13 diciembre, 2017 - No Comments!

Se parece tanto al amor | Forget the song

Además de una película o un libro, la distancia más corta a una persona es una canción. Somos torpes cuando estamos junto a alguien que nos importa, así que no es sencillo poner en palabras propias lo que pensamos o sentimos cuando se nos acercan. Y sin embargo, quisiéramos hacerlo. Para eso está la música que alguien más virtuoso, sensible, creativo, quizá sin dinero o con un corazón-duro-como-la-piedra-pero-con-el -talento-para-escribir-algo-pegajoso, nos dejó para escuchar una y otra vez.

Dedicar canciones puede ser tan cursi o tan ardido como la ocasión nos empuje. También puede ser un ejercicio de comedia o un intento memorioso: reproducir una melodía que nos transporte a otro momento en donde, como en país extranjero, todos éramos alguien distinto a lo que somos ahora. A veces parece hasta un acto de traición, si nos ponemos exigentes. Cuando nos enamoramos por décima vez en el año, a pesar de que creíamos que no nos pasaría de nuevo (siempre hay alguien más, un trabajo más, otra casa, otra ciudad... pero se nos olvida muy fácil), dudamos porque, ¿cuántas veces hemos dedicado "Lovesong" de The Cure? O, tal vez, sabemos que si alguien más nos dice que esa rolita de Caifanes nos transporta a su mente, es porque así le ha ocurrido con las últimas siete personas especiales en su vida.

 

Paréntesis.

 

He caído en ese bache, lo admito. Eso sí: "Little person" la he dedicado una sola vez, y sanseacabó, no importa lo que pase de ahora en adelante.

 

 

Fin del paréntesis.

 

Con el tiempo he aprendido que no hay tiempo para escuchar todas las canciones, y que a pesar de nosotros mismos, el repertorio significativo, de esas que sí nos aprendemos y podemos cantar en los conciertos sin equivocarnos, se acorta: 35 años en este mundo y, si acaso, 100 canciones me acompañan y, de esas, 20 me evocan algo o quiero que le evoquen algo a otro ser humano.

¿Por qué cuento todo esto? Porque hace rato se me metió en la cabeza que el tiempo sí destruye todo. El chiste para perdonar no es superar un daño, sino que se deslave tanto que hasta lo olvidemos. ¿Cuándo supe que había superado al ex del diablo, ése que se convirtió en el estándar de todo lo que no debo permitir que me haga otro "ser humano"? Al darme cuenta de que olvidé su cumpleaños, que sucede siete días antes del mío, y cuando pude escuchar "Apples" sin derramar una sola lágrima.

 

 

 

En realidad, no podía sentarme a disfrutar Efterklang sin acordarme del amargo trago. ¡Pero ya no! Milan Kundera puso a una de sus protagonistas en La inmortalidad a escuchar, una y otra vez, la canción que le recordaba a su padre fallecido, para así no llorar en el funeral cuando la tocaran. Para mí, eso es tortura, porque no creo en las curas exprés. Siempre el paso de los años se encarga de hacer más porosa la memoria. Incluso, puedo encontrarme con gente que odiaba con odio jarocho hace años, y experimentar gusto de que no estén en el fondo de una trinchera. ¿Sí saben cómo?

Darme cuenta de que ya puedo cantar "Apples" sin el nudo en la garganta me regresó un poco de felicidad: ya no tengo playlists prohibidas. Todos crecemos, avanzamos en el camino, siempre hacia adelante, no hacia atrás. Arriba, no adelante, y siempre girando, girando hacia la libertad. Todo se supera, lo que no te mata te hace más fuerte. Et al.

Hasta que me sentí muy machita y busqué en Spotify una de las piezas que, la neta, sí me gustan de Coldplay: "The scientist". No me pregunten por qué, pero esa se convirtió en La Canción de la Muerte de mi Madre. A ella ni le gustaba esa banda, no la puse durante su enfermedad ni alguien me dijo que hablaba de ella. Ni siquiera pienso que hable de ella en particular. Fue una mujer mucho más inteligente y divertida que Chris Martin. Pero cuando tocaban esa rola en un bar hace 14 años (¡más de una década desde su partida! ALV) las lágrimas se portaban como un montón de gorrones exigiendo sus artículos gratis en un evento político y debía abandonar el recinto o encerrarme en el baño a berrear diez minutos, lo que fuera más digno según las posibilidades.

