19 octubre, 2017 - No Comments!

Mirador | Boli

Soy el bolígrafo de los sueños de cada escritor, de todos, desde Cervantes —aunque no me conociera cuando estaba dentro de una prisión— hasta Vila Matas, pasando por Cortázar y Neruda.

 

Mi historia es curiosa, porque en realidad soy un bolígrafo común y corriente, de esos que muerdes y que reposas en la oreja; de los que se quedan sin tapa y no encuentras en la mochila. Aunque en realidad me gusta más estar en el bolsillo, preferiblemente boca abajo, por eso de que la gravedad ayuda a que la tinta baje y ya no tienen que hacerme molinillo violentamente.

 

Soy un bolígrafo común y corriente. Tengo tinta y hago lo que la mano me diga. Si dice que escriba, escribo; si dice que dibuje, lo hago, y no me sale nada mal.

Por ejemplo

Pero creo que soy más de escribir, garabatear firmas o flores en las servilletas.

 

Lo que me hace especial, si se me permite regalarme el atributo, es que puedo hacer que la gente pueda escribir. No sé muy bien cómo funciona, sólo sé que de alguna manera ayudo a que encuentren las palabras que quieren usar.

 

Por ejemplo, trabajé con Miguel Hernández para uno de sus poemas que termina así:

 

Sigue, pues, sigue cuchillo,

volando, hiriendo. Algún día

se pondrá el tiempo amarillo

sobre mi fotografía.*

 

Escribir conmigo sólo tiene una tara, es algo insignificante y quien me diseñó creyó que era justo: las personas que trabajan conmigo tienen que hacerlo de noche. Algunas toman café para aguantar, otras no. Después de algún tiempo no me necesitan más, escriben como quieren y yo puedo pasar a otras manos, todo empieza de nuevo.

David Moreno

 

Twitter: @dmorenoc_

Instagram: @dmorenoc_

 

*N. de la E. Fragmento de "Un carnívoro cuchillo", de El rayo que no cesa.

12 octubre, 2017 - No Comments!

Por favor y gracias | Bomberazo No.2

Full disclosure: es la segunda vez que me toca escribir en el blog y la segunda vez que lo olvido y tengo que sacar el bombero al último instante.

Creo que realmente esto de elegir un tema para escribir algo me agobia un poco, y esto de dejarlo al final hace que instintivamente el tema surja como por instinto.

La nota anterior les hablé de la música que he estado escuchando mucho últimamente, y pues me parece que en esta ocasión seguiré por el mismo rumbo y hablaré de algo que ocupa mi tiempo libre igual que la música: libros.

Les voy a platicar acerca de los libros que he estado leyendo a últimas fechas:

1. El universo en tu mano, Christophe Galfard. Editado por Blackie Books.

Este libro está in-cre-í-ble. Dentro de mí habita un gran ñoño, que está fascinado los últimos años con la física —tan fascinado como puedo estar con algo que es extremadamente complejo y difícil de entender— y este libro es como una introducción muy básica a las partes esenciales de la física y lo que compone y hace funcionar a nuestra realidad y universo. Está escrito de manera muy pedagógica, divertida y con ejemplos muy fáciles de entender, por Christophe Galfard, quien aparentemente ha sido compañero de investigación de Stephen Hawking.

2. Robert Oppenheimer: A Life Inside the Center, por Ray Monk. Editado por Doubleday.

Más ñoñería. Esta es una biografía sobre el físico americano de origen judío Robert Oppenheimer. Estaba muy loco. Estaba muy acomplejado. Fue parte del Proyecto Manhattan que permitió la creación de la bomba nuclear. El buen Robert fue parte central de este estudio en el cual participó con muchísima investigación y mucho, mucho trabajo. Muy interesante —y triste— su vida. Te permite observar cómo la necesidad de aceptación y los complejos también pueden servir como motor de superación. Aunque quizás no lleguen a un puerto demasiado bueno los resultados, si nos basamos en el ejemplo de él propiamente.

