17 noviembre, 2017 - No Comments!

Eso no se dice | Truco inútil 01

¿De qué voy a escribir en el blog? No quiero ser cursi, tampoco quiero aventarme un rollo motivacional, porque a estas alturas ni yo me la creo. No me quiero arrepentir en un futuro y que mis palabras se queden en internet forever. Algún talento debo tener.. ¡piensa, piensa!

¡Ah, wey! Sé cómo hacer que la gente vuele.

NECESITAS:

 

PASOS:

 

1. Sentar a la víctima.

2 .Las 4 personas deben pararse a un lado de cada pata de la silla.

3. Las 4 personas deben poner las manos de ‘pistolita’. Más o menos achí:4. Las personas que estén en el respaldo deben meter la pistolita (eeeeh, cochino) por debajo de las axilas. Las otras dos personas deben hacer lo mismo por debajo de las rodillas. Los cuatro al mismo tiempo.

5. Intenten levantarlo.

 

Ese sólo era el cáliz.

¡Es hora de la magia!

 

Disclaimer: Es muuuuy importante que los siguientes pasos se hagan en completo silencio, nadie puede hablar, ni reírse, ni un ruidito).

 

6. No hagas ruido, wey. Sin que las palmas se toquen, la persona 1 debe poner su mano derecha boca abajo sobre la cabeza de la víctima (sin tocarlo).

7. Enseguida la persona 2 (que está a la derecha) hará lo mismo y así consecutivamente. Cuando todas las manos derechas estén colocadas, persona 1 pondrá la izquierda y todos harán lo mismo hasta tener algo así:

8. EN SILENCIO quiten las manos, uno por uno, empezando por la que quedó hasta arriba (persona 4).

9. Inmediatamente, y sin hacer ningún ruido, repetir el paso 4 (el de las pistolitas).

10.

 

 

De nada, amigos.

 

Jaz Talamantes

 

Instagram: @jaztalamantes

8 noviembre, 2017 - No Comments!

Bitácora espacial | 001

Día 365 de la misión.

Despierto del hipersueño.

Como si no hubiera pasado un año, me levanto de la cápsula, me pongo una bata y pantuflas, camino hacia el tocadiscos y dejo sonar "Send me on my way" de Rusted Root.

Recuerdo las miles de veces que desperté en lugares desconocidos, casas de amigos o de no tan amigos, mientras preparo un chocolate caliente y hot-cakes, el primer antojo después de tanto tiempo dormido.

Estoy adolorido, como en la cruda después de una gran fiesta, no de esas que son de cigarro y canciones de José José en las que siempre grito “¡Eso me dijo la carbona!” con cada frase. Sólo puedo recordar cada fiesta en la que hice eso. 
Pero regreso a la nave del olvido. Tomo un tazón, rompo dos huevos, los sirvo en el tazón, los revuelvo con descuido en la batidora porque pues qué hueva, les sirvo la harina directamente, no importa qué medidas sean, son hot-cakes, ¿qué puede salir mal? Revuelvo, revuelvo, revuelvo, revuelvo, sirvo la mezcla de jotqueiks en el sartén en círculos casi perfectos, hasta yo me sorprendí de lo bien que me salieron, no puedo dejar de verlos, creo que estoy enamorado y, justo cuando empiezan a burbujear, hago el viaje de regreso y los volteo. Ni muy quemados ni muy crudos, la cocción perfecta para mi gusto, los pongo en mi plato haciendo una torre de tres pisos, y los baño con pinche miel espacial.

D-E-L-I, bebiendo el chocolate me siento en la proa y veo al espacio.

"Una inquietud persigue mi alma..."

Reviso mi reloj para ver qué hora es en donde estás. Me entero que es de noche y que probablemente nos estamos viendo uno al otro *emoji de corazón con estrellas*. Corro a revisar el radiotransmisor para ver si puedo conseguir alguna señal de la antena que instalé en tu casa, pero sólo hay ruido blanco. Doy un trago del chocolate y suspiro: el mundo no para y yo estoy aquí varado. Un plano cenital deja ver que estoy en la nada, mi casa y mi hogar, la nada, rodeado de canciones y de estrellas, rodeado de la nada.

Desde la ventana puedo ver tu estrella, y la verdad no importa, sé que en el planeta que sigue también ahí vas a estar.
 Me he convertido en el mismísimo Fantasma del Espacio.