"Ya son 14 años ", pensé. Ya estoy más cerca de cumplir 40 que de tener la edad cuando la vi dar su último respiro (le grité "¡No!" sin darme cuenta, como si eso fuera a mantener su aliento dentro de ella, para que no se nos escapara. Ahora hago lo mismo cuando tiran un gol a mi portería en el futbolito y, sorprendentemente, sí funciona a veces. ¿Por qué la vida no es como el pinche futbolito?), así que claro que ya puedo escucharla. Entonces la añadí a una playlist colaborativa. Y le di al botoncito de play.

 

 

Oh, I'm going back to the start.

A la chingada.

No se supera nada, amigos. Las heridas no cierran, las ausencias sólo se hacen más grandes y llega un momento en que todos tenemos que aceptar que hay dolores que no podremos aliviar, ni con el gatito más esponjoso del mundo, no importa la voluntad o los obstáculos que nos den sabiduría en este amargo valle de lágrimas.

Ustedes escúchenla. La comparto sólo por pura cortesía, porque la mencioné y seguro alguno de ustedes, pubertos, ni saben de qué hablo, pero ni crean que la estoy escuchando. Está prohibida. Vetada. Tabú. Nel.

El tiempo es capaz de curar muchas cosas, sí, y también nos demuestra que tenemos derecho a respirar profundo, secarnos el llanto y darnos permiso de continuar con lo que nos queda de vida al decirnos "Forget the song".

 

 

 

Se parece tanto al amor, pues.

 

Abril Ambriz Posas

Twitter: @ladyprovolone

PD. Ya, en serio. Dejen de dedicar "Lovesong". De tanto hacerlo, ya perdió todo su significado, ¿no creen?

29 noviembre, 2017 - No Comments!

Somos buenas ondas | Ideas VS Ppt

He tenido la oportunidad de trabajar en, para y con otras agencias y clientes de diferentes tamaños, desde el que manda a su asistente a ver que todo esté listo antes de llegar y así no perder ni un minuto en ver que conecten los cables, hasta el que te cita en un café porque aún no tiene oficina.

Los dos extremos me gustan, me parecen importantes y con retos distintos (empezando por los sistemas de facturación), y los dos nos contratan por algo en específico: Creatividad Aplicada.

Cuando trabajaba en una agencia mediana, siempre cuestionaba la importancia de la creatividad en su modelo de negocio, y después de varias presentaciones en las que pasaba el 70% del tiempo callado y asintiendo con la cabeza, el 10% contando chistes para romper el hielo y el 20% hablando de las ideas, me di cuenta que ahí estaba la respuesta: las presentaciones.

Más o menos 150 slides, empezando por la danza de la seducción del pavorreal para presentar a la agencia y después explicar con detalle quirúrgico quién es el target, hábitos, estudios de mercado, interpretaciones, porcentajes, ejemplos, inversiones: un preámbulo más largo que cualquier canción de progresivo para llegar a lo que estaban pagando.

Presentar una idea es algo emocionante, es el plato principal de cualquier cena y debe ser tratado como tal. Si llenamos al comensal con pan, mantequilla y cacahuates, cuando le sirvamos el filete a lo mejor sólo se come un bocado.

Soy hater de muchas cosas: los tamales, el emprendimiento sin sentido, la trova, la superación personal, los mocasines, The Killers, U2, Selena y, sobre todo, el choro mareador.

Las presentaciones deben ser plataformas para vender una idea, sin distracciones, sin pan con mantequilla ni zanahorias en zigzag.

Porque nos contratan para darles buenas ideas, no para darles razones para contratarnos.

Hice un bonito dibujo de una presentación promedio:

 

Yuca Ávila

Twitter: @yucaavila

Instagram: @yucaavila

24 noviembre, 2017 - No Comments!

