2 Agosto, 2017 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Ni la sombra de lo que era

Me caga el cotorreo del ejercicio.

Cada vez que me topo con una fotografía de un adicto al fitness me dan ganas de iniciar una marcha para cortar la libertad de expresión, y limitar el contenido relacionado con el gimnasio a dos fotos por mes. Los mantras que comparten con los check-in en redes sociales me suenan a salmos que le rinden honores a las repeticiones de pesas: "¡Con toda la actitud!" ¿Cuál pinche actitud? ¿Qué actitud se puede tener a las 6 de la mañana, o a las 8 de la noche, después de 12 horas de trabajo con el estrés de llegar a fin de mes? ¡Porque además cuesta!

Cuando encuentro un nuevo converso del ejercicio, decido ocultar sus notificaciones para evitar que mis ojos se queden atorados dentro de mi cabeza, no vaya a ser que los gire tan recio que ya no vuelvan a su posición original. Mientras, recuerdo cuando los veía en los bares, en los restaurantes comiendo con una gran sonrisa en el rostro. Ahora están sudorosos, perpetuamente enfundados en ropa de ejercicio y sin tiempo para compartir unas cervezas.

Pero entonces despierto un día, precisamente en mi cumpleaños 34, y la espalda baja decide que no me voy a mover en un buen rato. Que si la ciática, que la postura, el trabajo sedentario, el viaje en auto. Hasta el sobrepeso sacaron a flote (cuando a alguien no le gusta algo de ti, lo va a meter a la conversación aunque no venga al caso. Por ejemplo, yo casi uso un "¿No será que ese pantalón te salió defectuoso porque eres un machista de lo más imbécil del mundo?", pero me controlo), pero el diclofenaco no se raja y hasta pude bailar, Coronita en mano, un par de horas después. Sin embargo, y porque me echaron porras, conocí el entrenamiento funcional.

Ah, entrenamiento funcional: disfrazado de jueguito aunque cargado de disciplina que, a la fecha, me tiene haciendo berrinche cada tarde en que toca ir. Las primeras sesiones fueron una tortura dolorosa que me recordó que el ser humano es muy pendejo: damos dinero para hacer cosas que nos lastiman días después —o hasta gratis. ¿Recordaron a sus ex? Pues eso— con el aliciente de que el paso del tiempo reafirma esa máxima de que el cambio surge con la repetición. Yo ni músculo tenía en el antebrazo. Hoy empieza a asomarse, tímido como un conejo de pradera detrás de una piedra junto a la mesita del picnic. Ya no me desmayo a media sesión, puedo hacer más de una lagartija (con las piernas dobladas, pues), la espalda baja ya no da señales de chingarme la vida y he bajado un poco de peso sin necesidad de dieta. O sea, sí funciona y me caga que funcione, porque entonces entiendo el entusiasmo desmedido de una prima que se metió al crossfit y, algunos meses después, luce bikini diminuto espectacular y hace 22 lagartijas seguidas (con las piernas estiradas) con vestido y tacones. Es mi héroe, la verdad.

Me caga que me haga sentir tan bien, pero me cueste tanto trabajo. O que cuando decida no ir, me sienta culpable y me den ganas de disculparme con la de recepción, como si ella fuera la que diseña mi rutina y estuviera esperándome con anhelo rosasalvejero, asomada a la ventana.

Aquí estoy entonces. En este camino de altas y bajas, aprendiendo a querer mi cuerpo, entendiéndolo y sorprendiéndome de las cosas que, poco a poco, puedo hacer por la constancia, sorprendida porque, además, las exigencias físicas del entrenamiento funcional PORFIN me han disminuido la necesidad del cigarrillo. Es el colmo, totalmente. Si escucho reguetón en la ajena bocina de un extraño ya no me dan convulsiones, sino un incontrolable impulso de una sesión de burpees. ¿Quién iba a decirme que esos ritmos no me iban a poner cachonda mas sí deseosa de ejercicio? Hace un par de semanas me invitaron a una cata de café y cerveza. ¿Saben qué dije? Que no, porque el ejercicio. Como con Moby Dick: he decidido interrumpir la sesión de American Gods o la séptima vuelta a How I Met Your Mother con tal de avanzar y disfrutar las apariciones de Ahab, que el egoísta de Ismael raciona para mejor contarnos sobre las diferencias entre un cachalote y una ballena de Groelandia (culero).