Voy al centro de control y continúo con el trayecto marcado. Tengo que visitar otros planetas y encontrar lo que hemos estado buscando este tiempo. No puedo decir mucho de eso, pero es algo que cambiará todo, por completo.

"Una inquietud persigue mi alma..." Lanzo mis hot-cakes al espacio.

Oh, no.

En verdad tenía hambre.

 

Continuará...

 

Jacob Suedan aka Mauricio Pediña

IG: @jacobsuedan

FB: Mauricio Pediña

1 noviembre, 2017 - No Comments!

La opinión que no pediste | La Nueva No. 15

No sé qué tan old fashion sea, pero es la primera vez que me leen este blog, y me quiero presentar, aunque sea medio vago: soy Rocío. Tengo 24 años, me encantan los animales, las series malas, y no me gusta manejar. Entré a trabajar a YuJo! hace unos meses y, otra vez, me tocó ser “la nueva” y más o menos, de eso se trata esta nota.

He trabajado en muchos lugares, quince para ser exacta. Casi siempre de mesera y otros trabajos que, la verdad, no duraron mucho.

Ser “la nueva” es un rol que no se juega a la ligera. Está lleno de retos, porque hasta lo más cotidiano es nuevo, tienes que acoplarte a un nuevo ambiente completamente desconocido, a reglas muy establecidas y explícitas, y —las peores—, las implícitas, que sólo las puedes descubrir con el paso del tiempo. Tienes que probar que no se equivocaron al contratarte y que de hecho eres buena en lo que haces.

Si a todo lo que implica ser nuevo o nueva, le sumas mi personalidad que siempre tiende a la ansiedad y al overthinking, los invito a la experiencia más tortuosa del mundo, con pensamientos ininterrumpidos como: “Rocío, deja de tomar agua porque es la tercera vez que te paras al baño y no es ni la 1:00, qué pena, seguro todos ya se enfadaron de verte pasar”, “¿olerá mucho mi comida de hoy cuando la caliente en el microondas? ¿Qué tal que luego todo huele a pescado y les da asco a todos? Mejor no comas, Rocío.” Y puro drama sin fundamento que hoy, estoy casi segura, nadie nota.

Pero no es sólo eso. Cada empleo ha traído su respectivo jefe, y cada jefe, su respectiva personalidad. Y yo los he tenido de todo tipo, hasta aquel hombre ya muy mayor de la India, que con un inglés casi incomprensible me gritaba algo así como “¡HO-WUO-AH!” y mucho tardé en entender que quería que usara agua caliente para limpiar ese mantel. Evidentemente, fue el trabajo en el que menos tiempo duré, empatado con el que, “por ser hostess” necesariamente tenía que usar tacones y, entre el dolor de pies y el feminismo que llevo muy dentro, renuncié al tercer día.

Haber trabajado en lugares tan diferentes hizo que fuera capaz de hacer un juicio no tan impreciso del lugar en el que me ofrecen o busco laborar, de valorar las cosas buenas, y darle la vuelta a las malas.

Sí, ya estoy cansada de ser “la nueva”. Tengo todas mis intenciones puestas en no volver a serlo. Ahorita, no.

 

Rocío Valdez

Instagram: @rocio.vv

 

 

En orden cronológico: Teleperformance, Che Boludo, Opal, Bistro K, Breads Etcetera, Cafetería del HO WUO AH, Il Diavolo, Quilombo, La Nacional/Vago, Gorilaudiovisual, Sur, Almirante Pech, Gen Studio, 3D Word renderings y YuJo! Creatividad Aplicada.

25 octubre, 2017 - No Comments!

NeaNea | Pretty girl power

Este mes, que cada año se dedica a la batalla contra el cáncer de mama, me acordé de algo. No es lo más agradabe del mundo, pero antes de que se acabe octubre y los disfraces o el pan de muerto nos pidan toda su atención, pensé en compartírselas.

 

Durante mi estancia en el servicio social como nutrióloga, tuve oportunidad de conocer distintos casos de cáncer de mama, sobre todo en mujeres jóvenes, y señoras de más de 50 años. Cada caso me marcó de manera distinta, pero todos me pusieron algo en claro: esta enfermedad no es exclusiva de un grupo de edad o de cierto hábitos. No respeta hobbies o aspiraciones, y el tiempo es el factor más importante para combatirlo.