Instantáneas | Enduro en Dockers™

Me gustan los Dockers™. Todas las personas que me conocen lo saben.  Pero también me gustan las motos y ni las personas que mejor me conocen lo sabían hasta hace poco.    

Me gusta usar khakis y fajarme la camisa porque así me vestía mi mamá y de niño aprendí que vestir así era buena idea. Me gustan las motos, pero a diferencia de los pantalones casuales, nunca busqué una porque de niño aprendí que eran peligrosas.   

Hoy sigo pensando que los Dockers™ son cómodos y que las motos son peligrosas, pero hace tiempo decidí que aunque a Yuca no le gustaran, usaría kakhis y que aunque a mi mamá no le gustaran, compraría una moto. Si antes mi felicidad al usar kakhis era superlativa, ahora que además ando en moto, me siento más pleno que nunca.

¿Cómo se ve un tipo que siempre está fajado arriba de una moto ruidosa hecha para volar? Raro.  

Las primeras personas a las que les conté que había ido a una pista de motocross me veían extrañadas. Pero empecé a hacer esto cada vez con mayor frecuencia hasta que me volví un motociclista en toda la extensión de la palabra: las botas, las rodilleras, las coderas, el traje, los guantes, el casco, los googles, las caídas, las lesiones y la obsesión por subirme a la moto para acelerar otra vez.

Y así es como sucede la magia de la transformación.  Las primeras veces que compartí fotografías o videos de mis fines de semana en moto, las personas a mi alrededor se confundían. Supongo que consideraban el motocross como la cosa más salvaje del mundo. Supongo que les costaba relacionar a la persona que ya era y que siempre habían conocido, con la persona que también siempre he sido pero que apenas desarrollaba esta nueva faceta.

Al principio me irritaba que a mi familia, a mis amigos y a mis compañeros de trabajo les costara trabajo imaginarme saltando sobre una moto, atascado a la mitad de un cerro o tomando felizmente los golpes que vienen incluidos en este deporte. Pero después entendí que la duda es natural cuando una persona o una organización te muestra una cara desconocida —sobre todo cuando se trata de una que parecía improbable.  

Conforme afirmé que andar en moto era algo que me gustaba, que podía aprender a hacer cada vez mejor y que no planeaba dejar de hacer ya nunca más, me sentí más cómodo con este nuevo ingrediente que compone quién soy. Y una vez que la transformación estuvo terminada —cuando ya todos a mi alrededor asumieron que sí usaba Dockers™, pero también hacía motocross— entonces me sentí más completo.   

Creo firmemente que tanto las personas como las organizaciones debemos preguntarnos quiénes somos y que la respuesta nunca está terminada. Creo que para encontrar nuestra razón de ser y trabajar para honrarla, es nuestra responsabilidad buscar en el fondo del corazón lo qué nos emociona, como personas y como equipos de trabajo. Algunas veces no será lo más común, otras veces no será lo más cómodo, puede resultar algo que nadie hubiera previsto, pero siempre será lo más útil para encontrar propósito y vivir una vida tan significativa como feliz.

No me imagino el resto de mi vida como publicista en el sentido tradicional de la palabra, tampoco veo a YuJo! en el futuro como una agencia publicitaria con la vocación tradicional de la industria. En cada Camp YuJo! nos acercamos un poco más a la forma que queremos adoptar y el propósito que queremos perseguir. Y aunque como organización nos estamos acercando a los primeros 10 años de vida y todavía no tenemos un único camino definido, estoy seguro de que la mejor forma de encontrarlo es reconocer cuáles son nuestros intereses más profundos, qué quisiéramos hacer a continuación y qué necesitamos aprender para lograrlo. Si después de mucho pensarlo, encontramos que son tamales y nos ven raro, no pasa nada.

Que la búsqueda de la mejor versión de nosotros mismos y de nuestras organizaciones continúe siempre.

¡BRAAAAP!

 

Joel Gutiérrez

 

Twitter: @thewowisnow

Instagram: thewowisnow

17 noviembre, 2017 - No Comments!