3. Ultraviolencia, Miguel Noguera. Editado por Blackie Books.

Este aún lo sigo leyendo. Desde su formato, el libro me encantó. Aunque para ser totalmente franco, desde el título me atrapó sin tener idea del formato o contenidos. No sé cuál sería la forma más certera de describirlo no es un cómic, no es una novela gráfica, no es un libro ilustrado— lo que sí es: una serie de ideas, conceptos o compilación de mamarrachadas, la gran mayoría acompañadas de un pequeño garabato ilustrativo. Parece que alguien de mis amigos cercanos se dio a la tarea de compilar las tonterías de las que hablamos ya happys o un poquito pachecos. Es absurdo tras absurdo. Hasta que las cosas son tan absurdas que logras encontrar algo profundo y significativo en ellas. ¿Eso tiene sentido?

Este libro lo he estado leyendo usualmente en las noches antes de ir a la cama y es una gran manera de irse a dormir feliz. Establece ideas tan, pero tan ridículas, y aparentemente imposibles e ilógicas, que me han sacado en más de una ocasión carcajadas enormes.

4. Modern Romance, Aziz Anzari. Editado por Penguin.

Empecemos por decir que de tantos y tantos comediantes que he idolatrado a lo largo de mi vida (saludos, Tina Fey <3, Louis C.K., Jerry Seinfeld, Richard Pryor, Will Ferrell, George Carlin, etc.) es el único del que he leído un libro (si exceptuamos el que leí de Woody Allen, porque pues quién sabe qué tan comediante sea o no). Este muchacho Aziz, desde Parks & Recreation ya me botaba de risa, sus stand-ups, aunque un poco muy gringotes, también me daban risa, pero con Master of None me ha hablado directamente como muchos otros no lo habían hecho. Tan así fue, que después de la magistral última temporada *sigh Franchesca* no tuve otra alternativa que comprar este libro de inmediato. Con su estilo desenfadado y millennial, pero sobre todo con su claridad de criterio y mordaz crítica, hace un análisis del siempre presente romance en nuestras vidas, todo a través del mundo cínico, digital e inmediato que hemos construido para nuestra generación. Aún voy a medias, pero sí lo recomiendo.

Es todo, nos leemos a la próxima entrega en donde seguramente les hablaré sobre las pelis que he visto recientemente a falta de que se me ocurra otra cosa y prevenga mi turno para escribir.

¡Ah, como post data y antes que lo olvide! Cualquier cosa que compren de Blackie Books es una garantía. Soy extremadamente fan.

 

Beto López

Instagram: tipobe

Facebook: betoloptri

5 octubre, 2017 - No Comments!

Japi | Sin puerta

Desde que entré a YuJo! he tenido tres lugares en diferentes espacios de esta oficina.

El primero fue pegado a la puerta, con una silla naranja media incómoda, pero duró poco. Estaba en la mesa más grande y me encantaba tener vista a la calle, aunque tengo que admitirlo: me chocaba pararme a abrir la puerta cada vez que llegaba alguien.

Luego llegué a la mesa de los Güeros De La Oficina, que me gustó mucho porque, aparte de tener el futbolito a la distancia de un brazo, tenía a la vista el árbol de guayaba fresa y Davis y yo nos encargábamos de recolectar. Hasta que llegó el día en le que me dieron un doloroso pelotazo de piel en la cabeza y, de ahí en adelante, los pieles y yo ya no nos llevamos. Gajes del futbolito (pregúntenle a Andrea).

Después me mudé a La Cueva, un cuarto sin puerta y estos ingredientes:

1 maceta

4 computadoras

1 impresora

muchas balitas de Nerf

cables y aparatos en una esquina

1 puerta que no existe

4 amigos

 

Al principio no me sentía muy feliz de mi cambio de lugar; por el simple hecho de estar en un cuarto, alejada de los demás, me agüitaba.

Como todos sabemos, en YuJo! no falta la música, y en los inicios de La Cueva no hubo día en que Joel no empezara la jornada con su canción favorita ,“Blame it on me” de George Ezra, aunque lo niegue. Ahora le tenemos que rogar para que la ponga.

