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30 agosto, 2017 - No Comments!

Al Cien | Millennial de Oficina

Cuando era niña, soñaba con ser dentista como mis papás, pero un día decidí que siempre no, y mi mamá me preguntó por qué cambié de parecer y le dije algo así como “porque no quiero estar encerrada en un consultorio toda mi vida”.

Al parecer, desde que le dije eso me estaba brotando lo millennial, y creo que lo que buscaba decir era que no quería vivir en una rutina deprimente, quería ser un alma libre, empoderada y sin ataduras toda mi vida.

Bueno, amigos: gran calladón de hocico que me dio la vida, pues aunque cambié de giro drásticamente, ahora estoy aquí, cumpliendo un horario corrido desde que me despierto hasta que ya me quiero ir a dormir.

A veces me pregunto si pasar nueve horas sentada frente a la computadora en el mismo lugar es lo que quiero para mí, y aunque cada que me cuestiono tengo respuestas distintas, siempre el problema surge en que soy una Millennial de Oficina.

Aunque nuestra generación no ha sido la única que quiere aplicar el “5 minutos más”, o que ha tenido la necesidad de sacar la licencia de manejar en miércoles, sí creo que hemos sido la más inconforme con las reglas de trabajo ya establecidas, social y legalmente, desde hace muchísimos años.

Algo de cierto hay en los artículos que me manda mi mamá sobre los millennials: que no se quieren casar, que no quieren tener hijos, que no quieren comprar casa, que se quieren ir a otros países, que quieren tener más vacaciones, menos responsabilidades y ganar más dinero para viajar. Pero también creo que somos una generación más consciente, que se cuestiona el porqué de las cosas y no las acepta simplemente porque así se han hecho desde antes que nosotros.

Por eso hoy me doy la libertad de opinar sobre esto, pues me siento en el punto medio de todos estos estereotipos del millennial, aquellos con los que me identifico: soy una mujer feminista, que trabaja, casada a los 24 años, que no quiere tener hijos, ni tiene planes de comprar una casa.

Antes de entrar a YuJo!, nunca había estado en una empresa de horarios establecidos con las responsabilidades que tengo ahora. Al principio me costó adaptarme, sin embargo poco a poco YuJo! también se adaptó a mí, y a la invasión millennial que lo obligó a cambiar su apellido a “Creatividad Millennial” (aysí), y —hasta ahora— ya tenemos un día de home office de vez en cuando y los viernes salimos temprano.

En conclusión, creo que, por nuestro bien y aunque no nos guste, hay trabajos que tienen la necesidad, todavía, de ser presenciales para poder colaborar en equipo y, sobre todo, para seguir teniendo relaciones interpersonales sanas y no poner a nuestra bellísima (pero destructiva) especie en peligro de extinción (aysí).

Creo que nos toca a nosotros, los millennials, construir el espacio de trabajo ideal que se adapte a nosotros y nosotros a él, sin tener que comprometer nuestras nuevas necesidades y sin tener miedo de ser parte del “sistema” al que tanto nos negamos. Nos toca crear empresas donde no tengamos miedo si tres días a la semana son home office; o empresas donde no temamos trabajar medio día en oficina, y si es necesario, lo demás en casa; empresas que midan por objetivos y no por horas-nalga. Porque, si algo nos han demostrado los que escriben esos artículos en contra de la nueva generación, los que tienen empresas hoy, no se van a arriesgar a transformar su estructura.

Así es que, amigos millennial, no tengan miedo a construir un espacio de trabajo presencial y responsable, donde los proyectos personales y las necesidades de tiempo de todos quepan.

Y amigos Gen X y baby boomers: prepárense, que la invasión zombie se queda corta con la millennial y tendremos que aprender a convivir, trabajar y crecer juntos para todos ser felices.

Saludos,

La Viejona.

P.D. Chuchis: te voy a extrañar.

 

27 julio, 2017 - No Comments!

Stay chido! | “La nueva aula de diseño”, o eso que dicen los que enseñamos

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una mesa de diálogo organizada por EmergeMx bajo la temática “La nueva aula de diseño”, a la cual invitaron exclusivamente a 5jóvenes” profesores que actualmente imparten la licenciatura de diseño industrial en Jalisco.

Por ser profesor, y sentirme con la obligación de mejorar la manera en que imparto mi clase Diseño Estratégico IV, me llamó la atención el tema que se veía prometedor e interesante pero, sobre todo, útil.

