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26 Abril, 2017 - No Comments!

Especialidad, brother | Soy Godín (y tú también)

Godín es un concepto tan movedizo que le hacen falta atributos inequívocos para poder tener una definición; tal y como en su momento ocurrió con los hipsters, chairos, chacas y otras tribus urbanas, en donde bastaba con tener alguna característica propia del grupo para ser inmediatamente etiquetado.

Las generalizaciones son peligrosas, y para algunos hasta ofensivas. Es por esto que decidí realizar un compendio taxonómico no exhaustivo para poder definir este grupo —basándome en meras observaciones y experiencias personales sin ningún valor. Casi como Paty Chapoy opinando del concierto de Björk.

 

Godín, Inc.

El mundo corporativo, departamental y gubernamental ha dado origen a esta agrupación de profesionistas o personas que cuenta con algún tipo de educación formal. Si se observa con cuidado, es un grupo gregario que gusta de compartir sus alimentos con su respectivo gafete que los acredita como empleados de su empresa, y portan su uniforme con orgullo. También, se les puede ver con una pequeña mochila en el que guardan sus tuppers con grasa pegada, y que han sido testigos de innumerables trayectos, pero que cumplen la vital misión de mantener al Godín alimentado.

Godín, Inc., lomo plateado, tupper de vidrio, gafete con hilo retráctil.

El microondas es el centro de socialización, en el que se discuten temas laborales y desde donde ha surgido un lenguaje plagado de acrónimos y saludos cordiales.

 

 

Godín Vampiro

 

Según la cultura popular, un vampiro no se puede reflejar a sí mismo en un espejo. Es así como el Godín Vampiro cumple con todos los requisitos anteriormente descritos , pero no se acepta como tal. Reniega tener algo que ver con dicho grupo, pero al final del día mira con ansias hacia la quincena: un rayo de luz que ni a esta especie le hará daño.

 

 

Godín Chill

Este espécimen puede que tenga ventajas aparentes sobre los otros grupos. Quizá no porte uniforme, se pueda dar el lujo de comer fuera de la oficina unos días a la semana o no le tenga un miedo irracional al checador. Pero al final de día, esperan el fin de semana para comenzar con el ritual Godín de destruirse para reconstruirse el lunes.

 

 

Nega Godín

En medio de una época en la que celebramos la originalidad que nos dan las redes sociales, y en donde se nos motiva a seguir nuestros sueños, aparecen estos personajes. Contrario a lo que ocurre con el Godín Vampiro, esta especie desprecia con todo su ser el pensamiento de ser Godín; los mira por encima del hombro y bendice su suerte de no estar atado a un sistema y ser dueños de su tiempo. Se mueven bajo los nombres de emprendedores, project managers, consultores, CEO’s, artistas, incubadores de ideas o venden paletas y tienen un BMW blanco —que en la gran mayoría de los casos son eufemismos para el desempleo o papás con fondos ilimitados.

 

“Trabaja en lo que te gusta, y no tendrás que trabajar ningún día”, seguramente hemos escuchado esta frase, atribuida a Confucio (???). Posición respetable, pero la realidad es que en en gran parte de los casos las circunstancias se imponen para la gran mayoría de los mortales. Y sí, el universo a veces conspira para que no consigas nada.

 

En el mundo de tuppers calientes, escritorios que sirven como estudio de maquillaje y uniformes desgastados por lavarse dos veces por semana, puede ser difícil encontrar motivación. Y aquí es donde insertaré un mensaje que se puede acompañar con un Piolín que compartió tu tía: aprender y reaprender cosas sirven para romper el loop en el que es muy fácil caer.

Tomen, de regalo.

 

Esa es una forma de lidiar con la rutina. Si por el contrario, tu estilo es despertar el domingo por la mañana adolorido por la fiesta del día anterior y gritando “soy un ser humano” cual Hombre Elefante, no podré objeción alguna.

 

Saludos cordiales.

 

Gustavo Ramírez

Envío de cadenas de correo: gustavo@yujo.com.mx

 

22 Febrero, 2017 - No Comments!

Piña fresca | No soy sólo yo, ¿verdad?

Llevo algo de tiempo cuestionándome si la carrera que elegí es la correcta. Veo tantas personas alrededor de mí publicando “Amo mi trabajo”, llenando mi muro de vidas perfectas que persiguen sus sueños y los convierten en éxitos, y no puedo evitar pensar que algo he de estar haciendo mal, porque yo no veo realmente esa chispa en mi vida.

Entonces comienza la retrospectiva, de que en algún momento yo estuve en esa situación en la que sabía perfecto lo que quería, en dónde quería estar, lo que quería hacer y simplemente obtener éxito. No sé en qué momento me perdí. Y es gracioso porque, si se ve desde afuera, se podría decir que he sido exitosa. Entonces ¿por qué no lo siento así?

¿Será porque no he sacrificado tanto mi vida para “alcanzar mis sueños”? ¿O porque no tengo el talento que pensaba? O simplemente no es mi pasión y por eso no le dedico todo lo que debería dedicarle a mi profesión. ¿Debería encontrar otra pasión y así no habrá nada que me haga dejar de querer hacer eso por el resto de mi vida, hasta en mi tiempo libre? Esas y muchas más son las preguntas que me llevan a pensar que es posible que, a lo que he dedicado los últimos nueve años de mi vida, no es realmente lo que quiero para mí.

Aunque también existen momentos más felices en que me topo con producciones hermosas, técnicas novedosas y demás productos creativos que sólo me incitan a pensar que soy capaz de hacer cualquiera de lo que veo ahí. Me emociono y comienzo a poner en práctica todo aquello que me pregunté. Le dedico mi tiempo libre a aprender más cosas, a involucrarme en proyectos creativos aunque no me paguen y trato de convencerme de que "ya lo empecé, ahora lo termino".

