17 mayo, 2018 - No Comments!

Especialidad, brother | Pare de sufrir

Buenas tardes, ¿cómo le puedo ayudar hoy? ¿Se peleó con todos sus amigos por defender/atacar a Ya Sabe Quién? ¡No me diga!, bueno, es muy común en está época. ¿La ola de inseguridad primero le tocó los pies y ahora amenaza con arrastrarlo mar adentro? No tema, todos estamos igual. ¿La edad adulta no es lo que se esperaba? Claro, pero a fin de cuentas tener un ideal es el caldo de cultivo perfecto para una meta no cumplida. ¿Cierto?

No se preocupe, su cuadro sintomático es propio de ese padecimiento que afecta a los llamados millennials. Por fortuna, existe un tratamiento que no tiene ningún respaldo científico pero de alguna forma lo hará sentir mejor —casi como la homeopatía. Nada más siga estas simples receta. No doy factura.

Advertencia: puede que sea alérgico a alguno de los siguientes componentes.

 

Gustavo Ramírez

Para solicitar recetas personalizadas y de drogas restringidas: gustavo@yujo.com.mx

9 mayo, 2018 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Be kind, rewind

Quizá la culpa de todo la tienen nuestros padres. Me refiero a esa angustia que tenemos ahora, adultos y medio autosuficientes, cuando la infelicidad se nos aparece en pequeñas dosis. O de pronto como una cubetada de agua caliente que deja una ampolla que reventamos, frotamos y rascamos hasta dejar una cicatriz indeleble. “Mira, esta infelicidad me acompaña desde hace meses”, le compartimos a un amigo cuando por fin podemos tomarnos una cerveza lejos del caldo hirviendo que nos cayó sin previo aviso. Digo que tal vez es culpa de los padres, porque ellos se esfuerzan tanto en construir esta mentira alrededor nuestro, sólo para después abrirnos la puerta y tranquilizarse la conciencia al decir “llévate un suéter”, como si eso fuera suficiente si llueven cántaros de humillaciones, o si nos estrellamos contra un camión de ruta que no frenó cuando le pedimos la parada. No sé por qué, pero preferimos siempre la imagen de los progenitores o tutores esponjosos, que todo lo perfuman con mantequilla, canela y azúcar, para que el hedor de la mierda de la suela de nuestros zapatos no nos llegue. Y no es que sean malvados, es que también son cómodos. De alguna manera parece más sencillo taparle los ojos a la bendición o montar un teatro tamaño Goodbye, Lenin! con tal de no tartamudear ante las preguntas difíciles, esas que todavía no nos podemos responder solitos porque mamá nos dijo que un matrimonio gay “no es natural”.

Entonces, aquí estamos, culpando a los que vinieron antes y decidieron no explicarnos que la vida es un fracaso tras otro hasta que empiezas a desear que Flanders se muera. Sin embargo, el ser humano es una plaga que se niega a desaparecer así nomás. Yo creo que es mera inercia, la maldita entropía dándole a todo lo que puede, pero en el fondo me he descubierto abrumada por oleadas de helado optimismo, de ese que te obliga a moverte hacia adelante entre risas incómodas y un ligero calor en la espina dorsal. Hay momentos buenos y malos, incluso cuando todo parece estar nadando entre ríos de mierda. O en botes colmados de ácido.

Desde lo más insignificante hasta lo más devastador, todos hemos tenido oportunidad de estar dentro, junto, lejos, pero siempre presentes en lo bueno que resalta en todo lo horrible que nos va desgastando. Y es que cuando llegas a la edad en que no es necesario que te expliquen todas las referencias de Los Simpsons —sólo quiero decir que ya eres adulto, no que conoces todos los intertextos. Ni siquiera tu amigo el mamón se las sabe todas, que no chingue— aprendes que no se trata de ser feliz todo el tiempo, sino sólo menos miserable. Así que agradeces lo simple que te da un respiro. A lo más pequeño que te regaló una sonrisa que no se te borró en 12 horas, o hasta que viste las noticias. Olvídense de los restaurantes caros, los viajes exóticos, los tenis importados, las medallas ganadas, la mezquina victoria sobre el CM de una cuenta de atención al que no podrías valerle más verga.

