30 agosto, 2017 - No Comments!

Al Cien | Millennial de Oficina

Cuando era niña, soñaba con ser dentista como mis papás, pero un día decidí que siempre no, y mi mamá me preguntó por qué cambié de parecer y le dije algo así como “porque no quiero estar encerrada en un consultorio toda mi vida”.

Al parecer, desde que le dije eso me estaba brotando lo millennial, y creo que lo que buscaba decir era que no quería vivir en una rutina deprimente, quería ser un alma libre, empoderada y sin ataduras toda mi vida.

Bueno, amigos: gran calladón de hocico que me dio la vida, pues aunque cambié de giro drásticamente, ahora estoy aquí, cumpliendo un horario corrido desde que me despierto hasta que ya me quiero ir a dormir.

A veces me pregunto si pasar nueve horas sentada frente a la computadora en el mismo lugar es lo que quiero para mí, y aunque cada que me cuestiono tengo respuestas distintas, siempre el problema surge en que soy una Millennial de Oficina.

Aunque nuestra generación no ha sido la única que quiere aplicar el “5 minutos más”, o que ha tenido la necesidad de sacar la licencia de manejar en miércoles, sí creo que hemos sido la más inconforme con las reglas de trabajo ya establecidas, social y legalmente, desde hace muchísimos años.

Algo de cierto hay en los artículos que me manda mi mamá sobre los millennials: que no se quieren casar, que no quieren tener hijos, que no quieren comprar casa, que se quieren ir a otros países, que quieren tener más vacaciones, menos responsabilidades y ganar más dinero para viajar. Pero también creo que somos una generación más consciente, que se cuestiona el porqué de las cosas y no las acepta simplemente porque así se han hecho desde antes que nosotros.

Por eso hoy me doy la libertad de opinar sobre esto, pues me siento en el punto medio de todos estos estereotipos del millennial, aquellos con los que me identifico: soy una mujer feminista, que trabaja, casada a los 24 años, que no quiere tener hijos, ni tiene planes de comprar una casa.

Antes de entrar a YuJo!, nunca había estado en una empresa de horarios establecidos con las responsabilidades que tengo ahora. Al principio me costó adaptarme, sin embargo poco a poco YuJo! también se adaptó a mí, y a la invasión millennial que lo obligó a cambiar su apellido a “Creatividad Millennial” (aysí), y —hasta ahora— ya tenemos un día de home office de vez en cuando y los viernes salimos temprano.

En conclusión, creo que, por nuestro bien y aunque no nos guste, hay trabajos que tienen la necesidad, todavía, de ser presenciales para poder colaborar en equipo y, sobre todo, para seguir teniendo relaciones interpersonales sanas y no poner a nuestra bellísima (pero destructiva) especie en peligro de extinción (aysí).

Creo que nos toca a nosotros, los millennials, construir el espacio de trabajo ideal que se adapte a nosotros y nosotros a él, sin tener que comprometer nuestras nuevas necesidades y sin tener miedo de ser parte del “sistema” al que tanto nos negamos. Nos toca crear empresas donde no tengamos miedo si tres días a la semana son home office; o empresas donde no temamos trabajar medio día en oficina, y si es necesario, lo demás en casa; empresas que midan por objetivos y no por horas-nalga. Porque, si algo nos han demostrado los que escriben esos artículos en contra de la nueva generación, los que tienen empresas hoy, no se van a arriesgar a transformar su estructura.

Así es que, amigos millennial, no tengan miedo a construir un espacio de trabajo presencial y responsable, donde los proyectos personales y las necesidades de tiempo de todos quepan.

Y amigos Gen X y baby boomers: prepárense, que la invasión zombie se queda corta con la millennial y tendremos que aprender a convivir, trabajar y crecer juntos para todos ser felices.

Saludos,

La Viejona.

P.D. Chuchis: te voy a extrañar.

 

24 agosto, 2017 - No Comments!

Especialidad, brother | YoPodcast

Hoy en día, recomendar una serie o película es el equivalente a esa playera que te regaló tu tía: la mirarás con desdén, irá directo al closet (de tu memoria), y al final te preguntarás por qué te odian.

Decir que actualmente existen decenas de series y producciones de excelente calidad y para cada gusto, es un lugar común. Por lo que probablemente el lector ya cuente con por lo menos una serie de su agrado, y que ya le ha dicho a todo el mundo que vea.