La variedad de olores nunca faltan en nuestro cuarto sin puerta, pues entre los desayunos de todo tipo, seres humanos y que Andy cierra la ventana de su lado porque tiene el termostato al revés, todo se puede esperar.

Las visitas en La Cueva son un poco limitadas. La mayoría suceden cuando van a imprimir o nos ofrecen café. Pero aún así pedimos muchas veces que cierren la “mini puerta” que creó Joel, que realmente no existe y aún así nos hace sentir seguros. Jacobell se merece mención especial, siempre aparece inesperadamente.

En los siete meses que llevo aquí he tenido la oportunidad de convivir con todos y trabajar en cada uno de los rinconcitos de la oficina (las 3 mesas). Creo que soy la única que puede decir que ya sabe cómo se comporta cada equipo y cuál es su desayuno favorito.

Ahora creo, y espero, que La Cueva sea mi lugar definitivo, pues a pesar de que al principio no estaba muy feliz de moverme aquí, ahora puedo decirles que ya le agarré amor.

¡Saludos desde LA CUEVA!

 

Sofi Gómez C.

instagram: @sofigmzc

28 septiembre, 2017 - No Comments!

Anuma| Reflexiones de estos días

No sé ustedes, pero después de los recientes hechos en México, me aterra pensar que en cualquier momento todo lo que quiero lo podría perder mañana. Y no me refiero a lo material, si no a mis amigos, a mi novio, a mi familia, a mis perros.

Recientemente me tocó vivir una experiencia terrible en la que vi morir una perrita muy querida, y ha sido de lo más triste que me ha pasado en los últimos dos años. Me hizo pensar en el propósito que tenemos en esta vida, y sólo puedo llegar a la conclusión que no nos queda más que disfrutar estos momentos que tenemos aquí, hacer lo que nos gusta, convivir con quienes apreciamos, y expresar lo que sentimos. Días después de este suceso, pasa el sismo del 19 de septiembre. Al ver todos los edificios y casas que se derrumbaron, personas que lo perdieron todo y el número de fallecidos, sólo sentí apachurrarse aún más mi corazón.

Afortunadamente la reacción de la gente, todo el apoyo y la organización de ciudadanos para ayudar a los afectados me levanta el ánimo. Me da un sentimiento de alivio saber que, aunque pasen circunstancias difíciles, siempre habrá alguien que te auxilie en esos momentos. Todos tenemos a esas personas cercanas queridas que son nuestra fortaleza, pero aún en situaciones catastróficas, saber que más de uno va extender su mano para ayudar, me hace tener poquito menos miedo.

Otra reflexión que me queda con todo esto, es que debería de preocuparme menos por el futuro. Soy de esas personas que, como un momazo que anda por ahí dice, ya me estoy preocupando de lo que me voy a preocupar. Todavía ni es una realidad, y ya me da miedo lo que pueda pasar. Así que intento evitarlo y disfrutar más el ahora.

También ha sido un gran recordatorio de cómo debo ser más empática con todo. Es algo que intento diariamente, pero a veces con el rush de las cosas, se me olvida que todos somos diferentes, sentimos diferente y que nos ha tocado vivir diferentes experiencias. Si algo me ha dejado la última temporada de BoJack Horseman*, es que todos (o muchos de nosotros) en algún momento del día escuchamos esa voz interna que nos dice que la estamos cagando, y tal vez sí, pero no deberíamos dejar que nos arruine nuestros días. Sólo tratar de hacer bien lo que sea que hagamos y tener empatía por los demás. Siempre habrá gente mala, abusiva, egoísta, y da mucho coraje, pero no dejemos que eso nos amargue la vida. Me gusta pensar que los buenos somos más y que podemos ser aún mejores cada día.

Por último, quisiera compartirles que en días pasados un amigo psicólogo recomendaba hablar de sus experiencias sobre los hechos recientes en grupo (pueden leer el post de Polo aquí ), con amigos, o desconocidos; llorar, desahogarse, y creo yo, que también para reírse y distraerse. Considero que es importante no sólo ahora, sino todos los días, hablar de lo que sentimos, lo que nos angustia, o lo que nos hace feliz.