Entonces, ¿a qué chingados estoy jugando?¿Es o no es?¿Qué me está pasando? Sinceramente aún no lo sé. Sin embargo, en mis acostumbradas visitas a Motionographer (uno de mis mayores pasatiempos) encontré un ensayo que, además de ayudarme a darme cuenta de que no estoy fracasando en la vida, resulta que muchos de los que se dedican a lo mismo que yo están pasando por algo parecido.

El ensayo se titula "Too old for mograph?"

Nunca había considerado ese factor en toda mi introspección, pero sentí que algo de ahí cuadraba con lo que he estado pensando.

 

En la lectura fui encontrando, casi literalmente, todos mis pensamientos:

It’s not just me. Is it?

Was it possible that I would have been happier stopping halfway up the mountain? Should I have stuck to freelancing, having less stress at the expense of some of the “glory” of running my own studio? Was I too obsessed with always getting to the “next level?”

Joey Korenman

[No soy sólo yo, ¿o sí?

¿Habría sido más feliz si me detenía a la mitad de la subida a la montaña? ¿Debí haberme quedado freelanceando, con menos estrés a expensas de algo de "gloria" por abrir mi propio estudio? ¿Estuve demasiado obsesionado con siempre llegar al "próximo nivel"?]

 

 

Él se sentía igual que yo, pero con la idea de que nuestra carrera tenía una fecha de caducidad, y resultó que era algo que había pasado con muchísimas personas de la industria, ya veteranas, quienes llegaron con muchísimas respuestas.

 

I wasn’t paying attention to the present, where I actually WAS successful. I might have stopped a bit further down the mountain and avoided burning out.

Another beautiful thing happens when you ignore the “More Success” demon and stop chasing artificial symbols of prestige: You find a better More to chase… More Knowledge.

I don’t think Motion Designer is my final form because what you do when you’re 32 is rarely what you are doing when you’re 64.

Adam Plouff

[No le ponía atención al presente, donde realmente estaba teniendo éxito. Debí haberme detenido un poco más abajo de la montaña y evitar consumirme.

Otra cosa hermosa sucede cuando ignoras el demonio de "Más Éxito" y dejas de perseguir símbolos artificiales de prestigio: encuentras un mejor Más Que Perseguir... Más Conocimiento.

No creo que el Diseñador de Gráficos en Movimiento es mi forma definitiva, porque lo que haces cuando tienes 32 raramente es lo que estás haciendo a los 64.]

 

Career path conformity creates a sense of security when you are young...but later, you may come to realize that you can create security in anything...and now that you've amassed an amazing skill set...what ELSE can be done with the knowledge that will bring you not only money, BUT JOY, FULFILLMENT and security? AND FREEDOM?

Heather Crank

[El conformismo del camino profesional crea una sensación de seguridad cuando eres joven... pero después, es posible que te des cuenta que puedes crear esa sensación de seguridad en lo que sea... y ahora que has acumulado un impresionante conjunto de habilidades... ¿qué más puede hacerse con el conocimiento que te traerá no sólo dinero, sino goce, satisfacción y seguridad? ¿Y libertad?]

 

When a client pays you for your service, and you maintain a healthy income year after year for decades, that is success. Although you have no trophies to show for it, nor ‘prestige’ in the traditional sense of the word as seen in this industry. I feel that if we encourage more of us to think of things this way, you’d have less frustrated, broken hearted, run-down (health wise) people working in the Motion industry regardless of their age and family situation.

Lilian Darmono

[Cuando un cliente te paga por tus servicios, y mantienes un ingreso saludable año tras año por décadas, es éxito. Aunque no tengas trofeos para presumir o 'prestigio' en el sentido tradicional de la palabra, como se ve en esta industria. Siento que si alentamos a más de nosotros para pensar las cosas de este modo, tendrás gente menos frustrada, desilusionada, acabada, trabajando en la industria de los Gráficos en Movimiento, sin importar su edad o situación familiar.]

 

 

Con todo esto me di cuenta que todo lo que me da miedo o no me parece agradable de mi profesión no es algo que sólo me rompe a mí por “no ser lo suficientemente trabajadora o porque no es lo mío”, si no que es natural que nos pase, simplemente por ser humanos y, sobre todo, por la edad.

 

Long hours and late nights are sometimes part of the gig, which isn’t a huge deal when you’re younger and have less responsibility … I worried I’d get left behind in the industry because I couldn’t obsess over it for 12-14 hours a day … You tend to become more “time-poor” because of all things that are wonderful but that take time away from your career.

Joey Korenman

[Horas extra y trasnochadas son, a veces, parte del trabajo, lo que no es tan grave cuando eres más joven y tienes menos responsabilidades... Me preocupaba que me dejaran atrás en la industria porque no podía obsesionarme con ella durante 12 o 14 horas al día... Tiendes a convertirte en pobre-de-tiempo gracias a todas las cosas que son maravillosas pero que le roban tiempo a tu carrera.]

 

This certainly isn’t true for everyone, but it is for the majority of humans.

Amanda Russell

[Ciertamente, esto no es cierto para todos, pero lo es para la mayoría de los humanos.]

 

Todo esto pasa porque la industria para la que trabajamos, simplemente, evoluciona MUY RÁPIDO. Y no es mala idea detenerse y pensar en dónde estamos ahora y dónde quisiéramos estar; y si eso fuera completamente diferente a lo que hemos hecho hasta el momento, no pasa nada. Y si nos encanta lo que hacemos, pero no tenemos millones de premios y reconocimientos mundiales, no pasa nada. Y si sólo necesitas un respiro por un tiempo, pero quieres regresar eventualmente, no pasa nada.