Soy difícil de domar

Lo que quiero decir es que no soy ni la sombra de lo que era. Y todo gracias al ejercicio. Que me caga.

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

 

 

27 Julio, 2017 - No Comments!

Stay chido! | “La nueva aula de diseño”, o eso que dicen los que enseñamos

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una mesa de diálogo organizada por EmergeMx bajo la temática “La nueva aula de diseño”, a la cual invitaron exclusivamente a 5jóvenes” profesores que actualmente imparten la licenciatura de diseño industrial en Jalisco.

Por ser profesor, y sentirme con la obligación de mejorar la manera en que imparto mi clase Diseño Estratégico IV, me llamó la atención el tema que se veía prometedor e interesante pero, sobre todo, útil.

Con poco tiempo de haber empezado el evento me percaté que el tema central no estaba tan claro. Algunas respuestas, preguntas de asistentes y comentarios que escuchaba me dejaban de WTF?, y no, me mal interpreten, la intención del evento me parece excelente. Desafortunadamente, tanto los panelistas como el moderador olvidaron por mucho rato la finalidad del mismo. Todo lo interesante se había diluido con una charla cualquiera de bar; la mayoría comentó sin dar ideas claras y mucho menos un ideal. De hecho, no se habló del aula hasta casi el final y porque un maestro les recordó:  “Está muy bien lo que dicen, pero me gustaría escuchar cuáles son sus propuestas de la nueva aula de diseño.”

El panel, asombrado, decía que era muy buena pregunta, mientras yo pensaba que por fin escucharíamos esas propuestas. Para mi sorpresa, la nueva aula era sólo una clase buena onda y desenfadada, aunque con poco aprendizaje. Los comentarios variaron entre opiniones y experiencias propias, incluido un osado decía tener La Respuesta, aunque para mí el mejor fue quien simplemente, y ante poco tiempo, prefirió no contestar.

Como quien dice, no se dijo nada.

Al término del evento tenía muchas ganas de debatir y sugerir mejoras; malamente me sentía como cuando pasas a la “secu” y ves a los de primaria como bebés. Después de todo, 8 años como docente me han dejado muchas lecciones que compartir. El timbre ya sonó, vamos tarde y corriendo, además no traigo manzana pero sí un lápiz y un cuaderno; las ganas nos sobran, y sin importar la edad, todos —tarde o temprano— aprendemos unos de otros.

Maestros, yo sí hice mi tarea. Acá les dejo un poco de lo que pienso podría ser, entre muchas cosas más, “la nueva aula de diseño”:

- Pensamiento crítico. A mi parecer, uno de los pilares más importantes en la educación del diseñador es el por y para qué, el objetivo no sólo del proceso de diseño si no de un mismo producto ya terminado y en uso. Mejorar es una constante.

- El ego es un arma de doble filo. Es todo un tema a discutir, no se da por hecho, hay que entenderlo y manejarlo con consciencia y madurez.

- La clase posee la libertad de generar sus propias reglas en conjunto (alumnos y maestro) con la finalidad de mantener un orden y aprovechamiento del tiempo y el aprendizaje.

- El error como método. Hay miles de métodos, pero pocos privilegian al error como resultado de un problema de diseño. Es un motor que, lejos de marcar un alto, deberá incitar a seguir.

- Trabajo en equipo: enseñar cómo colaborar, desde la selección de talentos hasta la planificación y ejecución del proyecto mismo dará herramientas.

- Igual te enseña un niño que un adulto o un abuelo; las lecciones vienen de todo y de todos. Simplemente hay que invitarlos y recibirlos oportunamente.

- Anhelo tener clases con diferentes profesionistas alrededor del mundo. La tecnología ya nos lo permite desde hace algunos años, pero las instituciones no han logrado desaparecer esos límites del colegio para establecer contacto con diferentes mentes que no necesariamente son profesores, sino profesionistas que ejercen el diseño día con día. Basta con echar un vistazo a lo que hace Skillshare o Domestika y las pocas oportunidades de becas y posibilidades económicas para estudiar en el extranjero.

- No hay “barcos”, sólo personas que queremos aprender.

- No hay banderas. No se trata del TEC, ITESO, UdeG, etc. Se trata del alumno y el profesor, del aprendizaje y las ganas de que evolucione y mejore la carrera, licenciatura o como quieran llamarle.

