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17 Febrero, 2017 - No Comments!

Al cien | Crónica de una mujer multitasking

El martes me tomé más de una hora de mi tiempo (y del de mi novio) en encontrar un puesto de elotes que estuviera a la altura de unos de Guamúchil. Después de palomear toda mi lista de los que yo considero los mejores, terminé sin cenar porque todos estaban cerrados. De camino de regreso a casa, con una actitud de derrota, contesté una llamada de teléfono de mi mamá que duró como 20 minutos.

Todo este tiempo estuve manejando y mi novio, que venía de copiloto, al colgar me dijo: “Me tuviste estresado” (lo admito: sí puedo manejar hablando por teléfono, pero no soy tan buena como de costumbre, jaja) y también mencionó “no sé cómo le haces para estar en tantas cosas al mismo tiempo”. En ese momento, amigos, di esa respuesta que estuve esperando poder dar durante todo mi vida, como la mujer incomprendida que soy: “Ventajas de ser mujer”. Pero no, amigos, para qué me engaño, hay mujeres que no hablan por teléfono y manejan al mismo tiempo, porque esa no es sólo ventaja de las mujeres, sino de las muchas o pocas personas afortunadas de contar con la habilidad de ser MULTITASKING.

En mis últimos meses trabajando en YuJo!, me he dado la oportunidad de decir “sí puedo” a todo, y si no lo puedo hacer, al menos digo “lo puedo intentar”. Es así como he descubierto que tengo habilidades en áreas en las que jamás pensé podría estar, y un poco de torpeza en otras donde me juraba un as, pero la gran ventaja de todo es que descubres partes de ti que probablemente nunca pensaste explorar, y si no te orillas a ellas, seguramente nunca las harás.

Por eso, amigos, si tienen habilidades multitask y creen que pueden hacer más de 3 cosas a la vez, también los invito a realizar 3 distintas áreas al mismo tiempo, sea por diversión, necesidad o curiosidad, y a pesar de la carga de estrés, se siente bien.

 

Aline "Viejona" Flores Nonaka

Instagram: @alinenonaka

Twitter: @alinenonaka

 

 

1 Febrero, 2017 - No Comments!

Columnam | Solicitudes Filtradas

Las redes sociales son un fenómeno de esta década que, a mi parecer, ha cambiado la manera de vivir de los seres humanos, más que cualquier otro invento o descubrimiento en toda la historia del universo.
Todos ya sabemos para qué sirven y para qué les servimos. Y, al menos los que leeremos esta nota, sabemos perfectamente que sirven para unir a los que están lejos y separar a los que están cerca; y hablando particularmente de Facebook, el otro día me pasó algo muy chistoso que pensé que sería interesante compartir con ustedes.

 

Yo no le había dado ningún grado de privacidad a mi perfil porque se me hacía medio mamón hacer eso, ni que fuera millonaria para que me secuestraran o algo parecido. También creo que no lo había hecho porque, la verdad, me gusta que la gente pueda ver lo que hago —me refiero a mi trabajo como diseñadora, a cuando bailo y, ¿cómo no?, también a Toma que toma!
Tampoco es que ande aceptando a cualquier persona que me quiere agregar a sus amigos, ni publico cada lugar al que voy, ni cuántas veces me baño al día o selfies en cualquier espejo. Pero, Amigos, de verdad que en este mundo hay personas muy loquillas, y el día de ayer me topé con una, que me hizo entrar a la sección de configuración de mi cuenta y cambiar mi estatus de privacidad, para que cualquier pelafustán ya no vea mis cosas #mediomiedo

 

Les comparto este mensaje que me llegó alrededor de las 6 de la mañana (de esos mensajes que están un poco escondidos porque se van a Solicitudes Filtradas):

 

Hola Aida [sic] Morales, yo como aficionado de esta hermosura de baile Flamenco tengo el gusto de contactarla por mi deseo de escribirme con gente que desde luego le tiene tanto amor, cariño y adoración a este magno arte y baile.

 

Espero que guste de escribirse con el aficionado para simplemente interactuar, intercambiar cualquier opinión, pensamiento, idea, música, poesía, etc sobre esta maja y distinguida expresión artística del sur de España.

 

Deseo que se me acepte como amigo del flamenco por esta red de facebook para ahondar solamente en el tema de este magnífico baile andaluz.

 

Un saludo allí en la ciudad mexicana de Guadalajara donde reside esperando su amable respuesta por escrito. Sergio, aficionado del baile flamenco que es la hermosura representada en tan graciosos y elásticos movimientos del cuerpo. 😀 😀

 

 

Sí, esas caritas venían incluídas…

 

Y no quise ser mala onda y eliminar su solicitud de amistad luego-luego; primero quería ver su perfil y conocer un poco más de él, o al menos ver si teníamos algún amigo en común. Pero ¡oh, sorpresa! Cuando quise hacerlo ya era demasiado tarde (10 de la mañana del mismo día), me había llegado este segundo mensaje:

Mire Aida [sic otra vez] Morales, francamente yo no puedo esperar mucho tiempo como un paparulo por un contacto que a lo mejor usted no tiene el más mínimo interés y que por ende no prosperará, que al final se trate de perder el tiempo yo y hacerle perder el tiempo a quien contacto.