 

I love Dave’s advice because it reminds me that we don’t all have to be big shots in the industry. Motion Design, as amazing as it is, is just a small piece of your life...

So rather than think of being at the top of the wrong mountain, I see it as being on a mountain, looking up and not even seeing the top; unlimited potential and opportunity...

As long as you can learn, you can be relevant in the industry...

Joey Korenman

 

[Me encanta el consejo de Dave, porque me recuerda que no todos tenemos que ser la gran cosa en la industria. El Diseño de Gráficos en Movimiento, tan impresionante como es, es sólo una pequeña parte de tu vida

Así que, en lugar de pensar en estar en la cima de la montaña equivocada, lo veo como estar en una montaña, mirando hacia arriba sin siquiera ver la parte más alta; potencial ilimitado y oportunidades.

Mientras puedas aprender, puedes ser relevante en esta industria.]

 

 

Después de leer todos estos pensamientos con los que me siento enormemente identificada, agradezco muchísimo a Joey Korenman porque no sólo me mostró que lo que yo consideré un problema existencial que me mantendría miserable el resto de mi vida es una condición humana mucho más común y razonable de lo que yo pensaba, casi necesaria y completamente recomendable para encontrar la satisfacción profesional. El buen hombre también me dejó con tres tareas que seguramente me ayudarán a salir de esto:

 

  1. Do the “Perfect Day” exercise.

 

Write down, in meticulous detail, everything about that day. The more detail, the better.

 

  1. Ditch the “Scarcity Mindset”

 

"I don’t think I’ll ever get booked again... I’m gonna lose everything!” But, of course, neither of these thoughts are true. There are ALWAYS companies looking for Motion Designers, and there are ALWAYS clients looking for freelancers. When you're in that Scarcity Mindset, you tend to cling to what you’ve already got instead of looking for new opportunities.

 

  1. Stop blindly chasing “More.”

 

It’s ok to say, “I don’t want to go any higher than this on the food chain.” You can continue to improve as an artist for the rest of your career, to be fulfilled creatively, and to pay your bills without becoming the thing that your 22-year-old self thought was a great goal. Be happy with “enough.”

 

[1. Haz el ejercicio "Día Perfecto"

Escribe, con meticuloso detalle, todo acerca de ese día. Mientras más detalle, mejor.

 

  1. Deshazte de la "Actitud de la Escacez"

"No creo que me contrarán nunca jamás... ¡voy a perder todo!" Excepto que, por supuesto, ninguno de estos pensamientos son ciertos. Siempre habrá compañías que necesiten Diseñadores de Gráficos en Movimiento, y siempre habrá clientes que busquen a freelanceros. Cuando estás en esa Actitud de la Escacez, tiendes a aferrarte a lo que ya tienes, en lugar de buscar nuevas oportunidades.

 

  1. Deja de perseguir ciegamente "Más"

Está bien decir "no quiero ir más alto que aquí en la cadena alimenticia." Puedes mejorar como artista por el resto de tu carrera, sentirte satisfecho creativamente y pagar tus cuentas sin que te conviertas en lo que tu yo de 22 años pensaba que era una gran meta. Sé feliz con "suficiente".]

 

Buena suerte amigos, porque sé que no sólo nos pasa a los animadores, también a todas las personas que presumen en las redes sociales no tener este tipo de dudas, y si realmente no las tienen tal vez les serviría cuestionárselo.

 

Andrea Odelap

Instagram: @andreaodelap

Vimeo: @andreaodelap 

24 Agosto, 2016 - No Comments!

Especialidad, broder! | Hoy voy a cambiar

Lo siento, amigos, usar a Kate Upton para atraerlos fue un truco bajo, lo sé. Pero en cierta forma es necesario para los fines de este artículo.

Me pueden decir negativo, pero en mi experiencia los cambios se dan rara vez —claro, existen honrosas excepciones. En general, el alcohólico arrepentido se despertará con una terrible cruda para decir que es la última y tomarse “una” en la primera ocasión; la alarma que anuncia que es hora de ir a correr a las 6 de la mañana volverá a ser puesta en snooze, y votar por el cambio, bueno, eso ya sabemos cómo acaba.

Aunque los ejemplos sean extremos, es difícil cambiar un hábito ya arraigado y esto también se puede aplicar en la publicidad. Inmersos en un mundo que tiende al machismo, se siente natural que esto se refleje en los mensajes que las marcas mandan para captar la atención.

¿Cuántas marcas hacen publicidad extremadamente machista? Se me ocurren al menos una docena. Sin embargo, como dije anteriormente, existen honrosas excepciones, bueno al menos 2, que he descubierto que han hecho algunos cambios de un discurso para tender un pequeño puente hacia algo más.

Tecate

Esta cervecería se ha distinguido por darnos memorables frases cómo “necesitas ver más bax” o “ser hombre es fácil”. Aún cuando todos sabemos que tomar más de una cerveza de esta marca sin tener miedo a las consecuencias es un acto de hombría en sí, cada pieza producida por Tecate era un epítome al machismo.

Después de tales esfuerzos, uno no puede más que mirar con suspicacia el siguiente comercial.

Como cuando tu amigo el borrachal lleva dos semanas de abstemio y te preguntas cuándo volverá a caer.

 

 

AXE

Crecer en los 90 era sinónimo de tener que bañarse en desodorante para ocultar ese caldo de hormonas que se empezaba a cocinar. Y ahí estaba AXE, que nos prometía, cual yihadistas, 20 mujeres vírgenes e igual número de miradas lascivas —y así es como olía una secundaria llena de pubertos listos para inmolarse.