 

NOTA: No olviden seguir ayudando a los damnificados durante los siguientes meses, todos podemos poner nuestro granito de arena. Recordemos también que hay mucha gente que necesita apoyo por diferentes circunstancias. Deseo con todo mi ser que no se rompa esta hermandad que se ha generado, y así como se ha mostrado apoyo en estos días, hagamos lo mismo para otras causas.

 

Jeka

Instagram: @jekaspita

 

*La mejor serie de Netflix. N. de la E.

30 agosto, 2017 - No Comments!

Al Cien | Millennial de Oficina

Cuando era niña, soñaba con ser dentista como mis papás, pero un día decidí que siempre no, y mi mamá me preguntó por qué cambié de parecer y le dije algo así como “porque no quiero estar encerrada en un consultorio toda mi vida”.

Al parecer, desde que le dije eso me estaba brotando lo millennial, y creo que lo que buscaba decir era que no quería vivir en una rutina deprimente, quería ser un alma libre, empoderada y sin ataduras toda mi vida.

Bueno, amigos: gran calladón de hocico que me dio la vida, pues aunque cambié de giro drásticamente, ahora estoy aquí, cumpliendo un horario corrido desde que me despierto hasta que ya me quiero ir a dormir.

A veces me pregunto si pasar nueve horas sentada frente a la computadora en el mismo lugar es lo que quiero para mí, y aunque cada que me cuestiono tengo respuestas distintas, siempre el problema surge en que soy una Millennial de Oficina.

Aunque nuestra generación no ha sido la única que quiere aplicar el “5 minutos más”, o que ha tenido la necesidad de sacar la licencia de manejar en miércoles, sí creo que hemos sido la más inconforme con las reglas de trabajo ya establecidas, social y legalmente, desde hace muchísimos años.

Algo de cierto hay en los artículos que me manda mi mamá sobre los millennials: que no se quieren casar, que no quieren tener hijos, que no quieren comprar casa, que se quieren ir a otros países, que quieren tener más vacaciones, menos responsabilidades y ganar más dinero para viajar. Pero también creo que somos una generación más consciente, que se cuestiona el porqué de las cosas y no las acepta simplemente porque así se han hecho desde antes que nosotros.

Por eso hoy me doy la libertad de opinar sobre esto, pues me siento en el punto medio de todos estos estereotipos del millennial, aquellos con los que me identifico: soy una mujer feminista, que trabaja, casada a los 24 años, que no quiere tener hijos, ni tiene planes de comprar una casa.

Antes de entrar a YuJo!, nunca había estado en una empresa de horarios establecidos con las responsabilidades que tengo ahora. Al principio me costó adaptarme, sin embargo poco a poco YuJo! también se adaptó a mí, y a la invasión millennial que lo obligó a cambiar su apellido a “Creatividad Millennial” (aysí), y —hasta ahora— ya tenemos un día de home office de vez en cuando y los viernes salimos temprano.

En conclusión, creo que, por nuestro bien y aunque no nos guste, hay trabajos que tienen la necesidad, todavía, de ser presenciales para poder colaborar en equipo y, sobre todo, para seguir teniendo relaciones interpersonales sanas y no poner a nuestra bellísima (pero destructiva) especie en peligro de extinción (aysí).

Creo que nos toca a nosotros, los millennials, construir el espacio de trabajo ideal que se adapte a nosotros y nosotros a él, sin tener que comprometer nuestras nuevas necesidades y sin tener miedo de ser parte del “sistema” al que tanto nos negamos. Nos toca crear empresas donde no tengamos miedo si tres días a la semana son home office; o empresas donde no temamos trabajar medio día en oficina, y si es necesario, lo demás en casa; empresas que midan por objetivos y no por horas-nalga. Porque, si algo nos han demostrado los que escriben esos artículos en contra de la nueva generación, los que tienen empresas hoy, no se van a arriesgar a transformar su estructura.

Así es que, amigos millennial, no tengan miedo a construir un espacio de trabajo presencial y responsable, donde los proyectos personales y las necesidades de tiempo de todos quepan.

Y amigos Gen X y baby boomers: prepárense, que la invasión zombie se queda corta con la millennial y tendremos que aprender a convivir, trabajar y crecer juntos para todos ser felices.

