda, entre otros tantos eventos por los que acudimos a las dietas exprés, la botarás del mismo modo en que cortas una llamada que te ofrece cambiarte de compañía de celular.

Encuentra un experto en nutrición con el que puedas lograr un hábito alimenticio saludable y tendrás muchos beneficios ­—no solamente tú sino también las personas que te rodean—. Ten en cuenta que tendrás que ser paciente y que no habrá buenos resultados relámpago.

Sobre todo, y esto es lo más importante: quita de tu cabeza el chip de estoy a DIETA.

Andrea Rodríguez Bravo

 

7 junio, 2017 - No Comments!

Mirador | Mal juego, buena jugada

Estamos a quince segundos de que termine el partido. Jugamos de visitantes ante Arizona Cardinals de Guadalajara; nosotros representamos a los Cardenales de Zapopan. El parecido de los nombres sugiere la historia de estos dos equipos: un día, los fundadores lideraban a los Cardinals, pero algo sucedió; nació Cardenales y ahora son rivales a muerte.

Vamos ganando, el partido está 45 – 38 y nuestro rendimiento cae en picada. Más tarde, el papá de Dávila, nuestro quarterback, me dirá que es porque somos nueve jugadores y el tochito es un deporte de intensidad en el que siempre hay siete en el campo. No hay condición que alcance.

Yo no he dado un gran partido, y aunque he presionado al quarterback, no le he podido quitar ni una bandera y me he resbalado en varias de mis aproximaciones. Según Nano, un receptor de mi equipo, no ha logrado lanzar cómodo.

La ofensiva de Cardinals tiene el balón en la yarda diez y el tiempo está corriendo. Su pasador grita para que le centren el balón. Él está a cinco yardas de su centro y yo a diez de él. Arranqué. A estas alturas ya se había escapado muchas veces y también nos había puesto a sufrir con las escapadas de su corredor. Entonces penetré. Algo a lo que aún no me acostumbro es a hacer mi máximo acercamiento sin entregarme, casi por inercia corro a quitarle la bandera, así que con un movimiento cualquier lanzador se quita mi marca.

Ahora hice mi máximo avance, el quarterback realizó un corte antinatural: es diestro y cortó a la izquierda, lo que además de incomodarlo para correr, complica más que se pare bien para pasar: sin duda una mala decisión. Después de su movimiento, me acerqué más y terminó la sequía, por fin quité una bandera, nuestra primer captura del juego. Después de muchas persecuciones lo logré.

Ochouno, su quarterback, se lamenta, es consciente de que el partido está por morir. “Buena, cabrón”, me dice entre frustrado y desesperado. Cuando termine el juego, Gori, otro de nuestros receptores, me dirá que lo salvé con la captura; yo sólo pensaré que quiso ser amable.

Ochouno, pidie tiempo fuera para tener una última oportunidad: quedan tres segundos en el reloj. La suerte está echada. Aprovechamos el tiempo para hidratarnos un poco, pero no muy poco, lo suficiente. Nos formamos a la defensiva como casi todo el juego: cover 3, la única diferencia es que Chino, nuestro corredor, ahora tiene marca personal con su corredor. “Vas con él” le grito, y señalo a su corredor, como para confirmar.

"¡En Down!" grita el pasador de Cardenals para pedir el centro, mientras la porra local pide a voces una anotación. La nuestra pide que los detangamos, al mismo volumen.

Unos drives atrás salté antes de tiempo y se marcó invasión defensiva, así que espero el movimiento del centro. Centra. Penetro de nuevo y enrrachado hago mi máximo avance, no me entrego; da un pase lateral a su corredor que estaba casi en la banda izquierda, yo sigo a Ochouno.

El tiempo se detuvo, yo tengo más y menos presión, el pasador no tiene el balón y eso es bueno para mí, pero ahora es un posible receptor y mis piernas no aguantan más. Su corredor recibió cinco yardas detrás de la línea de scrimmage, Chino está sólo a 4 yardas de él, los segundos se hicieron más y más lentos, el corredor está por tomar una desición.