Ahora AXE nos dice que cada uno tiene atributos y depende de cada uno usarlos de tal forma para ser cool, obviamente si es con AXE mejor. Honestamente, creo que es una buena vuelta al discurso tan desgastado de “si usas nuestros productos, mágicamente serás el objeto de deseo”.

 

 

 

Esto no significa absolutamente nada, es tan sólo un pasito hacia otra dirección, y que si se suma a muchos otros puede llevar a esa palabra clave y que todo el mundo busca con desesperación hoy día: cambio.

Luego, se encuentra uno joyitas como la de Carl's Jr, escuchar a tipos decir “¿a mí por qué no me ceden el asiento?” o a mujeres que dicen “tenemos mucho qué aprender de los hombres”. Y se nos pasa.

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EPIC FAIL

Gustavo "Bebocho" Ramírez

gustavo@yujo.com.mx

17 Agosto, 2016 - No Comments!

Columnam | Cómo no frustrarte en el intento

Llevo más de un año haciendo infografías sobre diversos temas para una compañía de seguros, y durante todo este tiempo he aprendido varias cosas, como:

Para cuidar mis ojos debo evitar los rayos UV con lentes de sol.

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Sé que si hay un sismo, debo cubrir mi cabeza de los objetos que se puedan caer.

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Que en caso de fiebre tengo que ponerme un trapito mojado en la frente.

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Hasta he aprendido cómo prepararme para un viaje.

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El chiste es que ya se cómo reaccionar a muchos “casos de”, pero en las últimas semanas me encontré con una situación en la que no sabía qué hacer.

No sabía qué hacer en caso de frustración.

Lo único que me dijo mi instinto fue: déjala pasar. Pero me hubiera gustado mucho saber enfrentarla. Ayer estuve leyendo al respecto y me topé con que existen varios tipos de frustración.

En mi caso, la famosa frustración apareció porque me encontré en un bloqueo creativo, el cual, leyendo y escuchando a más gente, me di cuenta que es de lo más común del mundo y que no era el final de mi vida como diseñadora.

Hay un presentador/productor de un programa radiofónico, llamado Ira Glass, que mencionó unas bonitas palabras de aliento para los que se van iniciando en el mundo de la creatividad. Dice que la forma de llegar al resultado que quieres lograr es intentándolo mil veces. Porque por lo general los que nos dedicamos a la creatividad somos muy pickies, entonces muchas veces no nos va a gustar del todo nuestro trabajo.

Yo creo que esas palabras aplican tanto a principiantes como a no tan principiantes, y a gente de todos los rubros. Al fin de cuentas, el mundo siempre está avanzando y nos toparemos con situaciones nuevas y retadoras. Así que, amigo mío, déjame decirte que seremos principiantes más de una vez en la vida.

Aquí puedes ver un video inspirado en las palabras de Ira Glass, que hizo un chavo al que, aparentemente, le cambió la vida:

 

 

Y bueno, ya para despedirme, aquí les van los famosos 10 puntos para combatir ¡un bloqueo creativo! (y de esta forma evitar la frustración).

Toma nota

A mí me pasa mucho que tengo grandes ideas o cuando estoy a punto de dormir o cuando me estoy bañando, pero después ya no me acuerdo de ellas. Será bueno guardarlas porque más delantito me pueden servir.

Habla solo

Dicen que cuando cuentas un problema ya no cargas con él tú sólo; diciendo las cosas puedes verlas desde otro ángulo y encontrar la solución que no habías visto antes. Así que dilo en voz alta, no te preocupes, nadie te juzgará de loco (a-já).

Duerme bien

El sueño es el mejor detonador de la creatividad.

Acepta muchos retos

Esto ayudará a que la mente siempre esté ejercitándose y adquiera un buen ritmo para resolver los problemas.

Date el tiempo de pensar

Ya sea en la ducha, en un avión o mientras lavas los trastes, dale vuelo a la hilacha pensando cómo harías una cosa o la otra.

Salte de la rutina y no pienses en nada

Sí, ya sé que en el punto 5 dije lo contrario, pero si por un momento dejas de darle vueltas al asunto, cuando lo retomes lo verás con otros ojos.

Hay que leer

Esto es una estrategia que funciona a largo plazo: leer es como ir ahorrando influencias, ideas y detalles. Todo lo que consumimos mientras leemos se queda almacenado en la parte posterior del cerebro. Un día todo eso va a salir de ahí.

Haz sketches

Esto es como el palo que le pegó al lobo para que sacara a la chivita. Dibujar rápidamente activa toda la información que está almacenada en nuestro cerebro y la trae a la realidad en forma de trazos.

 

Formula preguntas

No hay preguntas tontas, el tonto es el que no las hace. Si nos preguntamos para qué estamos haciendo ese proyecto, para quién, qué va a generar ese producto, nos puede ayudar a determinar qué y cómo es lo que tenemos que hacer.

 

Desconéctate

La solución no está en el canvas de Illustrator ni en la hoja de Pages. La solución está en tu cabeza y tienes que descifrarla antes de querer ejecutarla. Si no, sólo perderás el tiempo y seguro te distraerás con Facebook —been there 😉 — y después te frustrarás.

Espero que les sirva en más de una ocasión, y que a mí también 😀

 

Aída "Txutxis" Morales

instagram: momidaar

pinterest: momidaar

 

3 Agosto, 2016 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Hoy renuncio

August is the month of last chances

@tinynoetzsche

 

 

Seis y media de la mañana.