 

Recuerdo muy bien el caso de una chica de 32 años, a quien le detectaron el cáncer cuando estaba embarazada de su segunda hija. Cuando la conocí, su primera niña tenía un año apenas, pero la metástasis había llegado ya a su cerebro y había perdido la vista. No vio crecer a sus hijas.

 

Como ya mencioné, no es el único caso con el tuve contacto, pero es el que quiero compartir porque a veces se nos olvida que la prevención es el arma más fuerte que tenemos, cuando se trata de enfermedades. El cáncer de seno ataca principalmente a mujeres y, no es cansado repetirlo: detectarlo a tiempo es clave. No quiero deprimir o asustar a nadie, más bien recordar que es importante estar alerta. Piérdanle el miedo a autoexaminarte, revisar cualquier anomalía o resolver dudas con tu médico o ginecólogo de confianza.

 

Cuidémonos y compartamos con nuestras mujeres más cercanas información valiosa, y olvidemos tabúes, vergüenzas o miedos, que por eso nos echamos porras siempre.

 

Andrea Rodríguez Bravo

19 octubre, 2017 - No Comments!

Mirador | Boli

Soy el bolígrafo de los sueños de cada escritor, de todos, desde Cervantes —aunque no me conociera cuando estaba dentro de una prisión— hasta Vila Matas, pasando por Cortázar y Neruda.

 

Mi historia es curiosa, porque en realidad soy un bolígrafo común y corriente, de esos que muerdes y que reposas en la oreja; de los que se quedan sin tapa y no encuentras en la mochila. Aunque en realidad me gusta más estar en el bolsillo, preferiblemente boca abajo, por eso de que la gravedad ayuda a que la tinta baje y ya no tienen que hacerme molinillo violentamente.

 

Soy un bolígrafo común y corriente. Tengo tinta y hago lo que la mano me diga. Si dice que escriba, escribo; si dice que dibuje, lo hago, y no me sale nada mal.

Por ejemplo

Pero creo que soy más de escribir, garabatear firmas o flores en las servilletas.

 

Lo que me hace especial, si se me permite regalarme el atributo, es que puedo hacer que la gente pueda escribir. No sé muy bien cómo funciona, sólo sé que de alguna manera ayudo a que encuentren las palabras que quieren usar.

 

Por ejemplo, trabajé con Miguel Hernández para uno de sus poemas que termina así:

 

Sigue, pues, sigue cuchillo,

volando, hiriendo. Algún día

se pondrá el tiempo amarillo

sobre mi fotografía.*

 

Escribir conmigo sólo tiene una tara, es algo insignificante y quien me diseñó creyó que era justo: las personas que trabajan conmigo tienen que hacerlo de noche. Algunas toman café para aguantar, otras no. Después de algún tiempo no me necesitan más, escriben como quieren y yo puedo pasar a otras manos, todo empieza de nuevo.

David Moreno

 

Twitter: @dmorenoc_

Instagram: @dmorenoc_

 

*N. de la E. Fragmento de "Un carnívoro cuchillo", de El rayo que no cesa.

12 octubre, 2017 - No Comments!

Por favor y gracias | Bomberazo No.2

Full disclosure: es la segunda vez que me toca escribir en el blog y la segunda vez que lo olvido y tengo que sacar el bombero al último instante.

Creo que realmente esto de elegir un tema para escribir algo me agobia un poco, y esto de dejarlo al final hace que instintivamente el tema surja como por instinto.

La nota anterior les hablé de la música que he estado escuchando mucho últimamente, y pues me parece que en esta ocasión seguiré por el mismo rumbo y hablaré de algo que ocupa mi tiempo libre igual que la música: libros.

Les voy a platicar acerca de los libros que he estado leyendo a últimas fechas:

1. El universo en tu mano, Christophe Galfard. Editado por Blackie Books.

Este libro está in-cre-í-ble. Dentro de mí habita un gran ñoño, que está fascinado los últimos años con la física —tan fascinado como puedo estar con algo que es extremadamente complejo y difícil de entender— y este libro es como una introducción muy básica a las partes esenciales de la física y lo que compone y hace funcionar a nuestra realidad y universo. Está escrito de manera muy pedagógica, divertida y con ejemplos muy fáciles de entender, por Christophe Galfard, quien aparentemente ha sido compañero de investigación de Stephen Hawking.