- Todos recibimos nota; se califica a los alumnos, profesores y directivos bajo un listado de criterios que determinen los involucrados, siempre buscando ser justos, detectando y resolviendo los problemas a tiempo.

- NRDA. Si vamos a debatir, entonces habría que asegurarnos de tener a todos los protagonistas como invitados. Necesitamos estar al menos los alumnos, maestros, directivos e idealmente ex alumnos. Todos y cada uno pueden aportar y exponer nuevos retos e ideas creativas.

Amigos: sumemos opiniones, hagamos escuela.

 

Tarea por:

www.rincondelvago.com®

 

Tito

IG: titorama

TMBLR: brandingdong

13 Julio, 2017 - Comentarios desactivados en Instantáneas | 15 marcas más

Instantáneas | 15 marcas más

Acabamos de publicar un video con 20 marcas de las que hicimos Naming, Logotipo y Animación. Pero además hemos hecho muchos namings de los que no hicimos logotipo, y muchos logotipos de los que no hicimos naming.

Aquí hay 15 marcas más en las que participamos y cuyo resultado final nos encanta:

SÓLO LOGOTIPO

 

 

 

SÓLO NAMING

 

Algunas de estas marcas se trasladaron a empaques, sitios web o productos de consumo que también diseñamos. Otras operaron durante algún tiempo y luego quedaron en stand-by.

Lo que pasa con una marca después de que sale de nuestra oficina es algo que no podemos controlar, pero cómo se ve, cómo se escucha y cómo se siente es algo que sí está en nuestras manos.

Como es evidente, nos gusta mucho el branding en general, y constantemente trabajamos en construir o mejorar las marcas que nuestros clientes nos traen. Si tienes un proyecto sobre la mesa y quieres platicarlo con nosotros, encantados.

 

Joel Gutiérrez

22 Junio, 2017 - No Comments!

Ideas despeinadas | ¿Quién quiere café?

Nunca he rechazado una taza de café

Puede ser la 1am y si alguien me ofrece un espresso doble lo voy a aceptar.

¿Y qué les voy a decir? Si desde los 15 años me enseñaron a tomarlo: sin leche, ni una pizca de azúcar, oscuro y amargo, justo como mi corazón.

Los años (muchos o pocos, según quién lo vea), me han enseñado que nada habla de un lugar como su café; por eso en entrevistas y juntas con clientes espero que me ofrezcan una tacita para poder juzgar a gusto.

Mi primer trabajo —en una revista de moda digital— el café era de Starbucks, con crema batida y chispas de chocolate. Era un trabajo donde me validaron el servicio social, así que la bebida era tan informal como mis actividades.

La primera agencia en la que trabajé le agarró el rush del crecimiento y, junto con las nuevas contrataciones, compraron una cafetera industrial. De esas grises gigantescas para “alimentar” a todo el nuevo personal. Ésta quemaba el café y nos las arreglamos para descomponerla a la semana, por lo que regresamos a la pequeña cafetera de diez tazas, al mismo tiempo que las nuevas contrataciones comenzaron a marcharse. En fin, muchas expectativas cortadas.

Cuando cambié a una agencia grande, “LA agencia” —con bombo y platillo—, me encontré con café amargo que era recalentado a lo largo del día y, aunque soportable, siempre tenías que dejar tu taza varios sorbos antes de terminarla o inevitablemente tragabas la incipiente, y por alguna razón gruesa, molienda del café que siempre se colaba, y que te hacía tener un mal sabor de boca todo el día.

Ahora me encuentro con que el café es un ritual que se construye entre todos, y por el que recibes una amplia asesoría para que quede de acuerdo al gusto general. Tus compañeros son tus atentos guías, pues saben que, de fracasar, todos nos quedamos sin cafeína: “siete cucharadas para la prensa”, “muele el grano más fino”, "¿quién quiere?”.

A veces haces sacrificios, te ofreces a hacer dos prensas francesas, llenas tu taza a la mitad para que el café alcance para todos y no hay un batch listo las 24 horas, pero cuando lo hay, es un momento de verdadero disfrute.

Ya sea llegando en la mañana, a media tarde para matar el mal del puerco, una excusa para compartir algo o para conversar por encima del ruido del molino... Sin importar el momento, esas tacitas nos acompañan en la vida, y hoy de ésta sí me sirvo otra taza.