Eso no se dice | Truco inútil 01

¿De qué voy a escribir en el blog? No quiero ser cursi, tampoco quiero aventarme un rollo motivacional, porque a estas alturas ni yo me la creo. No me quiero arrepentir en un futuro y que mis palabras se queden en internet forever. Algún talento debo tener.. ¡piensa, piensa!

¡Ah, wey! Sé cómo hacer que la gente vuele.

NECESITAS:

 

PASOS:

 

1. Sentar a la víctima.

2 .Las 4 personas deben pararse a un lado de cada pata de la silla.

3. Las 4 personas deben poner las manos de ‘pistolita’. Más o menos achí:4. Las personas que estén en el respaldo deben meter la pistolita (eeeeh, cochino) por debajo de las axilas. Las otras dos personas deben hacer lo mismo por debajo de las rodillas. Los cuatro al mismo tiempo.

5. Intenten levantarlo.

 

Ese sólo era el cáliz.

¡Es hora de la magia!

 

Disclaimer: Es muuuuy importante que los siguientes pasos se hagan en completo silencio, nadie puede hablar, ni reírse, ni un ruidito).

 

6. No hagas ruido, wey. Sin que las palmas se toquen, la persona 1 debe poner su mano derecha boca abajo sobre la cabeza de la víctima (sin tocarlo).

7. Enseguida la persona 2 (que está a la derecha) hará lo mismo y así consecutivamente. Cuando todas las manos derechas estén colocadas, persona 1 pondrá la izquierda y todos harán lo mismo hasta tener algo así:

8. EN SILENCIO quiten las manos, uno por uno, empezando por la que quedó hasta arriba (persona 4).

9. Inmediatamente, y sin hacer ningún ruido, repetir el paso 4 (el de las pistolitas).

10.

 

 

De nada, amigos.

 

Jaz Talamantes

 

Instagram: @jaztalamantes

8 noviembre, 2017 - No Comments!

Bitácora espacial | 001

Día 365 de la misión.

Despierto del hipersueño.

Como si no hubiera pasado un año, me levanto de la cápsula, me pongo una bata y pantuflas, camino hacia el tocadiscos y dejo sonar "Send me on my way" de Rusted Root.

Recuerdo las miles de veces que desperté en lugares desconocidos, casas de amigos o de no tan amigos, mientras preparo un chocolate caliente y hot-cakes, el primer antojo después de tanto tiempo dormido.

Estoy adolorido, como en la cruda después de una gran fiesta, no de esas que son de cigarro y canciones de José José en las que siempre grito “¡Eso me dijo la carbona!” con cada frase. Sólo puedo recordar cada fiesta en la que hice eso. 
Pero regreso a la nave del olvido. Tomo un tazón, rompo dos huevos, los sirvo en el tazón, los revuelvo con descuido en la batidora porque pues qué hueva, les sirvo la harina directamente, no importa qué medidas sean, son hot-cakes, ¿qué puede salir mal? Revuelvo, revuelvo, revuelvo, revuelvo, sirvo la mezcla de jotqueiks en el sartén en círculos casi perfectos, hasta yo me sorprendí de lo bien que me salieron, no puedo dejar de verlos, creo que estoy enamorado y, justo cuando empiezan a burbujear, hago el viaje de regreso y los volteo. Ni muy quemados ni muy crudos, la cocción perfecta para mi gusto, los pongo en mi plato haciendo una torre de tres pisos, y los baño con pinche miel espacial.

D-E-L-I, bebiendo el chocolate me siento en la proa y veo al espacio.

"Una inquietud persigue mi alma..."

Reviso mi reloj para ver qué hora es en donde estás. Me entero que es de noche y que probablemente nos estamos viendo uno al otro *emoji de corazón con estrellas*. Corro a revisar el radiotransmisor para ver si puedo conseguir alguna señal de la antena que instalé en tu casa, pero sólo hay ruido blanco. Doy un trago del chocolate y suspiro: el mundo no para y yo estoy aquí varado. Un plano cenital deja ver que estoy en la nada, mi casa y mi hogar, la nada, rodeado de canciones y de estrellas, rodeado de la nada.