No existe la felicidad perfecta, ¿cierto?: ni en lo romántico, ni en lo filial, ni con las mascotas, ni con el trabajo. La diversión no dura por siempre, y hay que aprender a acostumbrar la vista al nuevo ambiente. Como cuando entras a tu casa después de unas horas bajo el sol de mayo, hijodesuputamadre, y no ves nada porque tus pupilas deben adaptarse poco a poco. Todos quieren al nuevo bebé, hasta que aprende el poder de sus pulmones y mantiene despiertos a todos los no-sordos, cinco kilómetros a la redonda.

Y aquí es donde viene la confesión que quería hacer. He encontrado un ritual brevísimo que me ayuda a no tomar un bat y romper la ventana más cercana: le doy al botón de rewind de mi cabeza, me pongo a buscar un pequeño gesto y lo reproduzco para sentir de nuevo el agua helada que hace que me mueva.

Cuando Marco maúlla en la madrugada, recuerdo los domingos de arrumacos con él y Polo, echados en la cama mientras yo leo, veo una película o duermo junto a ellos como si nada horrible pudiera pasarnos.

Cuando el 640 está atascado y va a 10 kilómetros por hora mientras la temperatura en el interior es de 50 grados centígrados, reproduzco todas las ocasiones en que pude viajar con la mirada perdida en el paisaje, audífonos bien abrazados a mis oídos, sin imaginar mi muerte violenta bajo las llantas del camión que se me echa encima cuando voy en la bicicleta.

Cuando escucho los gritos de mi vecina que interrumpen el silencio que por fin llegó (Marquito ya no maúlla, está jugando con una bola de lana), agradezco que haya estado conmigo cuando apareció un alacrán marca diablo y me ayudara a matarlo entre gritos de señora y brinquitos de pulga.

Cuando voy a una marcha a gritar consignas de hartazgo, y el camino es una línea recta de asfalto ardiendo que parece no tener fin, me recargo de energía al encontrarme a una ex compañera de la universidad, a una de las mejores jefas —y personas— que conozco, o un grupo de músicos que llevaron sus instrumentos para acompañar más fuerte; familias completas, con niños y adultos mayores que también saben que el recorrido no es sencillo.

Y si en el trabajo no funcionan las cosas y la moral está baja, me vuelvo a contar las historias que me gusta contarme:

cuando Tito me regaló un paquetito de galletas de queso porque le dije que eran las que me compraba mi mamá cuando era niña;

cuando Yuca me topó en una tocada y al ver que mi tatuaje le daba nombre a la banda en el escenario me dijo que era como estar en un concierto de The Rolling Stones y encontrarse a Bob Dylan entre el público;

cualquier momento en que cualquiera de nosotras, las chicas, nos echamos porras en el chat;

cuando Aline encontró en cuestión de segundos el perfil de una persona que apareció en un chisme y queríamos ponerle cara al protagonista;

cuando David me mandó el primer mensaje matutino para que no olvidara el casco antes de ir en bici a la oficina;

cuando Joel me dio una botella de ginebra en Navidad;

cuando Gus me dio un abrazo en el Oso Negro…

De ese estilo, tengo algunos más a la mano que otros, pero siempre aparecen en grupo. Y hasta ahora, son infalibles.

No sé si este juego de rebobinar sea a prueba del tiempo o de cualquier circunstancia. Al fin y al cabo, las cintas magnéticas se rompen, los recuerdos cambian de significado y, vaya, el tiempo lo destruye todo; además, dentro de lo que cabe, mis problemas no son los de otra gente que tiene que agarrarse de más asideros para no caerse.

Pero mientras funcione, lo seguiré aplicando porque nuestros padres no nos enseñaron otra cosa y creo que a veces no sé cómo dar otro paso si insisten en salpicarnos de ácido. Me gusta pensar que —así como lo han hecho mis compañeros de YuJo!, mi papá y mis carnales, mis amigos, algunos extraños y los gatitos que me encuentro en la calle—, quizá, le puedo dar un pequeño salvavidas a otros que tengo cerca o que tienen que toparse conmigo en el camino.

Si podemos evitar ir por la vida rompiendo ventanas, hagámoslo. (Aunque todos sabemos que hay un límite y ese se cruza con bat en mano).