Fabiola Meza

Instagram: @fabiola_meza

Twitter: @fabiola_meza

Blog: Run, Samson run

16 Junio, 2017 - No Comments!

NeaNea | Adiós, dietas

Como Licenciada en Nutrición, me he percatado que la mayoría de las personas recurren a las dietas sin formar un hábito. ¿Cuántas veces no has hecho una dieta por determinado tiempo, o un reto de los que están tan de moda (licuados milagrosos, o de ejercicio y dieta, o dieta y aparatología y tantos otros que existen en el mercado) los cumples y al pasar las semanas regresas a lo mismo?

Nuestro fin como nutriólogos es educar a nuestros pacientes a formar un hábito. Por supuesto que éste requiere de compromiso, constancia, sacrificios, dedicación, pero al final de esto tendrás los mejores resultados, ya que no sólo verás beneficio a corto, sino a largo plazo en la salud. No sé si has escuchado la frase “eres lo que comes”, porque es real: como trates a tu cuerpo, es como va actuar en algunos años.

Es como cuando planeas un viaje y empiezas ahorrar; posiblemente tendrás que sacrificar alguna salida a cenar, o comprarte algo, pero al final de ese esfuerzo vas a obtener tu increíble viaje. Así es un hábito: requiere de trabajo al principio y luego se hace parte de tu día a día. O como tomarte un café cada mañana para despertar, debes tomarte el tiempo necesario para prepararlo para pasar por él a un lugar antes de llegar al trabajo.

Mientras tanto, una dieta tiene un plazo definido, y te dará alguna satisfacción por el momento. Después de esa ida a la playa, tu graduación, la boda, entre otros tantos eventos por los que acudimos a las dietas exprés, la botarás del mismo modo en que cortas una llamada que te ofrece cambiarte de compañía de celular.

Encuentra un experto en nutrición con el que puedas lograr un hábito alimenticio saludable y tendrás muchos beneficios ­—no solamente tú sino también las personas que te rodean—. Ten en cuenta que tendrás que ser paciente y que no habrá buenos resultados relámpago.

Sobre todo, y esto es lo más importante: quita de tu cabeza el chip de estoy a DIETA.

Andrea Rodríguez Bravo

 

7 Junio, 2017 - No Comments!

Mirador | Mal juego, buena jugada

Estamos a quince segundos de que termine el partido. Jugamos de visitantes ante Arizona Cardinals de Guadalajara; nosotros representamos a los Cardenales de Zapopan. El parecido de los nombres sugiere la historia de estos dos equipos: un día, los fundadores lideraban a los Cardinals, pero algo sucedió; nació Cardenales y ahora son rivales a muerte.

Vamos ganando, el partido está 45 – 38 y nuestro rendimiento cae en picada. Más tarde, el papá de Dávila, nuestro quarterback, me dirá que es porque somos nueve jugadores y el tochito es un deporte de intensidad en el que siempre hay siete en el campo. No hay condición que alcance.

Yo no he dado un gran partido, y aunque he presionado al quarterback, no le he podido quitar ni una bandera y me he resbalado en varias de mis aproximaciones. Según Nano, un receptor de mi equipo, no ha logrado lanzar cómodo.

La ofensiva de Cardinals tiene el balón en la yarda diez y el tiempo está corriendo. Su pasador grita para que le centren el balón. Él está a cinco yardas de su centro y yo a diez de él. Arranqué. A estas alturas ya se había escapado muchas veces y también nos había puesto a sufrir con las escapadas de su corredor. Entonces penetré. Algo a lo que aún no me acostumbro es a hacer mi máximo acercamiento sin entregarme, casi por inercia corro a quitarle la bandera, así que con un movimiento cualquier lanzador se quita mi marca.

Ahora hice mi máximo avance, el quarterback realizó un corte antinatural: es diestro y cortó a la izquierda, lo que además de incomodarlo para correr, complica más que se pare bien para pasar: sin duda una mala decisión. Después de su movimiento, me acerqué más y terminó la sequía, por fin quité una bandera, nuestra primer captura del juego. Después de muchas persecuciones lo logré.

Ochouno, su quarterback, se lamenta, es consciente de que el partido está por morir. “Buena, cabrón”, me dice entre frustrado y desesperado. Cuando termine el juego, Gori, otro de nuestros receptores, me dirá que lo salvé con la captura; yo sólo pensaré que quiso ser amable.