Cardinals mandó un all go, todos salieron con trayectorias rectas y en la zona de anotación hicieron un scramble. Por fin, Diego, su corredor y ahora pasador, soltó el brazo, todos seguimos a nuestra marca, al ver a dónde se dirige el balón me detengo. Veo cómo el balón se mueve en cámara lenta, las tribunas siguen gritando, pero ya no escucho nada.

 

El balón va a la zona de anotación y tiene todas las miradas encima. Va tan lejos de todos, que nadie puede cambiar su ruta; es un pase recto como el aguijón de una avispa con mucho veneno. Nano está persiguiendo a su marca, también ve el balón y decide ir por él. Chango adelanta al receptor al que cubre; todos seguimos con la mirada la trayectoria del balón: va directo a él, lo tiene, intercepción, todo teminó, ganamos.

Los últimos quince segundos del partido duraron más que el resto del juego y, por el resultado, terminaron por ser más valiosos.

 

David Moreno Carmona

Twitter: @dmorenoc_

Instagram: @dmorenoc_

 

1 junio, 2017 - No Comments!

Por favor y gracias | Bien prendido

Mi elocuencia es inversamente proporcional a lo obligado que estoy a exponerla

y la semana se me acaba, así que escribí de algo muy normal y presente en mi vida.

Siempre me ha gustado la música.

 

Cuando tenía 5 años, un primo 10 años mayor que yo se tomó la molestia de regalarme un

mixtape en un casete —sí: casete, en aquel entonces todavía no llegaba el MP3—

en el que de un lado venía música en español: Café Tacvba, Maldita Vecindad, Caifanes

y Soda Stereo, según recuerdo. Del otro lado venían cosas en inglés, que no sabía ni

qué decían, pero se escuchaban muy divertidas: Beastie Boys, Pearl Jam, STP y Blind Melon.

Desde entonces, y con una muy tierna edad (creo que la única ternura que he tenido se me

escapó con ese cassette), la música me traumó y no deja de obsesionarme.

 

Pocos días atrás, Aída y Tito halagaban mis cantos gregorianos coreando alguna canción.

Hace unas semanas estaba con mis audífonos trabajando y vi que Aline y Aída se reían

de mí porque estaba “bien prendido”.

 

Normalmente si no estoy escuchando música, estoy tarareándola, silbando o moviendo

alguna parte de mi cuerpo rítmicamente.

 

Me pareció chistoso darme cuenta, a través de la carrilla, de que soy muy expresivo con

la música —y que quizás no estaba consciente—, al grado de verme como bicho raro en

mi silla bailando, cantando mientras paseo al buen Frank Siladra (mi perrito) o silbando

mientras hago el súper.

 

Bueno, todo esto era solamente para llegar al punto de compartir la música que últimamente me hace trabajar “bien prendido”  y entonar mis cantos gregorianos Godínez.

 

1. Parquet Courts

Disco recomendado: Todos, pero poquito más el Human Performance.

O Content Nausea en donde se hacen llamar Parkay Quarts.

Canción muy perrísima: "Stoned & Starving" (pero casi todas).

2. The Black Angels

Disco recomendado: Estoy completamente enamorado del nuevo, Death Song.

Canción muy perrísima: "I Dreamt".

3. Connan Mockasin

Disco recomendado: Sepa, siempre lo escucho en vivo en este link y me lo aviento completo.

Canción muy perrísima: Sepa, siempre lo escucho en vivo en este link y me lo aviento completo.

Pilón:

Lorelle Meets the Osbolete

Desgraciadamente apenas los conocí en el NRMAL de este año y me impresionaron demasiado.

Qué lástima que no los disfruté más mientras estaban aún en Guadalajara.

No tengo un disco favorito todavía, no reconozco demasiado las canciones tampoco, pero está rebueno.

 

Preoccupations, DIIV, Deerhunter y King Gizzard & the Lizard Wizard se suman bastante bien para hacer un buen playlist de ruiditos psicodélicos muy bonitos.

 

Aquí la lista en Spotify:

 

Saludos, personas.

Beto López

Instagram: @tipobe

Facebook: betoloptri