Sin embargo, existe otra forma de pasar nuestra existencia, y eso son los podcast. Quizá no cuenten con suficiente popularidad, y es más raro encontrar a una mamá que no comparta notas de Aristegui Noticias en Facebook que gente que te recomiende podcasts para esos viajes largos o estancias involuntarias en el tráfico. Por este motivo, hoy les presento mis favoritos.

La Chora Interminable 

Yuca, el influencer menos reconocido de la Zona Metropolitana de Guadalajara, un día me platicó de la posibilidad de escuchar el programa de Jis y Trino, y en cierta forma fue la que detonó todo. La Chora Interminable es como el profe de la prepa que nunca preparaba sus clases, pero de alguna forma eran las más interesantes; aquí  se puede escuchar la nostalgia por sus años mozos, sus bacanales y demás aventuras. El contenido es cero, pero ¿qué no de eso se trata la vida?

Revisionist History

Malcom Gladwell es autor del súper libro The Tipping Point, y cuando me enteré que tenía un podcast, no dudé en bajarlo. The Revisionist History sigue el pensamiento de Gladwell, al preguntarse por qué ciertos eventos de la historia ocurrieron de tal manera. Como en sus libros, se detiene a hacer esas preguntas ociosas que muchos damos por sentado: “Because sometimes the past deserves a second chance”.

The Moth

Este podcast nace bajo el principio de que cada persona tiene al menos una buena historia que contar. Algunas son graciosas, otras tristes, dolorosas, curiosas, y otras una mezcla de todo —como la vida misma. El storytelling se lleva a acabo en vivo, y es grabado para después transmitirse.

Einschlafen Podcast

Conciliar el sueño a veces puede ser una tarea difícil. Por fortuna, está Toby y su podcast, en el que nos cuenta su vida diaria, viajes y demás pormenores aburridos que te harán caer en los brazos de Morfeo. Para finalizar, nos lee un pedazo del pensamiento alemán de Kant, Schopenhauer o cualquier otro filósofo que tenga fama de complicado. Advertencia: está en alemán.

 

¿Tienen recomendaciones? Mochilas.

 

Gustavo Ramírez

Envío de podcasts, cheques al portador y tenis vanguardistas: gustavo@yujo.com.mx

 

2 agosto, 2017 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Ni la sombra de lo que era

Me caga el cotorreo del ejercicio.

Cada vez que me topo con una fotografía de un adicto al fitness me dan ganas de iniciar una marcha para cortar la libertad de expresión, y limitar el contenido relacionado con el gimnasio a dos fotos por mes. Los mantras que comparten con los check-in en redes sociales me suenan a salmos que le rinden honores a las repeticiones de pesas: "¡Con toda la actitud!" ¿Cuál pinche actitud? ¿Qué actitud se puede tener a las 6 de la mañana, o a las 8 de la noche, después de 12 horas de trabajo con el estrés de llegar a fin de mes? ¡Porque además cuesta!

Cuando encuentro un nuevo converso del ejercicio, decido ocultar sus notificaciones para evitar que mis ojos se queden atorados dentro de mi cabeza, no vaya a ser que los gire tan recio que ya no vuelvan a su posición original. Mientras, recuerdo cuando los veía en los bares, en los restaurantes comiendo con una gran sonrisa en el rostro. Ahora están sudorosos, perpetuamente enfundados en ropa de ejercicio y sin tiempo para compartir unas cervezas.

Pero entonces despierto un día, precisamente en mi cumpleaños 34, y la espalda baja decide que no me voy a mover en un buen rato. Que si la ciática, que la postura, el trabajo sedentario, el viaje en auto. Hasta el sobrepeso sacaron a flote (cuando a alguien no le gusta algo de ti, lo va a meter a la conversación aunque no venga al caso. Por ejemplo, yo casi uso un "¿No será que ese pantalón te salió defectuoso porque eres un machista de lo más imbécil del mundo?", pero me controlo), pero el diclofenaco no se raja y hasta pude bailar, Coronita en mano, un par de horas después. Sin embargo, y porque me echaron porras, conocí el entrenamiento funcional.