Saludos,

La Viejona.

P.D. Chuchis: te voy a extrañar.

 

24 agosto, 2017 - No Comments!

Especialidad, brother | YoPodcast

Hoy en día, recomendar una serie o película es el equivalente a esa playera que te regaló tu tía: la mirarás con desdén, irá directo al closet (de tu memoria), y al final te preguntarás por qué te odian.

Decir que actualmente existen decenas de series y producciones de excelente calidad y para cada gusto, es un lugar común. Por lo que probablemente el lector ya cuente con por lo menos una serie de su agrado, y que ya le ha dicho a todo el mundo que vea.

Sin embargo, existe otra forma de pasar nuestra existencia, y eso son los podcast. Quizá no cuenten con suficiente popularidad, y es más raro encontrar a una mamá que no comparta notas de Aristegui Noticias en Facebook que gente que te recomiende podcasts para esos viajes largos o estancias involuntarias en el tráfico. Por este motivo, hoy les presento mis favoritos.

La Chora Interminable 

Yuca, el influencer menos reconocido de la Zona Metropolitana de Guadalajara, un día me platicó de la posibilidad de escuchar el programa de Jis y Trino, y en cierta forma fue la que detonó todo. La Chora Interminable es como el profe de la prepa que nunca preparaba sus clases, pero de alguna forma eran las más interesantes; aquí  se puede escuchar la nostalgia por sus años mozos, sus bacanales y demás aventuras. El contenido es cero, pero ¿qué no de eso se trata la vida?

Revisionist History

Malcom Gladwell es autor del súper libro The Tipping Point, y cuando me enteré que tenía un podcast, no dudé en bajarlo. The Revisionist History sigue el pensamiento de Gladwell, al preguntarse por qué ciertos eventos de la historia ocurrieron de tal manera. Como en sus libros, se detiene a hacer esas preguntas ociosas que muchos damos por sentado: “Because sometimes the past deserves a second chance”.

The Moth

Este podcast nace bajo el principio de que cada persona tiene al menos una buena historia que contar. Algunas son graciosas, otras tristes, dolorosas, curiosas, y otras una mezcla de todo —como la vida misma. El storytelling se lleva a acabo en vivo, y es grabado para después transmitirse.

Einschlafen Podcast

Conciliar el sueño a veces puede ser una tarea difícil. Por fortuna, está Toby y su podcast, en el que nos cuenta su vida diaria, viajes y demás pormenores aburridos que te harán caer en los brazos de Morfeo. Para finalizar, nos lee un pedazo del pensamiento alemán de Kant, Schopenhauer o cualquier otro filósofo que tenga fama de complicado. Advertencia: está en alemán.

 

¿Tienen recomendaciones? Mochilas.

 

Gustavo Ramírez

Envío de podcasts, cheques al portador y tenis vanguardistas: gustavo@yujo.com.mx

 

2 agosto, 2017 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Ni la sombra de lo que era

Me caga el cotorreo del ejercicio.

Cada vez que me topo con una fotografía de un adicto al fitness me dan ganas de iniciar una marcha para cortar la libertad de expresión, y limitar el contenido relacionado con el gimnasio a dos fotos por mes. Los mantras que comparten con los check-in en redes sociales me suenan a salmos que le rinden honores a las repeticiones de pesas: "¡Con toda la actitud!" ¿Cuál pinche actitud? ¿Qué actitud se puede tener a las 6 de la mañana, o a las 8 de la noche, después de 12 horas de trabajo con el estrés de llegar a fin de mes? ¡Porque además cuesta!

Cuando encuentro un nuevo converso del ejercicio, decido ocultar sus notificaciones para evitar que mis ojos se queden atorados dentro de mi cabeza, no vaya a ser que los gire tan recio que ya no vuelvan a su posición original. Mientras, recuerdo cuando los veía en los bares, en los restaurantes comiendo con una gran sonrisa en el rostro. Ahora están sudorosos, perpetuamente enfundados en ropa de ejercicio y sin tiempo para compartir unas cervezas.