Con poco tiempo de haber empezado el evento me percaté que el tema central no estaba tan claro. Algunas respuestas, preguntas de asistentes y comentarios que escuchaba me dejaban de WTF?, y no, me mal interpreten, la intención del evento me parece excelente. Desafortunadamente, tanto los panelistas como el moderador olvidaron por mucho rato la finalidad del mismo. Todo lo interesante se había diluido con una charla cualquiera de bar; la mayoría comentó sin dar ideas claras y mucho menos un ideal. De hecho, no se habló del aula hasta casi el final y porque un maestro les recordó:  “Está muy bien lo que dicen, pero me gustaría escuchar cuáles son sus propuestas de la nueva aula de diseño.”

El panel, asombrado, decía que era muy buena pregunta, mientras yo pensaba que por fin escucharíamos esas propuestas. Para mi sorpresa, la nueva aula era sólo una clase buena onda y desenfadada, aunque con poco aprendizaje. Los comentarios variaron entre opiniones y experiencias propias, incluido un osado decía tener La Respuesta, aunque para mí el mejor fue quien simplemente, y ante poco tiempo, prefirió no contestar.

Como quien dice, no se dijo nada.

Al término del evento tenía muchas ganas de debatir y sugerir mejoras; malamente me sentía como cuando pasas a la “secu” y ves a los de primaria como bebés. Después de todo, 8 años como docente me han dejado muchas lecciones que compartir. El timbre ya sonó, vamos tarde y corriendo, además no traigo manzana pero sí un lápiz y un cuaderno; las ganas nos sobran, y sin importar la edad, todos —tarde o temprano— aprendemos unos de otros.

Maestros, yo sí hice mi tarea. Acá les dejo un poco de lo que pienso podría ser, entre muchas cosas más, “la nueva aula de diseño”:

- Pensamiento crítico. A mi parecer, uno de los pilares más importantes en la educación del diseñador es el por y para qué, el objetivo no sólo del proceso de diseño si no de un mismo producto ya terminado y en uso. Mejorar es una constante.

- El ego es un arma de doble filo. Es todo un tema a discutir, no se da por hecho, hay que entenderlo y manejarlo con consciencia y madurez.

- La clase posee la libertad de generar sus propias reglas en conjunto (alumnos y maestro) con la finalidad de mantener un orden y aprovechamiento del tiempo y el aprendizaje.

- El error como método. Hay miles de métodos, pero pocos privilegian al error como resultado de un problema de diseño. Es un motor que, lejos de marcar un alto, deberá incitar a seguir.

- Trabajo en equipo: enseñar cómo colaborar, desde la selección de talentos hasta la planificación y ejecución del proyecto mismo dará herramientas.

- Igual te enseña un niño que un adulto o un abuelo; las lecciones vienen de todo y de todos. Simplemente hay que invitarlos y recibirlos oportunamente.

- Anhelo tener clases con diferentes profesionistas alrededor del mundo. La tecnología ya nos lo permite desde hace algunos años, pero las instituciones no han logrado desaparecer esos límites del colegio para establecer contacto con diferentes mentes que no necesariamente son profesores, sino profesionistas que ejercen el diseño día con día. Basta con echar un vistazo a lo que hace Skillshare o Domestika y las pocas oportunidades de becas y posibilidades económicas para estudiar en el extranjero.

- No hay “barcos”, sólo personas que queremos aprender.

- No hay banderas. No se trata del TEC, ITESO, UdeG, etc. Se trata del alumno y el profesor, del aprendizaje y las ganas de que evolucione y mejore la carrera, licenciatura o como quieran llamarle.

- Todos recibimos nota; se califica a los alumnos, profesores y directivos bajo un listado de criterios que determinen los involucrados, siempre buscando ser justos, detectando y resolviendo los problemas a tiempo.

- NRDA. Si vamos a debatir, entonces habría que asegurarnos de tener a todos los protagonistas como invitados. Necesitamos estar al menos los alumnos, maestros, directivos e idealmente ex alumnos. Todos y cada uno pueden aportar y exponer nuevos retos e ideas creativas.

Amigos: sumemos opiniones, hagamos escuela.

 

Tarea por:

www.rincondelvago.com®

 

Tito

IG: titorama

TMBLR: brandingdong

22 junio, 2017 - No Comments!

Ideas despeinadas | ¿Quién quiere café?