Nunca puedo despertar antes que la alarma, así que cada día lo empiezo en medio del micro infarto que provoca el grito del aparato. Ese reloj tiene más de trece años conmigo, y la única razón por la que no lo he arrancado del muro para estrellarlo contra el piso es que mi madre me lo regaló el día de Reyes. Hace más de trece años me compró un reloj despertador, porque cuando cruzas la mayoría de edad, los seres mágicos te regalan objetos útiles, no pendejadas.

Todas las mañanas me levanto, tomo una ducha, me visto y salgo hacia el trabajo, siempre con el tiempo encima, en una bicicleta que todavía no domino y me doy cuenta de que a veces tengo más miedo de llegar tarde que de un autobús me atropelle. Hasta que un 640 pasa a diez centímetros de mi hombro y mejor me trepo a la banqueta, porque al diablo con la civilidad si significa convertirte en un mártir para la causa.

Hace poco cumplí 34 años y ya empezamos con los achaques que mi juventud no quiso prevenir: que si mucho café, que si las hormonas, que nada de Coca-Cola, nada de cigarrillos —mátenme—, hace falta más ejercicio, hace falta tener hijos y, bueno, que no me quiten la cerveza y el queso, porque mejor invoco la eutanasia y acabo con la miseria. Pero todo esto es normal, es parte de la vida: todo por servir se acaba. Lo que cansa no son las horas extra, las tormentas que convierten las calles en ríos por los que hay que pedalear a contracorriente, los cambios del cliente un viernes a las seis de la tarde o los berrinches de quienes no ganaron una beca del gobierno y tendrán que "seguir partiéndose el lomo", igual que millones de mexicanos que sobreviven con la mitad.

No cansa la certidumbre de que en este país hay más países que no conocemos: el que tiene policías comunitarias, prostitución infantil, casas de cartón, esclavos de fábricas, mujeres asesinadas. Y no nos olvidemos de aquel otro, el que tiene departamentos de lujo controlados por un sólo botón, desayunos con champaña, viajes "de impulso" al otro lado de un océano y Audis que quieren circular por el carril de bicicletas porque, cacha, así es México, wey. Que te digan que caes gorda al corregirle la ortografía a alguien más, y es que en el fondo sabes que si alguien no pone atención en eso, sospechas que en lo demás será igual de descuidado, valemadre y flojo, pero muy su pinche problema (pero seguirás corrigiendo, pues temes que si te pasa, nadie te lo diga, nunca).

Nop.

Lo que cansa es que esta generación tiene expectativas qué cumplir. La de mis padres tuvo una serie de reglas no menos agobiantes: toda la lista que Renton enumeraba empezó desde hace muchos años atrás, y la cargaron nuestro progenitores y todavía la arrastran nuestros hermanos mayores. ¿No me creen? Los reto a decirles que sus sobrinos no tienen que estudiar en una escuela privada, y así puede reducir su gasto, nomás para que vean el horror en sus ojos.

¿A nosotros? Ya no se nos exige poseer un coche, casa propia, matrimonio a la iglesia o que ocultes tu preferencia sexual —no que no haya discriminación. Eso todavía necesita más tiempo, junto a la violencia de género, el racismo, clasismo y otros ismos menos afortunados—, que vayas con corbata al trabajo o tengas una carrera con mil títulos. Eso ya es opcional. Lo que hoy se nos exige es ser felices.

Felices en Facebook, en Instagram, en Twitter, en nuestros boards de Pinterest, en los videos que nos toman para YouTube. Felices mientras hacemos maratón de Stranger Things, compramos boletos para la premiere de Suicide Squad o estamos por probar el siguiente platillo que nos llevará al hospital de tanta grasa (deliciosa, sensual y abundante grasa). Felices aunque vivas una semana cansada, aunque te acosen en la calle, aunque intenten atropellarte; aunque te critiquen por tener diez perros, no ser vegano, no usar Snapchat, no beber café orgánico-de-barrio-sustentable-gourmet; a pesar de que no tienes prestaciones, que los jefes no se saben tu nombre, que otros se paran el cuello con tu trabajo, que tu vecino le pega a su esposa, que tu hija no va a dejar al machito que le dice que sí la quiere pero primero debe terminar la terapia de pareja con su marida.

Feliz aunque el Internet falle cada cinco minutos y no puedas compartir ese GIF de gatitos.

¿Saben qué? Es extenuante. Si quiero estar triste, me pongo triste y lo disfruto. Porque la vida está hecha de todo, no sólo de lo que editamos y compartimos con extraños.

Hoy renuncio al feed perfecto y que se jodan los demás (y su ortografía).

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

 

6 Enero, 2016 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Lo que aprendí en el 2015

Antes pensaba que había dos tipos de ciclos: aquel en el que aprendías, y aquel en el que no. Si ponías atención, trabajabas y hacías fotografías mentales (las de Instagram no cuentan), te quedas con un aprendizaje. Si no, te pasa de noche. O, hasta peor: olvidas lo que ya sabías, tal y como Milhouse.

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Frase célebre

Pero no. Como no somos materia inerte sin fibras receptoras, llámense oídos, nariz, piel, poros o lo que quieran, todo lo que pasa a nuestro alrededor se nos queda, en mayor o menor medida, dentro de la memoria. Y aunque la memoria juegue con sus propias reglas o no sepamos interpretarlo desde el comienzo, todo lo que nos ha tocado dejó su marca. Así que ahora comparto esas cosas de las que me doy cuenta, sólo porque tuve oportunidad de pensar el 2015 con todo y mi miopía, mi mal oído, mi mirada distraída y el tiempo que se me fue entre un suspiro y un largo, lento y doloroso solo de gaitas en un cuarto oscuro.