Desde la ventana puedo ver tu estrella, y la verdad no importa, sé que en el planeta que sigue también ahí vas a estar.
 Me he convertido en el mismísimo Fantasma del Espacio.

Voy al centro de control y continúo con el trayecto marcado. Tengo que visitar otros planetas y encontrar lo que hemos estado buscando este tiempo. No puedo decir mucho de eso, pero es algo que cambiará todo, por completo.

"Una inquietud persigue mi alma..." Lanzo mis hot-cakes al espacio.

Oh, no.

En verdad tenía hambre.

 

Continuará...

 

Jacob Suedan aka Mauricio Pediña

IG: @jacobsuedan

FB: Mauricio Pediña

1 noviembre, 2017 - No Comments!

La opinión que no pediste | La Nueva No. 15

No sé qué tan old fashion sea, pero es la primera vez que me leen este blog, y me quiero presentar, aunque sea medio vago: soy Rocío. Tengo 24 años, me encantan los animales, las series malas, y no me gusta manejar. Entré a trabajar a YuJo! hace unos meses y, otra vez, me tocó ser “la nueva” y más o menos, de eso se trata esta nota.

He trabajado en muchos lugares, quince para ser exacta. Casi siempre de mesera y otros trabajos que, la verdad, no duraron mucho.

Ser “la nueva” es un rol que no se juega a la ligera. Está lleno de retos, porque hasta lo más cotidiano es nuevo, tienes que acoplarte a un nuevo ambiente completamente desconocido, a reglas muy establecidas y explícitas, y —las peores—, las implícitas, que sólo las puedes descubrir con el paso del tiempo. Tienes que probar que no se equivocaron al contratarte y que de hecho eres buena en lo que haces.

Si a todo lo que implica ser nuevo o nueva, le sumas mi personalidad que siempre tiende a la ansiedad y al overthinking, los invito a la experiencia más tortuosa del mundo, con pensamientos ininterrumpidos como: “Rocío, deja de tomar agua porque es la tercera vez que te paras al baño y no es ni la 1:00, qué pena, seguro todos ya se enfadaron de verte pasar”, “¿olerá mucho mi comida de hoy cuando la caliente en el microondas? ¿Qué tal que luego todo huele a pescado y les da asco a todos? Mejor no comas, Rocío.” Y puro drama sin fundamento que hoy, estoy casi segura, nadie nota.

Pero no es sólo eso. Cada empleo ha traído su respectivo jefe, y cada jefe, su respectiva personalidad. Y yo los he tenido de todo tipo, hasta aquel hombre ya muy mayor de la India, que con un inglés casi incomprensible me gritaba algo así como “¡HO-WUO-AH!” y mucho tardé en entender que quería que usara agua caliente para limpiar ese mantel. Evidentemente, fue el trabajo en el que menos tiempo duré, empatado con el que, “por ser hostess” necesariamente tenía que usar tacones y, entre el dolor de pies y el feminismo que llevo muy dentro, renuncié al tercer día.

Haber trabajado en lugares tan diferentes hizo que fuera capaz de hacer un juicio no tan impreciso del lugar en el que me ofrecen o busco laborar, de valorar las cosas buenas, y darle la vuelta a las malas.

Sí, ya estoy cansada de ser “la nueva”. Tengo todas mis intenciones puestas en no volver a serlo. Ahorita, no.

 

Rocío Valdez

Instagram: @rocio.vv

 

 

En orden cronológico: Teleperformance, Che Boludo, Opal, Bistro K, Breads Etcetera, Cafetería del HO WUO AH, Il Diavolo, Quilombo, La Nacional/Vago, Gorilaudiovisual, Sur, Almirante Pech, Gen Studio, 3D Word renderings y YuJo! Creatividad Aplicada.

25 octubre, 2017 - No Comments!

NeaNea | Pretty girl power

Este mes, que cada año se dedica a la batalla contra el cáncer de mama, me acordé de algo. No es lo más agradabe del mundo, pero antes de que se acabe octubre y los disfraces o el pan de muerto nos pidan toda su atención, pensé en compartírselas.