Nunca he rechazado una taza de café

Puede ser la 1am y si alguien me ofrece un espresso doble lo voy a aceptar.

¿Y qué les voy a decir? Si desde los 15 años me enseñaron a tomarlo: sin leche, ni una pizca de azúcar, oscuro y amargo, justo como mi corazón.

Los años (muchos o pocos, según quién lo vea), me han enseñado que nada habla de un lugar como su café; por eso en entrevistas y juntas con clientes espero que me ofrezcan una tacita para poder juzgar a gusto.

Mi primer trabajo —en una revista de moda digital— el café era de Starbucks, con crema batida y chispas de chocolate. Era un trabajo donde me validaron el servicio social, así que la bebida era tan informal como mis actividades.

La primera agencia en la que trabajé le agarró el rush del crecimiento y, junto con las nuevas contrataciones, compraron una cafetera industrial. De esas grises gigantescas para “alimentar” a todo el nuevo personal. Ésta quemaba el café y nos las arreglamos para descomponerla a la semana, por lo que regresamos a la pequeña cafetera de diez tazas, al mismo tiempo que las nuevas contrataciones comenzaron a marcharse. En fin, muchas expectativas cortadas.

Cuando cambié a una agencia grande, “LA agencia” —con bombo y platillo—, me encontré con café amargo que era recalentado a lo largo del día y, aunque soportable, siempre tenías que dejar tu taza varios sorbos antes de terminarla o inevitablemente tragabas la incipiente, y por alguna razón gruesa, molienda del café que siempre se colaba, y que te hacía tener un mal sabor de boca todo el día.

Ahora me encuentro con que el café es un ritual que se construye entre todos, y por el que recibes una amplia asesoría para que quede de acuerdo al gusto general. Tus compañeros son tus atentos guías, pues saben que, de fracasar, todos nos quedamos sin cafeína: “siete cucharadas para la prensa”, “muele el grano más fino”, "¿quién quiere?”.

A veces haces sacrificios, te ofreces a hacer dos prensas francesas, llenas tu taza a la mitad para que el café alcance para todos y no hay un batch listo las 24 horas, pero cuando lo hay, es un momento de verdadero disfrute.

Ya sea llegando en la mañana, a media tarde para matar el mal del puerco, una excusa para compartir algo o para conversar por encima del ruido del molino... Sin importar el momento, esas tacitas nos acompañan en la vida, y hoy de ésta sí me sirvo otra taza.

Fabiola Meza

Instagram: @fabiola_meza

Twitter: @fabiola_meza

Blog: Run, Samson run

17 mayo, 2017 - No Comments!

Anuma | El futuro es hoy

Desde que leí Crónicas Marcianas en mi adolescencia, me ha intrigado muchísimo lo relacionado con la vida extraterrestre y la ciencia ficción. Recuerdo cómo me fascinó imaginar que había personas como nosotros en otro planeta. Desde hace ya un tiempo, me he encontrado con muchas notas relacionadas con la inteligencia artificial. Quisiera describirles lo mucho que me emociona leer sobre robots y cómo nos estamos acercando cada vez más a ese mundo que hace 15 años se veía mucho más lejano. Y digo quisiera, porque no encuentro las palabras para expresar este sentimiento. Tal vez suena exagerado, pero de verdad, me encanta.

Les mencionaré algunos de los temas que más me entretienen:

La expedición a Marte del 2030

Ni siquiera puedo imaginar lo que deben sentir los astronautas que se están preparando para esa misión. Entrenar durante 15 años para hacer un viaje sin retorno. Tendrán que vivir bajo espacios que simulan el ambiente del planeta rojo por meses, viajar a la Luna y permanecer en su órbita durante un año. Qué increíble. Como dato curioso, hay un joven mexicano estudiante de la UNAM que será parte de este equipo.

 

Robots

Cada vez los hacen más parecidos a los humanos, y esos me dan escalofríos. Prefiero los robots como Asimo de Honda, que le dan la bienvenida a los reyes de España, por ejemplo. Desde el hotel japonés atendido por robots, los coches autómatas, robots entrenados para ser dentistas, hasta los videos del canal de Youtube de Boston Dynamics, me hacen creer que sí podríamos llegar a ser dominados por las máquinas como en Terminator. No puedo evitar sentirme un poquito mal al ver los videos de esas pruebas donde provocan que los robots se caigan. Ya sé que es parte del proceso para perfeccionarlos, pero sólo me imagino cómo, en algún momento, se van a acordar de ese maltrato y se van a vengar. Ya estamos tan avanzados en este tema, que se empieza a discutir incluso si los robots deben pagar impuestos o no. Y es que ha habido últimamente una gran especulación sobre si le quitarán el trabajo a los humanos, pero dicen los expertos que sería todo lo contrario: automatizar procesos generaría más empleos.