Lección 1: aprovecha las oportunidades

Hay más de una razón para no abrir una puerta, y todas son válidas. Es mejor evitar cualquier sorpresa y cuidar la presión arterial, la tranquilidad y esa parsimonia que nos da la bien ponderada Zona de Confort. Sin embargo, este año puedo comprobar con dos ejemplos que más vale arrepentirse de hacerlo, que de no hacerlo.

En nota personal, me animé a publicar textos míos en la editorial Paraíso Perdido, un proyecto de pura fe y perseverancia que, creo yo, está comenzando a ver los primeros frutos de un buen trabajo que inició hace 10 años. Cuesta admitirlo, pero si no es porque el editor, Antonio Marts, no me hubiera tenido tanta confianza y me hubiera insistido, mis cuentos seguirían en el cajón. Seguro hay quien piensa que ahí estarían mejor, pero, pues qué diablos, ya lo hice y veo que comparto páginas con otros más consumados y talentosos (Édgar Velasco, Berenice Castillo, Nydia Pando, Manuel Fons, Cástulo Aceves, et al.) y no se siente nada mal.

En una nota externa, me gusta citar el ejemplo de la camioneta gris como parábola de las oportunidades. Seguro lo recuerdan: una mujer pierde su camioneta pick-up Nissan 1991 y lo comparte en redes sociales. Como no tiene foto, sube un dibujo al más puro estilo "bolitas y palitos", de su vehículo, color gris y techo negro, para que la gente pueda ubicarla si la encuentra. Se convierte en un meme instantáneo. Hasta Récord adoptó su estilo y diseñó una de sus portadas con un dibujo malhecho, lo cual demuestra que todavía hay editores de periódicos con ganas de divertirse. Otras marcas se subieron al tren, pero la que debió convertirse en la reina fue Nissan, de quien no encontramos ejemplos dignos de mención.

Chevrolet lo hizo muy bien.

Desde su agencia de Monclova, Chevrolet contactó a Zaira, la dueña de la camioneta (que sí recuperó, por cierto) e hizo un video con ella que subió a su página de Facebook. En él, Zaira declaraba que si llegaba al millón de Me Gusta, recibiría una camioneta S10 de regalo.

¿Lo logró?

¡Claro que sí!

Captura de pantalla 2016-01-06 a las 3.56.07 p.m.

La marca prometió y cumplió, y eso que la camioneta original no tenía nada qué ver con ella. Albricias, no sólo a quien se le ocurrió, sino a quien se animó a hacerlo realidad. De hoy en adelante, servirá como ejemplo de un buen servicio, estrategia de contenido y marketing sin que tengan que gritarle primero en redes sociales, algo rarísimo en estas épocas tan oscuras y tiranas.

Lección 2: si quieres algo, sólo tienes que pedirlo

Hay artistas que esperan toda la vida a que un caza talentos los descubran. O que la lotería haga lo que con trabajo tal vez podríamos alcanzar, en una proporción menos desmedida, pero sí suficiente. Un día recordé que en YuJo! todos podemos crecer, y que si alguno de nosotros quisiera tomar un curso para mejorar alguna de nuestras habilidades, se podría hacer un trato. Así que un día toqué la puerta y sugería una coinversión para un curso de ilustración, y YuJo! accedió.

Fabulantástico.

Lección 3: si creas algo, déjalo ir. Si los fans te lo regresan, es porque era tuyo. Si no, es que nunca lo fue

A continuación, dos películas, de dos George, que tuvieron un buen resultado gracias a dos situaciones distintas.

Mad Max: Road Fury

Esta historia nació en 1979 de la cabeza de George Miller, un guionista australiano que ha escrito, entre otras cosas, Happy Feet (lo sé). Mad Max se convirtió en su trabajo más icónico.

Luego de más de 30 años, Miller decide que quiere otra cinta de Max, pero sin Mel Gibson y con una mujer protagonista. Nadie le puso peros. Sólo el tráiler fue suficiente para enchinar la piel de quienes nos lo encontramos y deseamos tener un boleto para su estreno lo antes posible. No rompió récords arrolladores de taquilla, ni fue un hito en preventa. Pero todos los que entramos y salimos dijimos "Qué bueno que Miller se hizo cargo", porque no sólo sabe contar una historia (con planos perfectamente centrados, a pesar de todo el movimiento) y mantener la tensión, sino que también, parece, escucha a lo que los espectadores quieren ver.

Star Wars: The Force awakens

Es tan lugar común, que quizá muchos de los que dicen amar a Boba Fett no sean más que un montón de borregos que proclaman odio por La Amenaza Fantasma sin haberla visto. ¿Y saben qué? Eso es lo de menos. Lo que la mercadotecnia y sus personajes han hecho con esta historia va más allá de todas las aspiraciones que cualquier marca podrá alcanzar. George Lucas tomó un montón de películas, mitos y escenas, las revolvió en una sola película y luego dejó que su esposa le ayudara a ordenar su desmadrito, que resultó en A New Hope y en la nueva obsesión que está por cumplir 38 años.

En 1980 aventó The Empire strikes back, con Carrie Fisher en bikini metálico, y en 1983 vendió The return of the Jedi con la mano en la cintura. Millones de dólares en mercancía después, Lucas creyó que ya era tiempo de más Star Wars y lo arruinó, o-lím-pi-ca-men-te con con el infame Episodio I. Maldita precuela. Por eso cuando se anunció que Disney iba a retomar la saga, todos perdieron la fe en la humanidad. Hasta que J. J. Abrams dijo que estaría involucrado --y eso que se aventó Star Trek antes. ¡PUM! Un director para gobernarlos a todos [los nerds]-- y se dijo que Lucas no estaba en ningún proceso creativo importante, porque la intención era hacer una película para los FANS. Fe renovada.