Pero entonces despierto un día, precisamente en mi cumpleaños 34, y la espalda baja decide que no me voy a mover en un buen rato. Que si la ciática, que la postura, el trabajo sedentario, el viaje en auto. Hasta el sobrepeso sacaron a flote (cuando a alguien no le gusta algo de ti, lo va a meter a la conversación aunque no venga al caso. Por ejemplo, yo casi uso un "¿No será que ese pantalón te salió defectuoso porque eres un machista de lo más imbécil del mundo?", pero me controlo), pero el diclofenaco no se raja y hasta pude bailar, Coronita en mano, un par de horas después. Sin embargo, y porque me echaron porras, conocí el entrenamiento funcional.

Ah, entrenamiento funcional: disfrazado de jueguito aunque cargado de disciplina que, a la fecha, me tiene haciendo berrinche cada tarde en que toca ir. Las primeras sesiones fueron una tortura dolorosa que me recordó que el ser humano es muy pendejo: damos dinero para hacer cosas que nos lastiman días después —o hasta gratis. ¿Recordaron a sus ex? Pues eso— con el aliciente de que el paso del tiempo reafirma esa máxima de que el cambio surge con la repetición. Yo ni músculo tenía en el antebrazo. Hoy empieza a asomarse, tímido como un conejo de pradera detrás de una piedra junto a la mesita del picnic. Ya no me desmayo a media sesión, puedo hacer más de una lagartija (con las piernas dobladas, pues), la espalda baja ya no da señales de chingarme la vida y he bajado un poco de peso sin necesidad de dieta. O sea, sí funciona y me caga que funcione, porque entonces entiendo el entusiasmo desmedido de una prima que se metió al crossfit y, algunos meses después, luce bikini diminuto espectacular y hace 22 lagartijas seguidas (con las piernas estiradas) con vestido y tacones. Es mi héroe, la verdad.

Me caga que me haga sentir tan bien, pero me cueste tanto trabajo. O que cuando decida no ir, me sienta culpable y me den ganas de disculparme con la de recepción, como si ella fuera la que diseña mi rutina y estuviera esperándome con anhelo rosasalvejero, asomada a la ventana.

Aquí estoy entonces. En este camino de altas y bajas, aprendiendo a querer mi cuerpo, entendiéndolo y sorprendiéndome de las cosas que, poco a poco, puedo hacer por la constancia, sorprendida porque, además, las exigencias físicas del entrenamiento funcional PORFIN me han disminuido la necesidad del cigarrillo. Es el colmo, totalmente. Si escucho reguetón en la ajena bocina de un extraño ya no me dan convulsiones, sino un incontrolable impulso de una sesión de burpees. ¿Quién iba a decirme que esos ritmos no me iban a poner cachonda mas sí deseosa de ejercicio? Hace un par de semanas me invitaron a una cata de café y cerveza. ¿Saben qué dije? Que no, porque el ejercicio. Como con Moby Dick: he decidido interrumpir la sesión de American Gods o la séptima vuelta a How I Met Your Mother con tal de avanzar y disfrutar las apariciones de Ahab, que el egoísta de Ismael raciona para mejor contarnos sobre las diferencias entre un cachalote y una ballena de Groelandia (culero).

Soy difícil de domar

Lo que quiero decir es que no soy ni la sombra de lo que era. Y todo gracias al ejercicio. Que me caga.

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

 

 

27 julio, 2017 - No Comments!

Stay chido! | “La nueva aula de diseño”, o eso que dicen los que enseñamos

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una mesa de diálogo organizada por EmergeMx bajo la temática “La nueva aula de diseño”, a la cual invitaron exclusivamente a 5jóvenes” profesores que actualmente imparten la licenciatura de diseño industrial en Jalisco.

Por ser profesor, y sentirme con la obligación de mejorar la manera en que imparto mi clase Diseño Estratégico IV, me llamó la atención el tema que se veía prometedor e interesante pero, sobre todo, útil.