 

Machine Learning y Data Science

Me parece sorprendente todo lo que se está mejorando y creando con el “aprendizaje automático”, los datos y la inteligencia artificial. Las canciones que te sugiere Spotify, las películas y series que te recomienda Netflix, que puedas chatear con un bot y te responda tus dudas sin necesidad de llamar a un centro atención, que Google sepa qué cosas te pueden gustar y que hasta adivine lo que dibujas me parece fascinante. Todo lo que hay detrás de estos procesos para hacer que las máquinas aprendan es súper complejo, dependiendo del área de trabajo, pero, por ejemplo, para enseñarle a un chatbot a responder, tienen que enseñarle todo sobre lingüística y gramática. Son, por mucho, más inteligentes que algunos de nosotros (si les estoy diciendo que van a ser como Skynet es porque van a ser como Skynet).
Desearía que las matemáticas me apasionaran de la misma manera que me apasiona el diseño, para poder involucrarme mucho más que sólo leyendo artículos sobre estos temas. Estoy segura que en algún momento de mi vida lo podré hacer, ya sea ayudando a automatizar el diseño o utilizando alguna de estas herramientas de inteligencia artificial para el diseño. O tal vez algún día las máquinas me enseñen algo.

Khérmosos ojos, caray

 

Jeka

instagram: @jekaspita

10 mayo, 2017 - Comentarios desactivados en Piña fresca | Siempre piensa en pizza

Piña fresca | Siempre piensa en pizza

Hace algunos años, muy oportunamente llegó un video a darme la solución a un problema con el que batallé durante mucho tiempo, y con el cual sigo enfrentándome, pero ahora siempre con un final feliz.

 

El famoso overthinking, con una incómoda inclinación hacia las cosas negativas. Y es que realmente eso estaba desplomando mi psique a un nivel que jamás me gustaría volver a experimentar. Perder la cordura y no saber si lo que piensas es real o se hace real porque lo piensas. Todo mal.

 

Lo intenté combatir tratando de llegar al origen de toda esa bola de nieve de pensamientos negativos, identificar el problema para entonces darle sentido a todo aquello que pensaba, y poder dormir en paz. Obviamente eso no funcionó. De hecho, conseguí todo lo contrario: lo único que logré fue pensar mucho más de lo mismo y finalmente perderme.

 

Y entonces la cineasta y productora de radio Bianca Giaever decidió darle vida a The Scared is scared. Catalogado como The web video of the year (2013) por USA TODAY, es una encantadora historia narrada por Asa Baker-Rouse (6 años). Comienza como un cuento imaginario de osos, ratones y galletas para concluir en el mejor consejo que he recibido y que, por azares del destino, vi en el momento adecuado para darme cuenta de lo sencilla que puede ser la vida si aplicas, en todo tipo de casos, la gran enseñanza que nos comparte ese gran humanito:

 

 

Por lo pronto yo sí pienso en pizza. Y en los paseos en bici. Y en aguachile. Y en pizza.

Andrea Odelap

19 abril, 2017 - No Comments!

Columnam | Después del borde

Empiezo a escribir esta nota sin tener ninguna idea de cómo terminará ni cuáles conclusiones sacaré. Pero sí sé el porqué de ella. Esta nota debió haber salido el miércoles de la semana pasada. Eso ya no es vivir al límite, es vivir después del borde.

Así somos los mexicanos, creo. La cultura de prevención nada más no se nos da. Don Luego es nuestro compadre. Tan así, que ahora que debo llevar una semana de anticipación en el contenido que hago para redes sociales, siento una desubicación temporal muy cañona.

La semana pasada fue de las más horribles de mi vida porque tuvieron que hospitalizar a mi mamá; y no fue horrible porque estuviera grave, si no porque desgraciadamente tuvo que ser en el IMSS, y de pilón el más viejo y feo de todos. En donde no sé qué espera el personal para hacer su chamba. Estaba en URGENCIAS, donde todo debería ser rápido. Era viernes y querían esperar hasta el lunes para hacerle los estudios que necesitaba.