2. Robert Oppenheimer: A Life Inside the Center, por Ray Monk. Editado por Doubleday.

Más ñoñería. Esta es una biografía sobre el físico americano de origen judío Robert Oppenheimer. Estaba muy loco. Estaba muy acomplejado. Fue parte del Proyecto Manhattan que permitió la creación de la bomba nuclear. El buen Robert fue parte central de este estudio en el cual participó con muchísima investigación y mucho, mucho trabajo. Muy interesante —y triste— su vida. Te permite observar cómo la necesidad de aceptación y los complejos también pueden servir como motor de superación. Aunque quizás no lleguen a un puerto demasiado bueno los resultados, si nos basamos en el ejemplo de él propiamente.

3. Ultraviolencia, Miguel Noguera. Editado por Blackie Books.

Este aún lo sigo leyendo. Desde su formato, el libro me encantó. Aunque para ser totalmente franco, desde el título me atrapó sin tener idea del formato o contenidos. No sé cuál sería la forma más certera de describirlo no es un cómic, no es una novela gráfica, no es un libro ilustrado— lo que sí es: una serie de ideas, conceptos o compilación de mamarrachadas, la gran mayoría acompañadas de un pequeño garabato ilustrativo. Parece que alguien de mis amigos cercanos se dio a la tarea de compilar las tonterías de las que hablamos ya happys o un poquito pachecos. Es absurdo tras absurdo. Hasta que las cosas son tan absurdas que logras encontrar algo profundo y significativo en ellas. ¿Eso tiene sentido?

Este libro lo he estado leyendo usualmente en las noches antes de ir a la cama y es una gran manera de irse a dormir feliz. Establece ideas tan, pero tan ridículas, y aparentemente imposibles e ilógicas, que me han sacado en más de una ocasión carcajadas enormes.

4. Modern Romance, Aziz Anzari. Editado por Penguin.

Empecemos por decir que de tantos y tantos comediantes que he idolatrado a lo largo de mi vida (saludos, Tina Fey <3, Louis C.K., Jerry Seinfeld, Richard Pryor, Will Ferrell, George Carlin, etc.) es el único del que he leído un libro (si exceptuamos el que leí de Woody Allen, porque pues quién sabe qué tan comediante sea o no). Este muchacho Aziz, desde Parks & Recreation ya me botaba de risa, sus stand-ups, aunque un poco muy gringotes, también me daban risa, pero con Master of None me ha hablado directamente como muchos otros no lo habían hecho. Tan así fue, que después de la magistral última temporada *sigh Franchesca* no tuve otra alternativa que comprar este libro de inmediato. Con su estilo desenfadado y millennial, pero sobre todo con su claridad de criterio y mordaz crítica, hace un análisis del siempre presente romance en nuestras vidas, todo a través del mundo cínico, digital e inmediato que hemos construido para nuestra generación. Aún voy a medias, pero sí lo recomiendo.

Es todo, nos leemos a la próxima entrega en donde seguramente les hablaré sobre las pelis que he visto recientemente a falta de que se me ocurra otra cosa y prevenga mi turno para escribir.

¡Ah, como post data y antes que lo olvide! Cualquier cosa que compren de Blackie Books es una garantía. Soy extremadamente fan.

 

Beto López

Instagram: tipobe

Facebook: betoloptri

5 octubre, 2017 - No Comments!

Japi | Sin puerta

Desde que entré a YuJo! he tenido tres lugares en diferentes espacios de esta oficina.

El primero fue pegado a la puerta, con una silla naranja media incómoda, pero duró poco. Estaba en la mesa más grande y me encantaba tener vista a la calle, aunque tengo que admitirlo: me chocaba pararme a abrir la puerta cada vez que llegaba alguien.

Luego llegué a la mesa de los Güeros De La Oficina, que me gustó mucho porque, aparte de tener el futbolito a la distancia de un brazo, tenía a la vista el árbol de guayaba fresa y Davis y yo nos encargábamos de recolectar. Hasta que llegó el día en le que me dieron un doloroso pelotazo de piel en la cabeza y, de ahí en adelante, los pieles y yo ya no nos llevamos. Gajes del futbolito (pregúntenle a Andrea).