Ah, entrenamiento funcional: disfrazado de jueguito aunque cargado de disciplina que, a la fecha, me tiene haciendo berrinche cada tarde en que toca ir. Las primeras sesiones fueron una tortura dolorosa que me recordó que el ser humano es muy pendejo: damos dinero para hacer cosas que nos lastiman días después —o hasta gratis. ¿Recordaron a sus ex? Pues eso— con el aliciente de que el paso del tiempo reafirma esa máxima de que el cambio surge con la repetición. Yo ni músculo tenía en el antebrazo. Hoy empieza a asomarse, tímido como un conejo de pradera detrás de una piedra junto a la mesita del picnic. Ya no me desmayo a media sesión, puedo hacer más de una lagartija (con las piernas dobladas, pues), la espalda baja ya no da señales de chingarme la vida y he bajado un poco de peso sin necesidad de dieta. O sea, sí funciona y me caga que funcione, porque entonces entiendo el entusiasmo desmedido de una prima que se metió al crossfit y, algunos meses después, luce bikini diminuto espectacular y hace 22 lagartijas seguidas (con las piernas estiradas) con vestido y tacones. Es mi héroe, la verdad.

Me caga que me haga sentir tan bien, pero me cueste tanto trabajo. O que cuando decida no ir, me sienta culpable y me den ganas de disculparme con la de recepción, como si ella fuera la que diseña mi rutina y estuviera esperándome con anhelo rosasalvejero, asomada a la ventana.

Aquí estoy entonces. En este camino de altas y bajas, aprendiendo a querer mi cuerpo, entendiéndolo y sorprendiéndome de las cosas que, poco a poco, puedo hacer por la constancia, sorprendida porque, además, las exigencias físicas del entrenamiento funcional PORFIN me han disminuido la necesidad del cigarrillo. Es el colmo, totalmente. Si escucho reguetón en la ajena bocina de un extraño ya no me dan convulsiones, sino un incontrolable impulso de una sesión de burpees. ¿Quién iba a decirme que esos ritmos no me iban a poner cachonda mas sí deseosa de ejercicio? Hace un par de semanas me invitaron a una cata de café y cerveza. ¿Saben qué dije? Que no, porque el ejercicio. Como con Moby Dick: he decidido interrumpir la sesión de American Gods o la séptima vuelta a How I Met Your Mother con tal de avanzar y disfrutar las apariciones de Ahab, que el egoísta de Ismael raciona para mejor contarnos sobre las diferencias entre un cachalote y una ballena de Groelandia (culero).

Soy difícil de domar

Lo que quiero decir es que no soy ni la sombra de lo que era. Y todo gracias al ejercicio. Que me caga.

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

 

 

27 julio, 2017 - No Comments!

Stay chido! | “La nueva aula de diseño”, o eso que dicen los que enseñamos

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una mesa de diálogo organizada por EmergeMx bajo la temática “La nueva aula de diseño”, a la cual invitaron exclusivamente a 5jóvenes” profesores que actualmente imparten la licenciatura de diseño industrial en Jalisco.

Por ser profesor, y sentirme con la obligación de mejorar la manera en que imparto mi clase Diseño Estratégico IV, me llamó la atención el tema que se veía prometedor e interesante pero, sobre todo, útil.

Con poco tiempo de haber empezado el evento me percaté que el tema central no estaba tan claro. Algunas respuestas, preguntas de asistentes y comentarios que escuchaba me dejaban de WTF?, y no, me mal interpreten, la intención del evento me parece excelente. Desafortunadamente, tanto los panelistas como el moderador olvidaron por mucho rato la finalidad del mismo. Todo lo interesante se había diluido con una charla cualquiera de bar; la mayoría comentó sin dar ideas claras y mucho menos un ideal. De hecho, no se habló del aula hasta casi el final y porque un maestro les recordó:  “Está muy bien lo que dicen, pero me gustaría escuchar cuáles son sus propuestas de la nueva aula de diseño.”

El panel, asombrado, decía que era muy buena pregunta, mientras yo pensaba que por fin escucharíamos esas propuestas. Para mi sorpresa, la nueva aula era sólo una clase buena onda y desenfadada, aunque con poco aprendizaje. Los comentarios variaron entre opiniones y experiencias propias, incluido un osado decía tener La Respuesta, aunque para mí el mejor fue quien simplemente, y ante poco tiempo, prefirió no contestar.

Como quien dice, no se dijo nada.