Sean amables, rebobinen.

Abril Ambriz Posas

IG: @ladyprovolone

Twitter: @ladyprovolone

2 mayo, 2018 - No Comments!

Stay chido! | Una serie de encuentros afortunados

Venía de desayunar un domingo cualquiera. Traía conmigo la fruta, carne y verduras de la semana. Ale no estaba conmigo, pues se había ido de viaje, así que caminaba solo y quedaban pocas cuadras para llegar a mi casa. Pensaba en aquellos pendientes que aún debía terminar cuando, al cruzar la calle, pude percatarme que un par de señores llevaban cargando una cobija a manera de camilla, con algo de esfuerzo. Atrás de ellos, había una señora afligida y triste.

Aún me quedaban lejos, no podía distinguir muy bien, pero me apené, sentí un poco de miedo y pensé en cambiarme de acera. Pero seguí caminando, pretendiendo que no pasaba nada, aunque a cada paso mis sentimientos se agudizaban. Entonces vi que subieron el bulto a la parte trasera de un coche, y alcancé a ver que era un perro. Casi de inmediato escuché a un niño llorar que estaba recargado en el cancel de su casa, abrazando un osito. Atrás de él había algunos familiares a la puerta, todos con el mismo rostro.

Sólo el niño lloraba y puedo asegurar que nadie se dio cuenta de que pasé caminando: todos miraban fijamente la escena que describo.

Apenas me alejé lo suficiente, empecé a llorar. Recordé lo culero que es ese momento en que deja de existir alguien a quien amas, momento que muchos evitamos, otros odian u olvidan, incluso lo borran, pero que eventualmente nos toca enfrentar.  Que a veces preferimos simplemente no mantener vivos.

Sentí muchas ganas de abrazar a aquel niño, sabía que lo necesitaba, tal y como yo lo necesité cuando vi morir a mis perros. Primero fue Candy —una collie—, y el último Tinitus un schnauzer—, ambos considerados como integrantes de la familia. En realidad no había mucha diferencia con nosotros: comían, jugaban y dormían dentro de la casa, y convivimos durante mucho tiempo. Hace unos años, y por estas fechas, me tocó mi propia escena, únicamente con Tinitus. Después de que enfermara sorpresivamente lo tuvimos que dormir. Por fortuna, pude despedirme, estar con él justo antes de que se fuera y agradecer aquellos momentos chidos, e incluso las mordidas.

Esta nota, o entrada del blog como le llamamos acá en YuJo!, no intenta que ustedes se pongan tristes. Es más: no es una nota triste. Se trata de lo inexplicable que me pareció que, justo ese domingo, a esa hora en la que habitualmente no estoy fuera de mi casa, me encontrara con aquel cuadro que me recordó a mis perros, lo mucho que los quise y cuánto los extraño. Lloré al pensar en ellos, por querer que ese niño se sintiera mejor y sobre todo por lo chido que es estar en compañía de seres queridos, amigos, pareja y familia en general, en esos momentos en los que creemos que estar solos es lo mejor, cuando sabemos que acompañados es siempre la mejor vía para aceptar, entender, superar y atesorar esos encuentros afortunados.

<3

Tito

IG: @titorama

25 abril, 2018 - No Comments!

Somos Buenas Ondas | No vaya ser que por error te diviertas en el proceso

Para estar serio no necesitas mover ni un sólo músculo de la cara. En cambio, para sonreír se necesitan (dependiendo de la persona) alrededor de doce. Probablemente por eso, en la mayoría de los procesos que vivimos todos los días, nos evitan a toda costa tener que fastidiosamente mover esos músculos.

Freaks And Geeks Smile GIF - Find & Share on GIPHY

Y aún así, me he encontrado con diferentes lugares o productos que, con un poco de esfuerzo, nos hacen pasar un rato memorable, divertido y que hacen de este mundo lleno de cosas horribles, un lugar un poco mejor.

Aquí algunos ejemplos:

 

El frutero de Loma Bonita

Es el clásico que maneja su pick-up destartalada con bocinas. Recuerdo perfecto un diálogo entre el frutero (del que no recuerdo su nombre) y mi abuela (de la que todo el tiempo me acuerdo):

Mi Abuela - ¿Tiene naranjas?