 

No quiero que se me tilde como IMPACIENTE pero, más allá de que usted pueda tener sus ocupaciones diarias, me extraña que no se meta en su página de facebook para averiguar que mensaje le envió, en este caso, el aficionado de flamenco últimamente.

 

Yo debo sentirlo pero veo que no pudo darse ese ameno como amistoso contacto que yo como aficionado del flamenco esperaba tener con una profesional del mismo, ahora cambié de parecer con este último mensaje que le enviaré, tengo que pensar que usted me terminó demostrando como un cierto temor acompañado de desinterés para contactarse amigablemente con el aficionado del flamenco que en este caso le contactó.

 

Con todo respeto, disculpe pero no me quedó otra que pensar cierta falta de voluntad, ganas o que se yo de su parte al momento de tipear el teclado para al menos haberme dado una respuesta por SI o por NO si usted gusta de comunicarse con gente que se apasiona por este arte andaluz.

 

Aparentemente usted no debe ser muy amiga de la escritura por esta red de facebook. Mejor entonces que no me envió la confirmación de amistad tras yo haberle enviado la solicitud de la misma si al final iba a demostrarme tanto desinterés, así de sencillo.

 

Esperar que usted me iba a escribir sobre el flamenco, lo dudaba mucho pero en verdad a mí no me sirve contactos así que cada vez que yo tenga que escribir, después siquiera reciba respuesta del otro que demuestre motivarle explayarse sobre el flamenco.

 

Pero bueno, no hay problema, le ignoraré entonces haciendo clic primero en cancelar solicitud y posteriormente clic en "eliminar amigos" (aquí evidentemente no se pudo hacer una simple amistad por facebook por compartir el mismo gusto hacia el baile flamenco). Luego haré clic ahí en "bloquear página" así no puedo verla más y rápidamente quedarme en el olvido la misma, es todo y ya no tendrá caso que me venga a escribir por una disculpa, lo lamento pero ya habrá sido tarde y no podrá comunicarse conmigo, le doy punto final a este contacto. Un aficionado del flamenco.

 

 

Al terminar de leer eso no sabía si me daba risa o miedo, si era una mala persona por no haberle contestado a tiempo; tampoco sabía ya si era o no una amiga de escritura por esa red llamada Facebook. Y me sentí un poco mal por que no podría comunicarme con él. Además, era la primera vez que me daban punto final como contacto.

 

Todo fue un poco (muy) desconcertante, pero como siempre digo: siempre se aprende algo y hay que tomar las cosas con humor. De cualquier manera, ya mejor no dejaré que el mundo entero se entere de mi vida.

 

Aída Morales

Una aficionada del flamenco que sí tiene voluntad para tipear el teclado.

instagram: momidaar

pinterest: momidaar

 

P.D. No considero que el flamenco se represente por movimientos "graciosos" ni "elásticos del cuerpo" #quenomame

 

 

7 Abril, 2016 - No Comments!

Especialidad, broder | ¿Chavo o Ruco?

Ya todas las personas de mi edad han escuchado esos lugares comunes hasta el cansancio: salir toda la noche es un calvario, las crudas son tan destructivas como el dengue y que te pidan identificación a la entrada del bar se vuelve un cumplido.

Así es, yo también he experimentado en carne propia esas injusticias que sufren aquellos que aún no se deciden a ser señores de tiempo completo o los que ya no reciben la respuesta que esperaban de su cuerpo durante una noche de fiesta —sobretodo al día siguiente, cuando los efectos son catastróficos y el “No lo vuelvo a hacer” se eleva como una plegaria no escuchada por Dionisio.

Hace ya algunos años, James Dean se convirtió en el primer adolescente americano en una época en la que o se era niño o adulto. Ahora, creo que nos hace falta un término menos agresivo y falto de imaginación como se nombra a mis similares —una tribu urbana conocida como chavorrucos. Y aunque el término "tribu urbana" remita a un grupo de jóvenes, en este caso la juventud es algo que si no es rebosante en nosotros, tampoco es algo que nos falte. Nos encontramos en un extraño limbo.

Es bastante claro que vivimos en una sociedad que tiende a las dicotomías; equipo local A o B, heterosexual o de ambiente, de este lado o del otro de la calzada. Nuestra realidad parece moverse entre absolutos; el problema llega cuando se encuentra algo que no cabe dentro de las categorías conocidas: se entra en un área gris en la que te comienzan a ver extraño y se busca un término para identificarte. Como decía Elias Canetti en su monumental libro: “Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido. Desea saber quién es el que le agarra; le quiere reconocer, o al menos clasificar. ”*

Es entonces cuando comportamientos como bailar animadamente en una pista llena de adolescentes, salir con chicas más jóvenes, comprar una moto o simplemente quedarse en casa un sábado por la noche se vuelven señales inequívocas de que se es chavorruco, aquellos que se aferran a un momento que ya se ha ido.