Se comparte el primer tráiler oficial: es la locura mundial.

Rompió récord de preventa (mundial), es la cinta más taquillera de la historia de Estados Unidos, la Tierra de las Grandes Producciones y sólo nos dejó con ganas de la octava entrega.

Awesome.

Y esto fue lo que aprendí en el 2015, sin esforzarme tanto. Se parece tanto al amor...

Abril Ambriz

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7 Octubre, 2015 - No Comments!

Somos buenas ondas | Ser irreverente no es lo mismo que ser creativo, cabrones

A lo mejor es que se me olvidaron los condones o que ando bien pedo y marihuano, pero esta pinche música me pone bien desenfrenado. No me quité los lentes oscuros cuando entré a un espacio cerrado y me vine a trabajar con una playera que dice “Fuck You” . 

¿Por qué?  Porque estoy L-O-C-O.

Así es este medio, lleno de gente que quiere demostrar.

Enseñarte que es mejor que tú, que le va súper bien o que es súper irreverente.

A veces creo que es normal, la verdad es que pararte frente a un desconocido a enseñarle tus ideas causa estragos.

Un día estás en la gloria: todos aplauden tu idea, todo es risas, diversión, fanfarrias y confeti y al día siguiente te dicen que no sirve “tu“ idea y te sientes una mierda.

Eso o alguien te dijo que así es la publicidad y te la creíste.

Irreverente es Joel fajadito en el Caradura escuchando punk*

*Historia real

Jorge "Yuca El Irreverente" Ávila

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Tumblr: qué onda tan buena

9 Septiembre, 2015 - No Comments!

Yes en Inglés | Predicciones cruzadas

Ahora que me he acercado un poco más a temas de prospectos y clientes, me he podido dar cuenta de lo que incluye todo este procedimiento.

Yo pensaba que predecir lo que pasa después de una junta era fácil, de acuerdo al click que se siente entre el prospecto y YuJo!,  pues en ocasiones hay bastante plática, puntos en común y empatía, que te hacen creer que valoran tu trabajo y que están dispuestos a empezar la relación de trabajo, ya mismo.

Sales de ahí contentísimo y entusiasmado; empiezas a imaginar cosas que ayudarán a mejorar a esa empresa o institución que acabas de visitar; llegas a la oficina a preparar una cotización adecuada para ellos, y te acomodas para esperar a recibir su correo o llamada, e iniciar el proyecto para resolver sus necesidades. Pasan los días y ¡nada de lo que habías pensado sucede! Intentas buscarlos para ver si hay algo que podamos hacer de nuestra parte, mas no hay noticias: no contestan correos, no atienden tus llamadas y no vuelves a saber de ellos.

Love-and-Other-Drugs

 

Y en otras ocasiones es todo lo contrario. Sientes que no hubo ese click con las personas que te reciben; sientes que tienen miles de cosas en la cabeza y que no están prestando la atención necesaria a tu trabajo… al final podemos notar la frialdad con la que te despiden, ¡ah! y ADEMÁS matan tus ilusiones con el "por ahora no tengo ningún proyecto en puerta". Después de un par de días, ¡sorpresa!: contestas una inesperada llamada de aquellas personas, con el objetivo de requerir nuestros servicios.

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Así que, en conclusión, es eso de "predecir" es casi imposible, pues nunca sabes si realmente les gusta o no tu trabajo. Bien lo deice la canción: "la vida te da sor-pre-sas, sor-pre-sas te da la vida".

Yes Rodríguez

 

 

22 Julio, 2015 - No Comments!

Instantáneas | Ni toda la creatividad ni todo el amor

No somos una agencia de red. No tenemos 75+ años de historia ni oficinas en todo el planeta. No tenemos un ejército de colaboradores ni un presupuesto para festivales. No tenemos CEO, ni Presidente, ni VPs y sin embargo, varias veces al año hacemos cosas geniales.

En una industria donde la red, la historia, las oficinas, el ejército de colaboradores y los títulos nobiliarios le sirven a los responsables de mercadotecnia para sentir que están trabajando con agencias “de verdad”, es difícil ser descubierto y valorado si sólo tienes talento y ganas de hacer las cosas.

Lo he dicho antes y lo seguiré diciendo cada vez más: Ni todas las agencias son para todos los clientes, ni todos los clientes son para todas las agencias. Estoy convencido de que es así, pero a veces es tanto el interés de vincularte con marcas globales que te vuelves ciego ante la perspectiva de engordar tu portafolio con un cliente conocido y en el camino sacrificas demasiado.

Hace tres años empezamos un romance que nunca fue correspondido: invertimos tiempo, dinero y esfuerzo en encantar a quienes desfilaron por el equipo de mercadotecnia de uno de estos gigantes. Participamos en pitches, escribimos conceptos, viajamos para presentarlos, hicimos dummies y en algunas ocasiones, hasta nos contrataron.

En el camino aprendimos a modular la propuesta en función de la cultura organizacional del cliente, ejercitamos la paciencia, entendimos que aún en puestos clave hay quien sólo está calentando la silla y nos resignamos a la idea de que algunas marcas trasnacionales solo se sienten cómodas trabajando con agencias trasnacionales (esas en donde la creatividad se define en Nueva York y cuyo trabajo en México se reduce a traducir). Pero la lección más importante que aprendimos es que no vale la pena apostar todo por un cliente al que no le interesas.

Desde que abrimos hemos visto cómo cada proyecto es una semilla para algo más grande que puede florecer años más tarde y en los lugares menos esperados. También hemos encontrado que cada interacción abona a la idea que el cliente y su equipo tienen de ti como proveedor. Y nos consta que una relación de trabajo puede crecer indefinidamente siempre y cuando haya reciprocidad; siempre y cuando tanto la agencia como el cliente vean en su contraparte a personas capaces de aportar valor a sus respectivos negocios.