No se dan cuenta que si previnieran, ahorrarían esfuerzos, medicinas y recursos en general. No nos damos cuenta como sociedad que, si no consumiéramos Coca-Cola y papitas desde niños no habría tanta diabetes, que si ahorráramos desde jóvenes viviríamos desahogadamente de viejos. O que si pagáramos a tiempo nuestras deudas, en vez de endeudarnos más, no tendríamos que pagar intereses altos.

Y la semana anterior a esa, fue de las más hermosas de mi vida. Estaba de vacaciones en Costa Rica, pero me topé con el mismo problema. Todos los guías se quejaban de la lentitud de los mexicanos. Si la cita era a las 7, llegábamos 7:15. Agotamos todo el tiempo que tenemos, hasta el último segundo y un poquito más para tomarnos la selfie perfecta con el chango atrás. Al final nunca pasa nada, siempre nos esperan. ¿O qué?

 

Etiqueta a tu mejor amigo en esta foto.

Somos creativos y encontramos soluciones de última hora, como yo por ejemplo, que encontré un nombre para ponerle a mi nota. O como que si se te va el avión pues compras otro boleto y disfrutas un ratito más tu vacación. Aprendemos a vivir con la diabetes, compramos la medicina para la hipertensión. Y pues ya si se murió alguien era porque ya le tocaba.

Pero, ¿sí está bien así? Vivir el momento lo más que se pueda sin pensar en el después. ¿O estaría mejor llevar todo planeado y sin salirse de la línea?

¿O en realidad da igual?

Aída, esperando que respondan su pregunta.

 

Aída Morales

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Pinterest: momidaar

22 febrero, 2017 - No Comments!

Piña fresca | No soy sólo yo, ¿verdad?

Llevo algo de tiempo cuestionándome si la carrera que elegí es la correcta. Veo tantas personas alrededor de mí publicando “Amo mi trabajo”, llenando mi muro de vidas perfectas que persiguen sus sueños y los convierten en éxitos, y no puedo evitar pensar que algo he de estar haciendo mal, porque yo no veo realmente esa chispa en mi vida.

Entonces comienza la retrospectiva, de que en algún momento yo estuve en esa situación en la que sabía perfecto lo que quería, en dónde quería estar, lo que quería hacer y simplemente obtener éxito. No sé en qué momento me perdí. Y es gracioso porque, si se ve desde afuera, se podría decir que he sido exitosa. Entonces ¿por qué no lo siento así?

¿Será porque no he sacrificado tanto mi vida para “alcanzar mis sueños”? ¿O porque no tengo el talento que pensaba? O simplemente no es mi pasión y por eso no le dedico todo lo que debería dedicarle a mi profesión. ¿Debería encontrar otra pasión y así no habrá nada que me haga dejar de querer hacer eso por el resto de mi vida, hasta en mi tiempo libre? Esas y muchas más son las preguntas que me llevan a pensar que es posible que, a lo que he dedicado los últimos nueve años de mi vida, no es realmente lo que quiero para mí.

Aunque también existen momentos más felices en que me topo con producciones hermosas, técnicas novedosas y demás productos creativos que sólo me incitan a pensar que soy capaz de hacer cualquiera de lo que veo ahí. Me emociono y comienzo a poner en práctica todo aquello que me pregunté. Le dedico mi tiempo libre a aprender más cosas, a involucrarme en proyectos creativos aunque no me paguen y trato de convencerme de que "ya lo empecé, ahora lo termino".

Entonces, ¿a qué chingados estoy jugando?¿Es o no es?¿Qué me está pasando? Sinceramente aún no lo sé. Sin embargo, en mis acostumbradas visitas a Motionographer (uno de mis mayores pasatiempos) encontré un ensayo que, además de ayudarme a darme cuenta de que no estoy fracasando en la vida, resulta que muchos de los que se dedican a lo mismo que yo están pasando por algo parecido.

El ensayo se titula "Too old for mograph?"

Nunca había considerado ese factor en toda mi introspección, pero sentí que algo de ahí cuadraba con lo que he estado pensando.

 

En la lectura fui encontrando, casi literalmente, todos mis pensamientos:

It’s not just me. Is it?

Was it possible that I would have been happier stopping halfway up the mountain? Should I have stuck to freelancing, having less stress at the expense of some of the “glory” of running my own studio? Was I too obsessed with always getting to the “next level?”