Frutero - Sí, señora, ¿pero sabe qué? *pausa dramática*… están demasiado frescas y jugosas, ¿no le hace?

Mi abuela - jiji n_n Deme 30 kilos.


El Carnalito

Un restaurante en la carretera entre Atlacomulco y Toluca, con mal gusto en la decoración, pero excelente en la elección de becerros y sus ingredientes. Se dirigen a ti siempre como “carnalito" o “carnalita ”, no importa si tienes 60, 30 o 20, pinta de directivo, hipster o ama de casa.  Además cumplen con lo más importante: una barbacoa digna del matrimonio de cualquier tlatoani. Que te digan carnalito tantas veces hace que no se te olvide nunca donde estás.

 

HOLA Smoothie

En los ingredientes dice: "Sin conservadores ni cosas raras".

 

Starbucks

¡Eh! ¡Tranquilos! 

Pero que pongan tu nombre y una carita feliz a tu bebida, que siempre tengan wi-fi, salas de juntas, y mobiliario padre, ha hecho de Starbucks las primeras oficinas, sucursales y centros de negocios de tantas empresas (incluido YuJo! en sus inicios y versión remota). Quizá por eso ya no nos cuestionamos cómo pasamos de pagar 20 pesos de café con refill, a 60 por una sola taza.

 

Disney

No sé si los sueldos son enormes, si les dan Prozac o cigarros de los que dan risa, pero me impresionó como siempre están buscando como hacerte tu momento especial, no importa si llevan 3 horas sellando boletos de entrada a 40ºC o dentro de una botarga.

 

Basecamp

Cuidaron tanto cada texto de cada proceso y cada notificación que hasta te dan ganas de invitarlo a la posada. 

Ya sabes que es un programa, ya sabes que es trabajo, pero que celebre contigo cuando terminaste una tarea, me parece bastante buena onda.

 

Virgin Airlines, e incluso Volaris

Si Volaris no se hubiera esperado a que les saliera bigote a los protagonistas de su video de seguridad, sería un buen ejemplo para hablar de cómo ese momento tan repetitivo y soso que es el speech de seguridad puede convertirse en algo incluso entretenido.

Virgin Airlines, tiene varios ejemplos muy chidos, aquí les dejo uno viejito, pero bonito.

 

El conmutador de YuJo!

Claro, es nuestro, obvio hay mano negra.

Pero si ya decidiste marcar 0 1 8 0 0 4 0 0 9 8 5 6, si ya te contestará una máquina,  por lo menos que te robe una sonrisa. Les pongo una frase por si su plan de celular no les permite marcar números 01800:

“Gracias por llamar a YuJo! Creatividad Aplicada, si conoces el número de extensión márcalo ahora. Si no, espera en la línea y te contestaremos antes de que puedas decir Estoy llamando a YuJo! Creatividad Aplicada”

 

Y finalmente, el campeón

SpaceX

Cuando querían calcular qué tanto peso puede llevar un cohete, usaban bloques de concreto o de metal.¿Sabían eso? Claro que no, porque a nadie le interesa.

Cuando The Boring Company de Elon Musk entró al juego de la conquista espacial con SpaceX, decidieron que estaba DLV mandar bloques de concreto, entonces enviaron:

  • Un tesla
  • Con un hombre espacial (dummy, creemos o queremos creer)
  • Con “Space Oddity” de fondo
  • Un letrero: “Made on Earth by humans”

¿Y qué dijo Musk sobre el proyecto?

“Of course, anything boring is terrible, especially companies, so we decided to send something unusual, something that made us feel”. 

Estamos expuestos ante tantos mensajes, tantos productos, tantas personas, que lo realmente arriesgado es no hacer nada diferente.

 

Yuca Ávila

Twitter: @yucaavila

Instagram: @yucaavila

 

17 abril, 2018 - No Comments!

Instantáneas | Una nueva generación de liderazgo

Cuando el 2017 terminaba, le conté al equipo de YuJo! que uno de mis propósitos para este año era compartir la dirección con Tito y con Abril.