Al término del evento tenía muchas ganas de debatir y sugerir mejoras; malamente me sentía como cuando pasas a la “secu” y ves a los de primaria como bebés. Después de todo, 8 años como docente me han dejado muchas lecciones que compartir. El timbre ya sonó, vamos tarde y corriendo, además no traigo manzana pero sí un lápiz y un cuaderno; las ganas nos sobran, y sin importar la edad, todos —tarde o temprano— aprendemos unos de otros.

Maestros, yo sí hice mi tarea. Acá les dejo un poco de lo que pienso podría ser, entre muchas cosas más, “la nueva aula de diseño”:

- Pensamiento crítico. A mi parecer, uno de los pilares más importantes en la educación del diseñador es el por y para qué, el objetivo no sólo del proceso de diseño si no de un mismo producto ya terminado y en uso. Mejorar es una constante.

- El ego es un arma de doble filo. Es todo un tema a discutir, no se da por hecho, hay que entenderlo y manejarlo con consciencia y madurez.

- La clase posee la libertad de generar sus propias reglas en conjunto (alumnos y maestro) con la finalidad de mantener un orden y aprovechamiento del tiempo y el aprendizaje.

- El error como método. Hay miles de métodos, pero pocos privilegian al error como resultado de un problema de diseño. Es un motor que, lejos de marcar un alto, deberá incitar a seguir.

- Trabajo en equipo: enseñar cómo colaborar, desde la selección de talentos hasta la planificación y ejecución del proyecto mismo dará herramientas.

- Igual te enseña un niño que un adulto o un abuelo; las lecciones vienen de todo y de todos. Simplemente hay que invitarlos y recibirlos oportunamente.

- Anhelo tener clases con diferentes profesionistas alrededor del mundo. La tecnología ya nos lo permite desde hace algunos años, pero las instituciones no han logrado desaparecer esos límites del colegio para establecer contacto con diferentes mentes que no necesariamente son profesores, sino profesionistas que ejercen el diseño día con día. Basta con echar un vistazo a lo que hace Skillshare o Domestika y las pocas oportunidades de becas y posibilidades económicas para estudiar en el extranjero.

- No hay “barcos”, sólo personas que queremos aprender.

- No hay banderas. No se trata del TEC, ITESO, UdeG, etc. Se trata del alumno y el profesor, del aprendizaje y las ganas de que evolucione y mejore la carrera, licenciatura o como quieran llamarle.

- Todos recibimos nota; se califica a los alumnos, profesores y directivos bajo un listado de criterios que determinen los involucrados, siempre buscando ser justos, detectando y resolviendo los problemas a tiempo.

- NRDA. Si vamos a debatir, entonces habría que asegurarnos de tener a todos los protagonistas como invitados. Necesitamos estar al menos los alumnos, maestros, directivos e idealmente ex alumnos. Todos y cada uno pueden aportar y exponer nuevos retos e ideas creativas.

Amigos: sumemos opiniones, hagamos escuela.

 

Tarea por:

www.rincondelvago.com®

 

Tito

IG: titorama

TMBLR: brandingdong

13 julio, 2017 - Comentarios desactivados en Instantáneas | 15 marcas más

Instantáneas | 15 marcas más

Acabamos de publicar un video con 20 marcas de las que hicimos Naming, Logotipo y Animación. Pero además hemos hecho muchos namings de los que no hicimos logotipo, y muchos logotipos de los que no hicimos naming.

Aquí hay 15 marcas más en las que participamos y cuyo resultado final nos encanta:

SÓLO LOGOTIPO

 

 

 

SÓLO NAMING

 

Algunas de estas marcas se trasladaron a empaques, sitios web o productos de consumo que también diseñamos. Otras operaron durante algún tiempo y luego quedaron en stand-by.

Lo que pasa con una marca después de que sale de nuestra oficina es algo que no podemos controlar, pero cómo se ve, cómo se escucha y cómo se siente es algo que sí está en nuestras manos.

Como es evidente, nos gusta mucho el branding en general, y constantemente trabajamos en construir o mejorar las marcas que nuestros clientes nos traen. Si tienes un proyecto sobre la mesa y quieres platicarlo con nosotros, encantados.

 

Joel Gutiérrez

22 junio, 2017 - No Comments!

Ideas despeinadas | ¿Quién quiere café?

Nunca he rechazado una taza de café

Puede ser la 1am y si alguien me ofrece un espresso doble lo voy a aceptar.

¿Y qué les voy a decir? Si desde los 15 años me enseñaron a tomarlo: sin leche, ni una pizca de azúcar, oscuro y amargo, justo como mi corazón.