Para un equipo tan joven y pequeño como el nuestro, es difícil establecer relaciones de trabajo con clientes grandes en igualdad de condiciones, pero se puede. Y también es posible entender las capacidades y limitaciones de cada parte y construir a partir de las fortalezas con las que nos complementamos. Lo que no se puede es hacer trabajo extraordinario para alguien que no te voltea a ver.

El esfuerzo pasa y desde afuera es fácil decir, ‘qué bien, trabajas con fulano, zutano y mengano’. El portafolio se queda, pero en algunos casos, no vale la pena.

Hace algunos meses terminó este amor platónico y nos sentimos liberados. Ahora tenemos energía y recursos disponibles para otras marcas, otros clientes y otras personas que alcancen a ver a quienes estamos detrás de la campaña; otros equipos que entiendan que levantar la cortina cada mañana es una apuesta por hacer sentido, ayudándoles a hacer su trabajo.

A veces decir que no es la mejor forma de crecer.

Vale más un coqueteo fallido que un romance no correspondido.

Joel Gutiérrez

Twitter: @thewowisnow​

Instagram: thewowisnow

24 Junio, 2015 - No Comments!

Columnam | Los Errosres

¡Ahhh! Los errores: siempre tan presentes en lo cotidiano y tan horribles que son… lo bueno es que siempre se aprende de ellos (sí, cómo no).

Hay errores por olvido, errores por descuido, errores de dedo, errores de registro, errores míos, errores tuyos, hay horrores, errores que matan y muchos otros errores.

Tal vez si tuviera todo el dinero del mundo podría darme el lujo de cometerlos todos y repararlos así: con paquitas de billetes. Pero como no los tengo… *llora*

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Mientras era estudiante era muy fácil solucionarlo todo; hasta el Sharpie negro podía cubrir esas imperfecciones causadas por la falta de experiencia. Pero todo avanza y cuando la producción de un cliente depende de ti es muy horrible equivocarte; se rompe el corazón en trocitos. Además, hay que enmendar los daños y el Sharpie ya no sirve más que para escribirte un gran “L” de loser en la frente *vuelve a llorar*

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Me ha pasado, amigos, y varias veces. Así que me di a la tarea de buscar una receta mágica para reducir el riesgo de cometer errores. Pero como no la encontré, tomé una cucharada de mi propio chocolate e hice la mía.

Se las comparto a continuación:

1.- Hay que ser conscientes de que cometer errores es de humanos, y ¿qué somos?

*espera respuesta al estilo Dora La Exploradora*

Pero no por eso hay que justificarnos todo el tiempo. Hay que aceptar que los cometimos, pedir disculpas, y, sobre todo, analizar cuál fue la causa. Porque sabiendo cuál fue, es más fácil dejar de cometerla.

2.- Concentrarnos.

Si sabemos que estamos haciendo un proyecto importante, hay que centrar nuestra atención en éso y sólo en éso. Podemos hacer pausas, porque siempre hay otras cosas que hacer. Pero una vez que se retoma ese trabajo hay que recapitular un poco para saber en dónde nos quedamos (muuuy Joel).

3.- Hoy en día hay demasiados distracciones.

Mi mayor amigo-enemigo es Facebook y todos los chats habidos y por haber. Por eso a veces es preciso cerrar o silenciar todas esas ventanas a la perdición. Recuerda que tú eres más fuerte que todas esas cosas del demonio y que no los necesitas para vivir.

4.- Hidrátate.

Si tu cerebro tiene agüita piensa mejor y estarás más despierto. Sólo ten cuidado de no derramar tu bebida sobre tu teclado o ese trabajo manual que llevas varias horas realizando. Y si eres un desmadre, pues cómprate un vasito entrenador o algo anti derrames (looking at you, Yuca)1 🙂

5.- Guarda, siempre guarda…

Pero fíjate muy bien que no estés reescribiendo sobre un archivo que sí necesitabas.

6.- Hay que ser ordenados*.

Sé que hay gente que dice que entre su desorden encuentra su orden, pero ¡no les creo nada! Tener ordenado el espacio de trabajo ayuda a encontrar todo más fácil. Es bueno tirar las cosas que sabemos que ya no nos sirven, así evitamos confusiones. También para esto es bueno tener un buen sistema de nomenclatura para los archivos.

 *Aplica en espacio físico y digital.

7.- Revisa, revisa y revisa.

Ya que lo hiciste tú, dile a alguien de confianza que si porfis te lo revisa. Cuando llevamos un rato trabajando en lo mismo, nuestros ojos se acostumbran a verlo, así que es muy fácil que se nos vayan pequeños errorcirijillos o algunos que son tan obvios que se camufla. Si alguien externo lo checa, va a ser más fácil que los detecte.

8.- Por último, respira profundo y calcula el tiempo que necesitas.

La prisa está en mi top 5 de Factores Que Me Hacen Cometer Errores2 (veeeen, no era mi culpa, era de la P prisa). Aun si te queden cinco minutos para entregar, tómalo con calma, rápido, pero con calma.

Algo muy importante, amigos, es no clavarnos en los errores que cometimos. Hay días buenos y días malos, así que hay que ver para adelante y, además de remendar los errores, hay que hacer las cosas cada vez mejor para no quedarnos ‑y que los demás no se queden- con la mala espina que los daños ocasionaron.

Intentemos no tropezar de nuevo, y menos con la misma piedra.

Saludos cordiales.

Aída Morales

Instagram: @momidaar

Pinterest: momidaar

1 N. de la E.

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