Por un lado, conforme hemos crecido en clientes y equipo, hay más frentes que cubrir. Por otro, se acerca el día en el que cumpliré diez años trabajando en YuJo! tiempo completo. Finalmente, tanto Yuca como yo tenemos la fortuna de contar con compañeros de trabajo que han sabido estar con nosotros en las buenas y en las malas. Personas que conocen la idea original con la que empezamos, que pueden imaginarse exactamente qué haríamos en cualquier situación, y que comparten la visión de YuJo! creciendo a otros campos de la actividad económica, en los que las ideas sean el detonador de procesos productivos sin importar los medios, las salidas ni los tiempos que corran.

De entre todos los que conformamos hoy el equipo, Tito es la persona con la que más tiempo tenemos construyendo esta organización. Los más antiguos lo saben de primera mano porque lo vivieron, y los más nuevos porque lo han escuchado: en la relación con Tito, no todo ha sido sencillo.

Pero precisamente tener diferencias y superarlas es lo que permite que hoy el respeto, la confianza y el agradecimiento que sentimos por él sea incuestionable. Cualquiera que haya trabajado a su lado podría platicarles de su gran talento y calidad humana.

Allá en el 2010, cuando empezábamos a trabajar como una empresa formal, tanto a Tito como a todas las demás personas que fuimos invitando a formar parte de nuestro equipo, les planteamos un plan de crecimiento a 5 años tiempo que entonces nos parecía tan lejano que nadie estaba seguro que llegaría.

Él ha completado ese ciclo, y por todas las razones que he compartido, este año lo hemos invitado a transitar de ser el primer colaborador que tuvo YuJo! a ser el primer asociado que tendrá.

Tal como el resto de los movimientos que hemos hecho, y justo como el crecimiento que hemos experimentado, que Tito pase de ser un miembro más del equipo a una parte fundamental de la organización se siente natural. Para Tito es justo y para YuJo! es necesario.

En aquellos primeros años cualquier error en la gestión de un proyecto, cualquier equivocación en el manejo de una cuenta, cualquier descuido financiero hubieran podido borrarnos del mapa.

Conforme han pasado los años y nuestra estructura se ha fortalecido, las amenazas que vemos en el horizonte han cambiado de forma. Hoy no me preocupa que YuJo! deje de existir. Hoy me da miedo que YuJo! siga existiendo sin evolucionar.

He visto otras agencias envejecer sin gracia y volverse irrelevantes. He visto cómo el miedo a soltar las riendas y la resistencia a compartir lo que entre muchos se ha construido, ha acabado con equipos legendarios.

Por estas razones, si algo quisiéramos hacer correctamente Yuca y yo en los próximos años, sería establecer una siguiente generación de liderazgo.

Nuestra formación de comunicadores significa muchas limitaciones en el quehacer del gobierno corporativo, y para decirlo de forma sencilla: no tenemos puta idea de cómo lograrlo. Pero regresando por última vez a los colegas que vimos anquilosarse en sus sillas de respaldo alto, sí sabemos a qué cosas no aferrarnos.

El paso de Tito hacia una posición de mayor responsabilidad, pero también de mayores beneficios, es el primero en un camino que nos llevará un par de años dibujar. Confiamos en que, sobre la marcha, los tres juntos iremos entendiendo qué es lo que más nos conviene a todos.

En junio partimos hacia ese nuevo destino, nos vemos del otro lado.

YuJoTito!

Joel Gutiérrez

Twitter: @thewowisnow

Instagram: thewowisnow

21 marzo, 2018 - No Comments!

Ya Cómete La Maldita Naranja | Rookie

Vamos al grano: llevo casi tres meses aquí. Por lo tanto, sigo siendo un novato.

Se me ha ido rápido, todo va bien y al 100, y he notado varias cosas muy peculiares de la zona. También son las que más me han gustado y he apropiado.

Así que, ¡venga la infografía!

Elías Ruvalcaba

Instagram: @elias_mule

14 marzo, 2018 - No Comments!

Eso No Se Dice | Truco no-inútil no. 2

Todos tenemos una piedrita en el zapato, esa a la que llamábamos proyecto, meta, pasión o ganas de hacer algo, pero que siempre terminaba acompañada de un “el lunes empiezo”.