Ochouno, pidie tiempo fuera para tener una última oportunidad: quedan tres segundos en el reloj. La suerte está echada. Aprovechamos el tiempo para hidratarnos un poco, pero no muy poco, lo suficiente. Nos formamos a la defensiva como casi todo el juego: cover 3, la única diferencia es que Chino, nuestro corredor, ahora tiene marca personal con su corredor. “Vas con él” le grito, y señalo a su corredor, como para confirmar.

"¡En Down!" grita el pasador de Cardenals para pedir el centro, mientras la porra local pide a voces una anotación. La nuestra pide que los detangamos, al mismo volumen.

Unos drives atrás salté antes de tiempo y se marcó invasión defensiva, así que espero el movimiento del centro. Centra. Penetro de nuevo y enrrachado hago mi máximo avance, no me entrego; da un pase lateral a su corredor que estaba casi en la banda izquierda, yo sigo a Ochouno.

El tiempo se detuvo, yo tengo más y menos presión, el pasador no tiene el balón y eso es bueno para mí, pero ahora es un posible receptor y mis piernas no aguantan más. Su corredor recibió cinco yardas detrás de la línea de scrimmage, Chino está sólo a 4 yardas de él, los segundos se hicieron más y más lentos, el corredor está por tomar una desición.

Cardinals mandó un all go, todos salieron con trayectorias rectas y en la zona de anotación hicieron un scramble. Por fin, Diego, su corredor y ahora pasador, soltó el brazo, todos seguimos a nuestra marca, al ver a dónde se dirige el balón me detengo. Veo cómo el balón se mueve en cámara lenta, las tribunas siguen gritando, pero ya no escucho nada.

 

El balón va a la zona de anotación y tiene todas las miradas encima. Va tan lejos de todos, que nadie puede cambiar su ruta; es un pase recto como el aguijón de una avispa con mucho veneno. Nano está persiguiendo a su marca, también ve el balón y decide ir por él. Chango adelanta al receptor al que cubre; todos seguimos con la mirada la trayectoria del balón: va directo a él, lo tiene, intercepción, todo teminó, ganamos.

Los últimos quince segundos del partido duraron más que el resto del juego y, por el resultado, terminaron por ser más valiosos.

 

David Moreno Carmona

Twitter: @dmorenoc_

Instagram: @dmorenoc_

 

1 Junio, 2017 - No Comments!

Por favor y gracias | Bien prendido

Mi elocuencia es inversamente proporcional a lo obligado que estoy a exponerla

y la semana se me acaba, así que escribí de algo muy normal y presente en mi vida.

Siempre me ha gustado la música.

 

Cuando tenía 5 años, un primo 10 años mayor que yo se tomó la molestia de regalarme un

mixtape en un casete —sí: casete, en aquel entonces todavía no llegaba el MP3—

en el que de un lado venía música en español: Café Tacvba, Maldita Vecindad, Caifanes

y Soda Stereo, según recuerdo. Del otro lado venían cosas en inglés, que no sabía ni

qué decían, pero se escuchaban muy divertidas: Beastie Boys, Pearl Jam, STP y Blind Melon.

Desde entonces, y con una muy tierna edad (creo que la única ternura que he tenido se me

escapó con ese cassette), la música me traumó y no deja de obsesionarme.

 

Pocos días atrás, Aída y Tito halagaban mis cantos gregorianos coreando alguna canción.

Hace unas semanas estaba con mis audífonos trabajando y vi que Aline y Aída se reían

de mí porque estaba “bien prendido”.

 

Normalmente si no estoy escuchando música, estoy tarareándola, silbando o moviendo

alguna parte de mi cuerpo rítmicamente.

 

Me pareció chistoso darme cuenta, a través de la carrilla, de que soy muy expresivo con

la música —y que quizás no estaba consciente—, al grado de verme como bicho raro en

mi silla bailando, cantando mientras paseo al buen Frank Siladra (mi perrito) o silbando

mientras hago el súper.

 

Bueno, todo esto era solamente para llegar al punto de compartir la música que últimamente me hace trabajar “bien prendido”  y entonar mis cantos gregorianos Godínez.

 

1. Parquet Courts

Disco recomendado: Todos, pero poquito más el Human Performance.