Joey Korenman

[No soy sólo yo, ¿o sí?

¿Habría sido más feliz si me detenía a la mitad de la subida a la montaña? ¿Debí haberme quedado freelanceando, con menos estrés a expensas de algo de "gloria" por abrir mi propio estudio? ¿Estuve demasiado obsesionado con siempre llegar al "próximo nivel"?]

 

 

Él se sentía igual que yo, pero con la idea de que nuestra carrera tenía una fecha de caducidad, y resultó que era algo que había pasado con muchísimas personas de la industria, ya veteranas, quienes llegaron con muchísimas respuestas.

 

I wasn’t paying attention to the present, where I actually WAS successful. I might have stopped a bit further down the mountain and avoided burning out.

Another beautiful thing happens when you ignore the “More Success” demon and stop chasing artificial symbols of prestige: You find a better More to chase… More Knowledge.

I don’t think Motion Designer is my final form because what you do when you’re 32 is rarely what you are doing when you’re 64.

Adam Plouff

[No le ponía atención al presente, donde realmente estaba teniendo éxito. Debí haberme detenido un poco más abajo de la montaña y evitar consumirme.

Otra cosa hermosa sucede cuando ignoras el demonio de "Más Éxito" y dejas de perseguir símbolos artificiales de prestigio: encuentras un mejor Más Que Perseguir... Más Conocimiento.

No creo que el Diseñador de Gráficos en Movimiento es mi forma definitiva, porque lo que haces cuando tienes 32 raramente es lo que estás haciendo a los 64.]

 

Career path conformity creates a sense of security when you are young...but later, you may come to realize that you can create security in anything...and now that you've amassed an amazing skill set...what ELSE can be done with the knowledge that will bring you not only money, BUT JOY, FULFILLMENT and security? AND FREEDOM?

Heather Crank

[El conformismo del camino profesional crea una sensación de seguridad cuando eres joven... pero después, es posible que te des cuenta que puedes crear esa sensación de seguridad en lo que sea... y ahora que has acumulado un impresionante conjunto de habilidades... ¿qué más puede hacerse con el conocimiento que te traerá no sólo dinero, sino goce, satisfacción y seguridad? ¿Y libertad?]

 

When a client pays you for your service, and you maintain a healthy income year after year for decades, that is success. Although you have no trophies to show for it, nor ‘prestige’ in the traditional sense of the word as seen in this industry. I feel that if we encourage more of us to think of things this way, you’d have less frustrated, broken hearted, run-down (health wise) people working in the Motion industry regardless of their age and family situation.

Lilian Darmono

[Cuando un cliente te paga por tus servicios, y mantienes un ingreso saludable año tras año por décadas, es éxito. Aunque no tengas trofeos para presumir o 'prestigio' en el sentido tradicional de la palabra, como se ve en esta industria. Siento que si alentamos a más de nosotros para pensar las cosas de este modo, tendrás gente menos frustrada, desilusionada, acabada, trabajando en la industria de los Gráficos en Movimiento, sin importar su edad o situación familiar.]

 

 

Con todo esto me di cuenta que todo lo que me da miedo o no me parece agradable de mi profesión no es algo que sólo me rompe a mí por “no ser lo suficientemente trabajadora o porque no es lo mío”, si no que es natural que nos pase, simplemente por ser humanos y, sobre todo, por la edad.

 

Long hours and late nights are sometimes part of the gig, which isn’t a huge deal when you’re younger and have less responsibility … I worried I’d get left behind in the industry because I couldn’t obsess over it for 12-14 hours a day … You tend to become more “time-poor” because of all things that are wonderful but that take time away from your career.

Joey Korenman

[Horas extra y trasnochadas son, a veces, parte del trabajo, lo que no es tan grave cuando eres más joven y tienes menos responsabilidades... Me preocupaba que me dejaran atrás en la industria porque no podía obsesionarme con ella durante 12 o 14 horas al día... Tiendes a convertirte en pobre-de-tiempo gracias a todas las cosas que son maravillosas pero que le roban tiempo a tu carrera.]

 

This certainly isn’t true for everyone, but it is for the majority of humans.

Amanda Russell

[Ciertamente, esto no es cierto para todos, pero lo es para la mayoría de los humanos.]