Aquí les dejo un ejercicio ñoño para que San Lunes llegue pronto. Impriman su hojita (de preferencia redúzcanla para no contaminar tanto) y ténganla cerquita, junto a su corazón para que ya pinches cumplan lo que quieren.

Descárguelo, por amor de dios.

 

Jaz Talamantes

Instagram: @jaztalamantes

6 marzo, 2018 - No Comments!

Bitácora espacial | 002

Día 423

 

Decidí despertar hasta mañana.

 

Día 424

 

 

Día 425

 

Con sólo abrir un ojo activé el hipersueño.

¡RIP, in peace, carnal!

 

Día 426

 

Hoy desperté. Lo primero que hice fue preparar té, huevos revueltos y, como siempre, ir hacia el tocadiscos. Todo este tiempo de movimientos oculares rápidos he tenido una canción clavada muy detrás dentro de mi cabeza, muy escondida, pero está ahí.

 

 

Me gusta usar pantalones descuidados y sudaderas de Disney '96; me gusta comer con las manos; me gusta masticar con la boca abierta; me gusta rascarme los huevos y hacer vibrar un par de gargajos mientras veo Queer Eye sin siquiera derramar una sola lágrima, y al mismo tiempo me limpio los restos de Cheetos en mis dedos con mi sudadera increíble.

Mil novecientos noventa y seis, qué gran año, Petunia.

"Casa, ahora vivo aquí…"

 

 

 

Me senté en mi silla favorita, la encontré hace unas semanas perdida en la nada. Prendí el monitor y puse la transmisión de todo lo que ha sucedido en mis días fuera del planeta. He visto la misma transmisión que me prometí no ver una vez y otra vez y otra vez, no esa misma... una más vieja.

 

Reviso mi reloj, me asomo a la ventana, reviso el radiotransmisor, —le da un trago a su té—, voy al centro de control y, como podrán imaginarse, aún no encuentro ese planeta, el que lo cambiaría todo por completo.

Veo en el centro de control que me estoy acercando a un cinturón de meteoros y basura especial, la casa de mi silla favorita regresó por ella y esta vez es personal.

Me anclo a mi asiento cual Matthew McConaughey justo antes de entrar con un nudo en la Gargantúa, el ruido y los golpes hacen que pierda la orientación y cualquier señal que pueda captar el localizador se congela.

Golpee el meteoro mas grande de ellos y decidí instalarme en él. Es terreno desconocido pero a la vez familiar, algo me hace pensar que este pedazo de tierra alguna vez perteneció a un lugar muy parecido a mi hogar, a mi planeta.

La luz de la mañana tardaba 10 minutos en llegar, el terreno me invitaba a recostarme por su color, las nubes del lugar las podía tocar de puntitas y sentir su espeso color en mis manos.

“Do not go gentle into that good night…”

 

Los días pasan, las reservas se agotan y el miedo lo uso de capa. Escribí una carta en el manual que encontré, aún no se para quien es esta carta, solo sé que la guardare en mi bolcillo, ese que esta del lado izquierdo justo en el curaçao, mandé una señal que seguirá cuando yo ya no esté y otros encontrarán.

 

Estrellas fugaces, medusas, fantasmas, y vanta puro, son lo que al sentirme tan acá me mandan aún más lejos, de vuelta al futuro. —suspira y piensa— NASA está de mi lado.

 

 

 

21 febrero, 2018 - No Comments!

La Opinión Que No Pediste | Lo bailado nadie nos lo quita

“Defiende tu punto de vista” es la frase que me ha regido desde que tengo uso de razón. Como buen abogado, mi papá nos inculcó siempre, a mi hermana y a mí, que nos aferráramos a nuestras creencias, y que poco importaba lo que nos dijeran los demás. Con fundamentos, respeto y educación, siempre debíamos defender nuestro punto de vista.

(Yuca: Por el bien común, ya no es necesario que continúes leyendo.)

Los años pasaron y ahora me pide que me siente con él a escuchar a David Bowie, "Sweet Home Alabama" de Lynyrd Skynyrd, o los eternos conciertos de Peter Gabriel para que, según él, escuche buena música, no como ese reguetón que tanto defiendo… Estoy segura que ahora se arrepiente de haber hecho tanto énfasis en esa parte de mi educación, já.