Después me mudé a La Cueva, un cuarto sin puerta y estos ingredientes:

1 maceta

4 computadoras

1 impresora

muchas balitas de Nerf

cables y aparatos en una esquina

1 puerta que no existe

4 amigos

 

Al principio no me sentía muy feliz de mi cambio de lugar; por el simple hecho de estar en un cuarto, alejada de los demás, me agüitaba.

Como todos sabemos, en YuJo! no falta la música, y en los inicios de La Cueva no hubo día en que Joel no empezara la jornada con su canción favorita ,“Blame it on me” de George Ezra, aunque lo niegue. Ahora le tenemos que rogar para que la ponga.

La variedad de olores nunca faltan en nuestro cuarto sin puerta, pues entre los desayunos de todo tipo, seres humanos y que Andy cierra la ventana de su lado porque tiene el termostato al revés, todo se puede esperar.

Las visitas en La Cueva son un poco limitadas. La mayoría suceden cuando van a imprimir o nos ofrecen café. Pero aún así pedimos muchas veces que cierren la “mini puerta” que creó Joel, que realmente no existe y aún así nos hace sentir seguros. Jacobell se merece mención especial, siempre aparece inesperadamente.

En los siete meses que llevo aquí he tenido la oportunidad de convivir con todos y trabajar en cada uno de los rinconcitos de la oficina (las 3 mesas). Creo que soy la única que puede decir que ya sabe cómo se comporta cada equipo y cuál es su desayuno favorito.

Ahora creo, y espero, que La Cueva sea mi lugar definitivo, pues a pesar de que al principio no estaba muy feliz de moverme aquí, ahora puedo decirles que ya le agarré amor.

¡Saludos desde LA CUEVA!

 

Sofi Gómez C.

instagram: @sofigmzc

28 septiembre, 2017 - No Comments!

Anuma| Reflexiones de estos días

No sé ustedes, pero después de los recientes hechos en México, me aterra pensar que en cualquier momento todo lo que quiero lo podría perder mañana. Y no me refiero a lo material, si no a mis amigos, a mi novio, a mi familia, a mis perros.

Recientemente me tocó vivir una experiencia terrible en la que vi morir una perrita muy querida, y ha sido de lo más triste que me ha pasado en los últimos dos años. Me hizo pensar en el propósito que tenemos en esta vida, y sólo puedo llegar a la conclusión que no nos queda más que disfrutar estos momentos que tenemos aquí, hacer lo que nos gusta, convivir con quienes apreciamos, y expresar lo que sentimos. Días después de este suceso, pasa el sismo del 19 de septiembre. Al ver todos los edificios y casas que se derrumbaron, personas que lo perdieron todo y el número de fallecidos, sólo sentí apachurrarse aún más mi corazón.

Afortunadamente la reacción de la gente, todo el apoyo y la organización de ciudadanos para ayudar a los afectados me levanta el ánimo. Me da un sentimiento de alivio saber que, aunque pasen circunstancias difíciles, siempre habrá alguien que te auxilie en esos momentos. Todos tenemos a esas personas cercanas queridas que son nuestra fortaleza, pero aún en situaciones catastróficas, saber que más de uno va extender su mano para ayudar, me hace tener poquito menos miedo.

Otra reflexión que me queda con todo esto, es que debería de preocuparme menos por el futuro. Soy de esas personas que, como un momazo que anda por ahí dice, ya me estoy preocupando de lo que me voy a preocupar. Todavía ni es una realidad, y ya me da miedo lo que pueda pasar. Así que intento evitarlo y disfrutar más el ahora.

También ha sido un gran recordatorio de cómo debo ser más empática con todo. Es algo que intento diariamente, pero a veces con el rush de las cosas, se me olvida que todos somos diferentes, sentimos diferente y que nos ha tocado vivir diferentes experiencias. Si algo me ha dejado la última temporada de BoJack Horseman*, es que todos (o muchos de nosotros) en algún momento del día escuchamos esa voz interna que nos dice que la estamos cagando, y tal vez sí, pero no deberíamos dejar que nos arruine nuestros días. Sólo tratar de hacer bien lo que sea que hagamos y tener empatía por los demás. Siempre habrá gente mala, abusiva, egoísta, y da mucho coraje, pero no dejemos que eso nos amargue la vida. Me gusta pensar que los buenos somos más y que podemos ser aún mejores cada día.