 

Durante mi estancia en el servicio social como nutrióloga, tuve oportunidad de conocer distintos casos de cáncer de mama, sobre todo en mujeres jóvenes, y señoras de más de 50 años. Cada caso me marcó de manera distinta, pero todos me pusieron algo en claro: esta enfermedad no es exclusiva de un grupo de edad o de cierto hábitos. No respeta hobbies o aspiraciones, y el tiempo es el factor más importante para combatirlo.

 

Recuerdo muy bien el caso de una chica de 32 años, a quien le detectaron el cáncer cuando estaba embarazada de su segunda hija. Cuando la conocí, su primera niña tenía un año apenas, pero la metástasis había llegado ya a su cerebro y había perdido la vista. No vio crecer a sus hijas.

 

Como ya mencioné, no es el único caso con el tuve contacto, pero es el que quiero compartir porque a veces se nos olvida que la prevención es el arma más fuerte que tenemos, cuando se trata de enfermedades. El cáncer de seno ataca principalmente a mujeres y, no es cansado repetirlo: detectarlo a tiempo es clave. No quiero deprimir o asustar a nadie, más bien recordar que es importante estar alerta. Piérdanle el miedo a autoexaminarte, revisar cualquier anomalía o resolver dudas con tu médico o ginecólogo de confianza.

 

Cuidémonos y compartamos con nuestras mujeres más cercanas información valiosa, y olvidemos tabúes, vergüenzas o miedos, que por eso nos echamos porras siempre.

 

Andrea Rodríguez Bravo

19 octubre, 2017 - No Comments!

Mirador | Boli

Soy el bolígrafo de los sueños de cada escritor, de todos, desde Cervantes —aunque no me conociera cuando estaba dentro de una prisión— hasta Vila Matas, pasando por Cortázar y Neruda.

 

Mi historia es curiosa, porque en realidad soy un bolígrafo común y corriente, de esos que muerdes y que reposas en la oreja; de los que se quedan sin tapa y no encuentras en la mochila. Aunque en realidad me gusta más estar en el bolsillo, preferiblemente boca abajo, por eso de que la gravedad ayuda a que la tinta baje y ya no tienen que hacerme molinillo violentamente.

 

Soy un bolígrafo común y corriente. Tengo tinta y hago lo que la mano me diga. Si dice que escriba, escribo; si dice que dibuje, lo hago, y no me sale nada mal.

Por ejemplo

Pero creo que soy más de escribir, garabatear firmas o flores en las servilletas.

 

Lo que me hace especial, si se me permite regalarme el atributo, es que puedo hacer que la gente pueda escribir. No sé muy bien cómo funciona, sólo sé que de alguna manera ayudo a que encuentren las palabras que quieren usar.

 

Por ejemplo, trabajé con Miguel Hernández para uno de sus poemas que termina así:

 

Sigue, pues, sigue cuchillo,

volando, hiriendo. Algún día

se pondrá el tiempo amarillo

sobre mi fotografía.*

 

Escribir conmigo sólo tiene una tara, es algo insignificante y quien me diseñó creyó que era justo: las personas que trabajan conmigo tienen que hacerlo de noche. Algunas toman café para aguantar, otras no. Después de algún tiempo no me necesitan más, escriben como quieren y yo puedo pasar a otras manos, todo empieza de nuevo.

David Moreno

 

Twitter: @dmorenoc_

Instagram: @dmorenoc_

 

*N. de la E. Fragmento de "Un carnívoro cuchillo", de El rayo que no cesa.

12 octubre, 2017 - No Comments!

Por favor y gracias | Bomberazo No.2

Full disclosure: es la segunda vez que me toca escribir en el blog y la segunda vez que lo olvido y tengo que sacar el bombero al último instante.

Creo que realmente esto de elegir un tema para escribir algo me agobia un poco, y esto de dejarlo al final hace que instintivamente el tema surja como por instinto.