Ya que lo mencioné: paren ya por favor todo el hate a este género musical. En verdad, qué disgusto sólo recibir como respuesta una mueca de repugnancia cada que digo que sí me gusta el reguetón. ¡DÍMELO PAPI!

Ojo, amigos, mi objetivo está lejos de tratar de convencerlos de que amen perdidamente a Nicky Jam o que se bajen la discografía completa de Daddy Yankee. Sé que a la gente puede no gustarle, y lo entiendo y respeto profundamente. Lo que sí me cuesta entender es ¿por qué la aversión?, ¿por qué el reguetón es objeto de nuestro odio?

Lo que sí quiero hacer, es darles la opinión —que no pidieron— sobre por qué el reguetón no es lo peor que hay en el planeta, por qué lo considero sensacional y por qué me gusta bailar cuando suena el dembow.

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Primero, lo primero: brevísimo marco histórico y social. El reguetón nació por ahí de los 90 en las calles más marginadas de Puerto Rico y Panamá. Los jóvenes de esos barrios comenzaron a hacer música clandestina en donde hablaban de su día a día. ¿Qué era eso? Sexo, drogas, violencia, y la importancia del dinero. No busco justificar nada, pero creo que es importante tener en mente cómo nació y por qué es como es. ¿No les parece que es normal que los jóvenes busquen expresarse y manifestar la realidad que viven?

La razón más frecuente que me da la gente cuando les pregunto que por qué no les gusta el reguetón, es “porque sólo habla de sexo y es muy machista y misógino”, aunque apenas conozcan tres canciones. Esto es una de las cosas que más me desesperan, porque tenemos escuchando estas letras que “violentan a la mujer” menos de 30 años, y la falta de equidad la arrastramos desde que el mundo es mundo. Si me preguntan a mí, el machismo está en las horribles actitudes y costumbres tan arraigadas que tenemos y que ni nos cuestionamos, en un “Por eso las violan”, “Legalicen a las de 16” o en agachar la cabeza cada que vemos o somos parte de un abuso, y no en una canción de tres minutos y medio. I rest my case.

Sí, hay letras, videoclips y artes en discos que denigran a la mujer que no apruebo y me molestan, y sí, creo que no necesariamente nos ayudan a encontrar la equidad de género que tanto necesitamos. Pero letras que maltraten a la mujer están presentes en muchísimos otros géneros musicales, no es exclusivo del reguetón. Hasta me atrevo a decir que, del acto sexual, sí hablan todos.

Rocío Durcal pide que le inviten un café y luego le hagan el amor; Armando Manzanero quiere repetir el cansancio que le hicieron sentir; Nine Inch Nails quiere fuck you like an animal; The Beatles quieren hacerlo en la carretera; Kanye West quiere salsa agridulce para no puedo imaginarme qué… hasta The Rolling Stones quieren invitarte a pasar la noche juntos, y ni nos acerquemos al hip-hop. Ah, pero no sea que cualquier reguetonero diga que le quiere dar duro a su jeva porque todos levantan las cejas, y el Manual de Carreño les queda corto.

Para aquellos que dicen que es muy vulgar y misógino, les hice un pequeña y rápida selección de canciones que (ya sé que no van a escuchar, pero papelito habla) no hablan de sexo más que cualquiera otra. Y si lo hace, es completamente consensuado porque

AMIGO, DATE CUENTA

Por ahí del 2015, entré en el mundo del reguetón y desde entonces le pongo atención a las letras, y tengo que decirles que, en su gran mayoría, no es que nos devalúen como mujeres, sino que al reguetón no le da miedo ser lo prohibido y decir las cosas como son. (Puritanos, por favor no se escandalicen). Sí, somos seres sexuados, y sí, todos lo disfrutamos. Es un género para la fiesta, con letras despreocupadas y simples que tienden a la sensualidad, y yo no le veo nada malo a que tanto hombres como mujeres nos empoderemos de nuestro cuerpo y bailemos. Solos, o con nuestra pareja, o amigos. Si no te sientes cómodo perreándole a alguien, flash news!: NO ES NECESARIO QUE LO HAGAS.