O Content Nausea en donde se hacen llamar Parkay Quarts.

Canción muy perrísima: "Stoned & Starving" (pero casi todas).

2. The Black Angels

Disco recomendado: Estoy completamente enamorado del nuevo, Death Song.

Canción muy perrísima: "I Dreamt".

3. Connan Mockasin

Disco recomendado: Sepa, siempre lo escucho en vivo en este link y me lo aviento completo.

Canción muy perrísima: Sepa, siempre lo escucho en vivo en este link y me lo aviento completo.

Pilón:

Lorelle Meets the Osbolete

Desgraciadamente apenas los conocí en el NRMAL de este año y me impresionaron demasiado.

Qué lástima que no los disfruté más mientras estaban aún en Guadalajara.

No tengo un disco favorito todavía, no reconozco demasiado las canciones tampoco, pero está rebueno.

 

Preoccupations, DIIV, Deerhunter y King Gizzard & the Lizard Wizard se suman bastante bien para hacer un buen playlist de ruiditos psicodélicos muy bonitos.

 

Aquí la lista en Spotify:

 

Saludos, personas.

Beto López

Instagram: @tipobe

Facebook: betoloptri

24 Mayo, 2017 - No Comments!

Be Japi | La vida antes de Godín

Esta es la primera vez que escribo para el blog de YuJo!

O, más bien, es la primera vez que escribo para un blog en general. Cuando me dijeron que tenía que compartir una nota, la verdad es que no se me ocurría nada de lo que pudiera escribir.

Es como esas veces que no tienes ni idea de lo que quieres hacer de tu vida: después de graduarte, cuando todo empieza a cambiar y se vuelve más “serio”. Se va acercando el fin de la vida de estudiante, por fin llega ese día que tanto esperaste a lo largo de cuatro años y medio, pero hay sentimientos encontrados y es ahí cuándo te preguntas, "Y ahora, ¿qué?".

Aunque sabes qué es lo que tienes que hacer, es un poco más difícil definir qué es lo que quieres. Mandas uno que otro currículum, todavía con el miedito de si lo hago o no. Terminas enviando unos 30 CV y nadie te responde ni un “Chido por tu interés”; o vas a dos o tres entrevistas y esperas pegado al celular que te marquen y nunca suena…

Todos tus amigos empiezan a hacer su vida; consiguen trabajo, inician un negocio o se van lejos, muy lejos a pintar casas o meserear del otro lado del charco, porque necesitan seguir pensando que hacer. La verdad es que a veces me da envidia, porque los últimos cuatro veranos me fui del país, y me fascinaba viajar, sentirme libre y sin ninguna responsabilidad que cumplir, pero ahora ya soy una godín feliz full time.

Algo que se dice mucho en estos días es que los millennials como yo tenemos esas dudas, vivimos confundidos, queremos las cosas más rápido y buscamos que todo se adapte a nosotros y no que nosotros nos adaptemos. Y pues sí, es eso y más.

Una de estas portadas es de 1976.

Te das cuenta que la sociedad te va marcando esas pautas de lo que tienes que hacer y lo que no. Antes de entrar a YuJo! estuve desempleada tres meses, y la verdad es que lo disfruté mucho porque pude trabajar en proyectos míos y hacer cosas que normalmente estudiando o trabajando son imposibles, pero no había día en el que alguien me dijera "¿Ya trabajas?".
Es muy chistoso como existe esa presión por la sociedad de que tienes que hacer lo que se “debe hacer”, y lo veo mucho a mi alrededor con mis amigos graduados. Tomarte un tiempo a veces no es tan bien visto.

Después las cosas se me fueron acomodando. Sinceramente soy de esas personas que cree que todo pasa por algo, en el momento exacto en el que tienen que suceder. Creo que muchas veces tienes que dejarte fluir y dejar de controlar todo a tu alrededor, pues lo que te toca vivir te va llegando, (obviamente siguiendo por el camino de lo que quieres).

YuJo! apareció en el mejor momento que me pudo haber pasado. Y es por eso que creo que las cosas se van dando. Estoy muy feliz de poder compartir la mayor parte de mi semana con personas muy chidas y aprendiendo tanto.

Gracias a mis nuevos amigos de YuJo!

P.D. Voy a ser tía y soy la más feliz…

Sofi Gómez C.
Instagram: @sofigmzc