Con poco tiempo de haber empezado el evento me percaté que el tema central no estaba tan claro. Algunas respuestas, preguntas de asistentes y comentarios que escuchaba me dejaban de WTF?, y no, me mal interpreten, la intención del evento me parece excelente. Desafortunadamente, tanto los panelistas como el moderador olvidaron por mucho rato la finalidad del mismo. Todo lo interesante se había diluido con una charla cualquiera de bar; la mayoría comentó sin dar ideas claras y mucho menos un ideal. De hecho, no se habló del aula hasta casi el final y porque un maestro les recordó:  “Está muy bien lo que dicen, pero me gustaría escuchar cuáles son sus propuestas de la nueva aula de diseño.”

El panel, asombrado, decía que era muy buena pregunta, mientras yo pensaba que por fin escucharíamos esas propuestas. Para mi sorpresa, la nueva aula era sólo una clase buena onda y desenfadada, aunque con poco aprendizaje. Los comentarios variaron entre opiniones y experiencias propias, incluido un osado decía tener La Respuesta, aunque para mí el mejor fue quien simplemente, y ante poco tiempo, prefirió no contestar.

Como quien dice, no se dijo nada.

Al término del evento tenía muchas ganas de debatir y sugerir mejoras; malamente me sentía como cuando pasas a la “secu” y ves a los de primaria como bebés. Después de todo, 8 años como docente me han dejado muchas lecciones que compartir. El timbre ya sonó, vamos tarde y corriendo, además no traigo manzana pero sí un lápiz y un cuaderno; las ganas nos sobran, y sin importar la edad, todos —tarde o temprano— aprendemos unos de otros.

Maestros, yo sí hice mi tarea. Acá les dejo un poco de lo que pienso podría ser, entre muchas cosas más, “la nueva aula de diseño”:

- Pensamiento crítico. A mi parecer, uno de los pilares más importantes en la educación del diseñador es el por y para qué, el objetivo no sólo del proceso de diseño si no de un mismo producto ya terminado y en uso. Mejorar es una constante.

- El ego es un arma de doble filo. Es todo un tema a discutir, no se da por hecho, hay que entenderlo y manejarlo con consciencia y madurez.

- La clase posee la libertad de generar sus propias reglas en conjunto (alumnos y maestro) con la finalidad de mantener un orden y aprovechamiento del tiempo y el aprendizaje.

- El error como método. Hay miles de métodos, pero pocos privilegian al error como resultado de un problema de diseño. Es un motor que, lejos de marcar un alto, deberá incitar a seguir.

- Trabajo en equipo: enseñar cómo colaborar, desde la selección de talentos hasta la planificación y ejecución del proyecto mismo dará herramientas.

- Igual te enseña un niño que un adulto o un abuelo; las lecciones vienen de todo y de todos. Simplemente hay que invitarlos y recibirlos oportunamente.

- Anhelo tener clases con diferentes profesionistas alrededor del mundo. La tecnología ya nos lo permite desde hace algunos años, pero las instituciones no han logrado desaparecer esos límites del colegio para establecer contacto con diferentes mentes que no necesariamente son profesores, sino profesionistas que ejercen el diseño día con día. Basta con echar un vistazo a lo que hace Skillshare o Domestika y las pocas oportunidades de becas y posibilidades económicas para estudiar en el extranjero.

- No hay “barcos”, sólo personas que queremos aprender.

- No hay banderas. No se trata del TEC, ITESO, UdeG, etc. Se trata del alumno y el profesor, del aprendizaje y las ganas de que evolucione y mejore la carrera, licenciatura o como quieran llamarle.

- Todos recibimos nota; se califica a los alumnos, profesores y directivos bajo un listado de criterios que determinen los involucrados, siempre buscando ser justos, detectando y resolviendo los problemas a tiempo.

- NRDA. Si vamos a debatir, entonces habría que asegurarnos de tener a todos los protagonistas como invitados. Necesitamos estar al menos los alumnos, maestros, directivos e idealmente ex alumnos. Todos y cada uno pueden aportar y exponer nuevos retos e ideas creativas.

Amigos: sumemos opiniones, hagamos escuela.

 

Tarea por:

www.rincondelvago.com®

 

Tito

IG: titorama

TMBLR: brandingdong