Para mí eso es lo bonito de este género, le está dando la vuelta al mundo y haciendo que personas de todas las clases sociales muevan sus caderitas, y (echándole flores de más) hasta creo que apoya la demolición de códigos morales obsoletos, y abraza la libertad y la diversidad de las personas.

Si ya tocamos el tema del feminismo, la escena musical del reguetón tampoco se queda atrás. Las mujeres están abriéndose camino y tomado los espacios que antes estaban ocupados sólo por hombres. Un ejemplo, es Becky G y la canción "Mayores". Dejando de lado que es una canción obscena, y que el reguetón no apoya estereotipos sociales ni convencionalismos, también puedo ver a una mujer empoderada capaz de decidir qué quiere y cómo. ¡Hola, emancipación femenina; adiós, invisibilidad de la mujer!

Como ya les decía, si no les gusta el reguetón, está perfecto. Si todo lo que acaban de leer les parecen justificaciones de tres pesos, también está bien. Son gustos, a mí no me late el metal y no pasa nada. Pero que no les guste en serio, no porque es lo "intelectualmente aceptado". Si genuinamente creen que va en contra de las buenas costumbres o porque no tiene las melodías más complejas o las letras les molestan, también está bien. Pero si nos jactamos de ser tan conocedores, cultos e íntegros, seamos coherentes y respetemos todos los géneros musicales.

Así de mamones se ven. Aguas.

Lector, si llegaste hasta aquí, muchas gracias por tu tiempo y lectura.

Y si necesitas reguetón, dale.

 

Rocío Valdez

Instagram: @rocio.vv

14 febrero, 2018 - No Comments!

NeaNea | Tiempo de relax

Después de un intento fallido de ahondar en un tema, decidí dejarlo de lado y compartir con ustedes un poquito de uno de mis hobbies.    

Posiblemente muchos de ustedes ni sepan de qué hablo, porque no creo que sea la actividad que todos realizan en estos tiempos, pero hace muchos años lo practicaban mucho, generalmente, las mujeres: el punto de cruz. Además de ser uno de mis pasatiempo favoritos, es mi spa favorito: una forma de relajarme y desconectarme un rato del mundo, acompañándolo de buena música. Puedo pasar horas enteras cosiendo y el tiempo se pasa volando.

Lo practico desde que tengo 6 o 7 años. Al principio, hacía costuras muy sencillas, líneas rectas de crucecitas y también colocar las chaquiras. Después seguí con algunos diseño un poco más grandes, fui perfeccionando la técnica pero sin estar exenta de muchos errores. Recuerdo que en alguna ocasión me equivoqué y tomé un punto de más: el horror, porque a la hora de que terminar la figura, no cuadraba. Casi lloro porque no hubo de otra más que desbaratar hasta donde encontré el error e iniciar de nuevo. Pero conforme pasó el tiempo, agarré callo, tips  y eso errores han ido disminuyendo hasta ser casi nulos, y puedo terminar algunos diseños sin ellos, aunque de vez en cuando todavía la riego.

Mi mejor maestra ha sido la señora Maricú. Mi mamá, pues. A ella le gusta todo lo manual. Desde niña ha hecho algo de eso, como cuando hacía los bordados de los vestidos que armaba una amiga suya, así que fue natural que empezara a hacer punto de cruz en casa. Por eso inicié yo tan joven. No es tan sencillo como parece, porque aunque sigues un patrón que te dice qué colores, tipos de hilo, y materiales usar, debes tener mucho cuidado. Lo interesante es que las cruces deben apuntar al mismo lado, y que por la parte de atrás no se crucen. Mi hermana también hace punto de cruz, pero acá entre nos, yo hasta ya superé a mi mamá. Eso sí, Maricú domina los puntos contados y la plumilla. Mi hermana, es la reina del tejido.

La paciencia es una de las herramientas principales del punto de cruz. Uno de los patrones más complicados que he hecho es el dibujo de un par de hadas. Me llevó dos años, por hada, terminarlo, y eso que las hice en una tela que tiene un cuadro grande.

¡2 AÑOS CADA UNA!

 

Y el reto más grande, que estoy a punto de terminar, es una sirena de lino.

 

Andrea Rodríguez Bravo