Que la vida es un tren que se mueve a alta velocidad no es ningún secreto. Los años pasan a una velocidad frenética. Nos apeamos en ciertas estaciones de la vida pero continuamos siendo pasajeros en conexión. Supongo que cada quien vive el viaje como quiere, sin importar realmente la edad —el tiempo que tenemos es limitado y muy pronto estaremos más llenos de arrepentimientos que de buenas memorias. YOLO.

A fin de cuentas, hay una frase que debe estar guardada en los corazones de todos los mortales; ”Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda y ahora la onda que traigo no es onda, y la onda de onda me parece muy mala onda y te va a pasar a ti."

*Les dejamos de tarea encontrar cuál monumental libro se cita. N. de la E.

Gustavo “Bebocho” Ramírez

gustavo@yujo.com.mx

24 Junio, 2015 - No Comments!

Columnam | Los Errosres

¡Ahhh! Los errores: siempre tan presentes en lo cotidiano y tan horribles que son… lo bueno es que siempre se aprende de ellos (sí, cómo no).

Hay errores por olvido, errores por descuido, errores de dedo, errores de registro, errores míos, errores tuyos, hay horrores, errores que matan y muchos otros errores.

Tal vez si tuviera todo el dinero del mundo podría darme el lujo de cometerlos todos y repararlos así: con paquitas de billetes. Pero como no los tengo… *llora*

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Mientras era estudiante era muy fácil solucionarlo todo; hasta el Sharpie negro podía cubrir esas imperfecciones causadas por la falta de experiencia. Pero todo avanza y cuando la producción de un cliente depende de ti es muy horrible equivocarte; se rompe el corazón en trocitos. Además, hay que enmendar los daños y el Sharpie ya no sirve más que para escribirte un gran “L” de loser en la frente *vuelve a llorar*

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Me ha pasado, amigos, y varias veces. Así que me di a la tarea de buscar una receta mágica para reducir el riesgo de cometer errores. Pero como no la encontré, tomé una cucharada de mi propio chocolate e hice la mía.

Se las comparto a continuación:

1.- Hay que ser conscientes de que cometer errores es de humanos, y ¿qué somos?

*espera respuesta al estilo Dora La Exploradora*

Pero no por eso hay que justificarnos todo el tiempo. Hay que aceptar que los cometimos, pedir disculpas, y, sobre todo, analizar cuál fue la causa. Porque sabiendo cuál fue, es más fácil dejar de cometerla.

2.- Concentrarnos.

Si sabemos que estamos haciendo un proyecto importante, hay que centrar nuestra atención en éso y sólo en éso. Podemos hacer pausas, porque siempre hay otras cosas que hacer. Pero una vez que se retoma ese trabajo hay que recapitular un poco para saber en dónde nos quedamos (muuuy Joel).

3.- Hoy en día hay demasiados distracciones.

Mi mayor amigo-enemigo es Facebook y todos los chats habidos y por haber. Por eso a veces es preciso cerrar o silenciar todas esas ventanas a la perdición. Recuerda que tú eres más fuerte que todas esas cosas del demonio y que no los necesitas para vivir.

4.- Hidrátate.

Si tu cerebro tiene agüita piensa mejor y estarás más despierto. Sólo ten cuidado de no derramar tu bebida sobre tu teclado o ese trabajo manual que llevas varias horas realizando. Y si eres un desmadre, pues cómprate un vasito entrenador o algo anti derrames (looking at you, Yuca)1 🙂

5.- Guarda, siempre guarda…

Pero fíjate muy bien que no estés reescribiendo sobre un archivo que sí necesitabas.

6.- Hay que ser ordenados*.

Sé que hay gente que dice que entre su desorden encuentra su orden, pero ¡no les creo nada! Tener ordenado el espacio de trabajo ayuda a encontrar todo más fácil. Es bueno tirar las cosas que sabemos que ya no nos sirven, así evitamos confusiones. También para esto es bueno tener un buen sistema de nomenclatura para los archivos.

 *Aplica en espacio físico y digital.

7.- Revisa, revisa y revisa.

Ya que lo hiciste tú, dile a alguien de confianza que si porfis te lo revisa. Cuando llevamos un rato trabajando en lo mismo, nuestros ojos se acostumbran a verlo, así que es muy fácil que se nos vayan pequeños errorcirijillos o algunos que son tan obvios que se camufla. Si alguien externo lo checa, va a ser más fácil que los detecte.

8.- Por último, respira profundo y calcula el tiempo que necesitas.

La prisa está en mi top 5 de Factores Que Me Hacen Cometer Errores2 (veeeen, no era mi culpa, era de la P prisa). Aun si te queden cinco minutos para entregar, tómalo con calma, rápido, pero con calma.

Algo muy importante, amigos, es no clavarnos en los errores que cometimos. Hay días buenos y días malos, así que hay que ver para adelante y, además de remendar los errores, hay que hacer las cosas cada vez mejor para no quedarnos ‑y que los demás no se queden- con la mala espina que los daños ocasionaron.

Intentemos no tropezar de nuevo, y menos con la misma piedra.

Saludos cordiales.

Aída Morales

Instagram: @momidaar

Pinterest: momidaar

1 N. de la E.

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