 

Todo esto pasa porque la industria para la que trabajamos, simplemente, evoluciona MUY RÁPIDO. Y no es mala idea detenerse y pensar en dónde estamos ahora y dónde quisiéramos estar; y si eso fuera completamente diferente a lo que hemos hecho hasta el momento, no pasa nada. Y si nos encanta lo que hacemos, pero no tenemos millones de premios y reconocimientos mundiales, no pasa nada. Y si sólo necesitas un respiro por un tiempo, pero quieres regresar eventualmente, no pasa nada.

 

I love Dave’s advice because it reminds me that we don’t all have to be big shots in the industry. Motion Design, as amazing as it is, is just a small piece of your life...

So rather than think of being at the top of the wrong mountain, I see it as being on a mountain, looking up and not even seeing the top; unlimited potential and opportunity...

As long as you can learn, you can be relevant in the industry...

Joey Korenman

 

[Me encanta el consejo de Dave, porque me recuerda que no todos tenemos que ser la gran cosa en la industria. El Diseño de Gráficos en Movimiento, tan impresionante como es, es sólo una pequeña parte de tu vida

Así que, en lugar de pensar en estar en la cima de la montaña equivocada, lo veo como estar en una montaña, mirando hacia arriba sin siquiera ver la parte más alta; potencial ilimitado y oportunidades.

Mientras puedas aprender, puedes ser relevante en esta industria.]

 

 

Después de leer todos estos pensamientos con los que me siento enormemente identificada, agradezco muchísimo a Joey Korenman porque no sólo me mostró que lo que yo consideré un problema existencial que me mantendría miserable el resto de mi vida es una condición humana mucho más común y razonable de lo que yo pensaba, casi necesaria y completamente recomendable para encontrar la satisfacción profesional. El buen hombre también me dejó con tres tareas que seguramente me ayudarán a salir de esto:

 

  1. Do the “Perfect Day” exercise.

 

Write down, in meticulous detail, everything about that day. The more detail, the better.

 

  1. Ditch the “Scarcity Mindset”

 

"I don’t think I’ll ever get booked again... I’m gonna lose everything!” But, of course, neither of these thoughts are true. There are ALWAYS companies looking for Motion Designers, and there are ALWAYS clients looking for freelancers. When you're in that Scarcity Mindset, you tend to cling to what you’ve already got instead of looking for new opportunities.

 

  1. Stop blindly chasing “More.”

 

It’s ok to say, “I don’t want to go any higher than this on the food chain.” You can continue to improve as an artist for the rest of your career, to be fulfilled creatively, and to pay your bills without becoming the thing that your 22-year-old self thought was a great goal. Be happy with “enough.”

 

[1. Haz el ejercicio "Día Perfecto"

Escribe, con meticuloso detalle, todo acerca de ese día. Mientras más detalle, mejor.

 

  1. Deshazte de la "Actitud de la Escacez"

"No creo que me contrarán nunca jamás... ¡voy a perder todo!" Excepto que, por supuesto, ninguno de estos pensamientos son ciertos. Siempre habrá compañías que necesiten Diseñadores de Gráficos en Movimiento, y siempre habrá clientes que busquen a freelanceros. Cuando estás en esa Actitud de la Escacez, tiendes a aferrarte a lo que ya tienes, en lugar de buscar nuevas oportunidades.

 

  1. Deja de perseguir ciegamente "Más"

Está bien decir "no quiero ir más alto que aquí en la cadena alimenticia." Puedes mejorar como artista por el resto de tu carrera, sentirte satisfecho creativamente y pagar tus cuentas sin que te conviertas en lo que tu yo de 22 años pensaba que era una gran meta. Sé feliz con "suficiente".]

 

Buena suerte amigos, porque sé que no sólo nos pasa a los animadores, también a todas las personas que presumen en las redes sociales no tener este tipo de dudas, y si realmente no las tienen tal vez les serviría cuestionárselo.

 

Andrea Odelap

Instagram: @andreaodelap

Vimeo: @andreaodelap 

18 enero, 2017 - No Comments!

Stay chido! | Fundileaks, parte 2

Era el año 1999 y El Fundador decretaba, y a su vez predecía, que a partir del inicio del año 2017, los días viernes ya no se llamarían así; acá presento un documento infiltrado directo de su oficina itinerante y global, que constata, da fe y declara legalmente el cambio de nombre y actividades para dicho día.

 

Alabado sea El Fundador.

 

Tito

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