Los años (muchos o pocos, según quién lo vea), me han enseñado que nada habla de un lugar como su café; por eso en entrevistas y juntas con clientes espero que me ofrezcan una tacita para poder juzgar a gusto.

Mi primer trabajo —en una revista de moda digital— el café era de Starbucks, con crema batida y chispas de chocolate. Era un trabajo donde me validaron el servicio social, así que la bebida era tan informal como mis actividades.

La primera agencia en la que trabajé le agarró el rush del crecimiento y, junto con las nuevas contrataciones, compraron una cafetera industrial. De esas grises gigantescas para “alimentar” a todo el nuevo personal. Ésta quemaba el café y nos las arreglamos para descomponerla a la semana, por lo que regresamos a la pequeña cafetera de diez tazas, al mismo tiempo que las nuevas contrataciones comenzaron a marcharse. En fin, muchas expectativas cortadas.

Cuando cambié a una agencia grande, “LA agencia” —con bombo y platillo—, me encontré con café amargo que era recalentado a lo largo del día y, aunque soportable, siempre tenías que dejar tu taza varios sorbos antes de terminarla o inevitablemente tragabas la incipiente, y por alguna razón gruesa, molienda del café que siempre se colaba, y que te hacía tener un mal sabor de boca todo el día.

Ahora me encuentro con que el café es un ritual que se construye entre todos, y por el que recibes una amplia asesoría para que quede de acuerdo al gusto general. Tus compañeros son tus atentos guías, pues saben que, de fracasar, todos nos quedamos sin cafeína: “siete cucharadas para la prensa”, “muele el grano más fino”, "¿quién quiere?”.

A veces haces sacrificios, te ofreces a hacer dos prensas francesas, llenas tu taza a la mitad para que el café alcance para todos y no hay un batch listo las 24 horas, pero cuando lo hay, es un momento de verdadero disfrute.

Ya sea llegando en la mañana, a media tarde para matar el mal del puerco, una excusa para compartir algo o para conversar por encima del ruido del molino... Sin importar el momento, esas tacitas nos acompañan en la vida, y hoy de ésta sí me sirvo otra taza.

Fabiola Meza

Instagram: @fabiola_meza

Twitter: @fabiola_meza

Blog: Run, Samson run

16 junio, 2017 - No Comments!

NeaNea | Adiós, dietas

Como Licenciada en Nutrición, me he percatado que la mayoría de las personas recurren a las dietas sin formar un hábito. ¿Cuántas veces no has hecho una dieta por determinado tiempo, o un reto de los que están tan de moda (licuados milagrosos, o de ejercicio y dieta, o dieta y aparatología y tantos otros que existen en el mercado) los cumples y al pasar las semanas regresas a lo mismo?

Nuestro fin como nutriólogos es educar a nuestros pacientes a formar un hábito. Por supuesto que éste requiere de compromiso, constancia, sacrificios, dedicación, pero al final de esto tendrás los mejores resultados, ya que no sólo verás beneficio a corto, sino a largo plazo en la salud. No sé si has escuchado la frase “eres lo que comes”, porque es real: como trates a tu cuerpo, es como va actuar en algunos años.

Es como cuando planeas un viaje y empiezas ahorrar; posiblemente tendrás que sacrificar alguna salida a cenar, o comprarte algo, pero al final de ese esfuerzo vas a obtener tu increíble viaje. Así es un hábito: requiere de trabajo al principio y luego se hace parte de tu día a día. O como tomarte un café cada mañana para despertar, debes tomarte el tiempo necesario para prepararlo para pasar por él a un lugar antes de llegar al trabajo.

Mientras tanto, una dieta tiene un plazo definido, y te dará alguna satisfacción por el momento. Después de esa ida a la playa, tu graduación, la boda, entre otros tantos eventos por los que acudimos a las dietas exprés, la botarás del mismo modo en que cortas una llamada que te ofrece cambiarte de compañía de celular.

Encuentra un experto en nutrición con el que puedas lograr un hábito alimenticio saludable y tendrás muchos beneficios ­—no solamente tú sino también las personas que te rodean—. Ten en cuenta que tendrás que ser paciente y que no habrá buenos resultados relámpago.

Sobre todo, y esto es lo más importante: quita de tu cabeza el chip de estoy a DIETA.

Andrea Rodríguez Bravo