La nota anterior les hablé de la música que he estado escuchando mucho últimamente, y pues me parece que en esta ocasión seguiré por el mismo rumbo y hablaré de algo que ocupa mi tiempo libre igual que la música: libros.

Les voy a platicar acerca de los libros que he estado leyendo a últimas fechas:

1. El universo en tu mano, Christophe Galfard. Editado por Blackie Books.

Este libro está in-cre-í-ble. Dentro de mí habita un gran ñoño, que está fascinado los últimos años con la física —tan fascinado como puedo estar con algo que es extremadamente complejo y difícil de entender— y este libro es como una introducción muy básica a las partes esenciales de la física y lo que compone y hace funcionar a nuestra realidad y universo. Está escrito de manera muy pedagógica, divertida y con ejemplos muy fáciles de entender, por Christophe Galfard, quien aparentemente ha sido compañero de investigación de Stephen Hawking.

2. Robert Oppenheimer: A Life Inside the Center, por Ray Monk. Editado por Doubleday.

Más ñoñería. Esta es una biografía sobre el físico americano de origen judío Robert Oppenheimer. Estaba muy loco. Estaba muy acomplejado. Fue parte del Proyecto Manhattan que permitió la creación de la bomba nuclear. El buen Robert fue parte central de este estudio en el cual participó con muchísima investigación y mucho, mucho trabajo. Muy interesante —y triste— su vida. Te permite observar cómo la necesidad de aceptación y los complejos también pueden servir como motor de superación. Aunque quizás no lleguen a un puerto demasiado bueno los resultados, si nos basamos en el ejemplo de él propiamente.

3. Ultraviolencia, Miguel Noguera. Editado por Blackie Books.

Este aún lo sigo leyendo. Desde su formato, el libro me encantó. Aunque para ser totalmente franco, desde el título me atrapó sin tener idea del formato o contenidos. No sé cuál sería la forma más certera de describirlo no es un cómic, no es una novela gráfica, no es un libro ilustrado— lo que sí es: una serie de ideas, conceptos o compilación de mamarrachadas, la gran mayoría acompañadas de un pequeño garabato ilustrativo. Parece que alguien de mis amigos cercanos se dio a la tarea de compilar las tonterías de las que hablamos ya happys o un poquito pachecos. Es absurdo tras absurdo. Hasta que las cosas son tan absurdas que logras encontrar algo profundo y significativo en ellas. ¿Eso tiene sentido?

Este libro lo he estado leyendo usualmente en las noches antes de ir a la cama y es una gran manera de irse a dormir feliz. Establece ideas tan, pero tan ridículas, y aparentemente imposibles e ilógicas, que me han sacado en más de una ocasión carcajadas enormes.

4. Modern Romance, Aziz Anzari. Editado por Penguin.

Empecemos por decir que de tantos y tantos comediantes que he idolatrado a lo largo de mi vida (saludos, Tina Fey <3, Louis C.K., Jerry Seinfeld, Richard Pryor, Will Ferrell, George Carlin, etc.) es el único del que he leído un libro (si exceptuamos el que leí de Woody Allen, porque pues quién sabe qué tan comediante sea o no). Este muchacho Aziz, desde Parks & Recreation ya me botaba de risa, sus stand-ups, aunque un poco muy gringotes, también me daban risa, pero con Master of None me ha hablado directamente como muchos otros no lo habían hecho. Tan así fue, que después de la magistral última temporada *sigh Franchesca* no tuve otra alternativa que comprar este libro de inmediato. Con su estilo desenfadado y millennial, pero sobre todo con su claridad de criterio y mordaz crítica, hace un análisis del siempre presente romance en nuestras vidas, todo a través del mundo cínico, digital e inmediato que hemos construido para nuestra generación. Aún voy a medias, pero sí lo recomiendo.

Es todo, nos leemos a la próxima entrega en donde seguramente les hablaré sobre las pelis que he visto recientemente a falta de que se me ocurra otra cosa y prevenga mi turno para escribir.

¡Ah, como post data y antes que lo olvide! Cualquier cosa que compren de Blackie Books es una garantía. Soy extremadamente fan.

 

Beto López

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