Por último, quisiera compartirles que en días pasados un amigo psicólogo recomendaba hablar de sus experiencias sobre los hechos recientes en grupo (pueden leer el post de Polo aquí ), con amigos, o desconocidos; llorar, desahogarse, y creo yo, que también para reírse y distraerse. Considero que es importante no sólo ahora, sino todos los días, hablar de lo que sentimos, lo que nos angustia, o lo que nos hace feliz.

 

NOTA: No olviden seguir ayudando a los damnificados durante los siguientes meses, todos podemos poner nuestro granito de arena. Recordemos también que hay mucha gente que necesita apoyo por diferentes circunstancias. Deseo con todo mi ser que no se rompa esta hermandad que se ha generado, y así como se ha mostrado apoyo en estos días, hagamos lo mismo para otras causas.

 

Jeka

Instagram: @jekaspita

 

*La mejor serie de Netflix. N. de la E.

30 agosto, 2017 - No Comments!

Al Cien | Millennial de Oficina

Cuando era niña, soñaba con ser dentista como mis papás, pero un día decidí que siempre no, y mi mamá me preguntó por qué cambié de parecer y le dije algo así como “porque no quiero estar encerrada en un consultorio toda mi vida”.

Al parecer, desde que le dije eso me estaba brotando lo millennial, y creo que lo que buscaba decir era que no quería vivir en una rutina deprimente, quería ser un alma libre, empoderada y sin ataduras toda mi vida.

Bueno, amigos: gran calladón de hocico que me dio la vida, pues aunque cambié de giro drásticamente, ahora estoy aquí, cumpliendo un horario corrido desde que me despierto hasta que ya me quiero ir a dormir.

A veces me pregunto si pasar nueve horas sentada frente a la computadora en el mismo lugar es lo que quiero para mí, y aunque cada que me cuestiono tengo respuestas distintas, siempre el problema surge en que soy una Millennial de Oficina.

Aunque nuestra generación no ha sido la única que quiere aplicar el “5 minutos más”, o que ha tenido la necesidad de sacar la licencia de manejar en miércoles, sí creo que hemos sido la más inconforme con las reglas de trabajo ya establecidas, social y legalmente, desde hace muchísimos años.

Algo de cierto hay en los artículos que me manda mi mamá sobre los millennials: que no se quieren casar, que no quieren tener hijos, que no quieren comprar casa, que se quieren ir a otros países, que quieren tener más vacaciones, menos responsabilidades y ganar más dinero para viajar. Pero también creo que somos una generación más consciente, que se cuestiona el porqué de las cosas y no las acepta simplemente porque así se han hecho desde antes que nosotros.

Por eso hoy me doy la libertad de opinar sobre esto, pues me siento en el punto medio de todos estos estereotipos del millennial, aquellos con los que me identifico: soy una mujer feminista, que trabaja, casada a los 24 años, que no quiere tener hijos, ni tiene planes de comprar una casa.

Antes de entrar a YuJo!, nunca había estado en una empresa de horarios establecidos con las responsabilidades que tengo ahora. Al principio me costó adaptarme, sin embargo poco a poco YuJo! también se adaptó a mí, y a la invasión millennial que lo obligó a cambiar su apellido a “Creatividad Millennial” (aysí), y —hasta ahora— ya tenemos un día de home office de vez en cuando y los viernes salimos temprano.

En conclusión, creo que, por nuestro bien y aunque no nos guste, hay trabajos que tienen la necesidad, todavía, de ser presenciales para poder colaborar en equipo y, sobre todo, para seguir teniendo relaciones interpersonales sanas y no poner a nuestra bellísima (pero destructiva) especie en peligro de extinción (aysí).

Creo que nos toca a nosotros, los millennials, construir el espacio de trabajo ideal que se adapte a nosotros y nosotros a él, sin tener que comprometer nuestras nuevas necesidades y sin tener miedo de ser parte del “sistema” al que tanto nos negamos. Nos toca crear empresas donde no tengamos miedo si tres días a la semana son home office; o empresas donde no temamos trabajar medio día en oficina, y si es necesario, lo demás en casa; empresas que midan por objetivos y no por horas-nalga. Porque, si algo nos han demostrado los que escriben esos artículos en contra de la nueva generación, los que tienen empresas hoy, no se van a arriesgar a transformar su estructura.

Así es que, amigos millennial, no tengan miedo a construir un espacio de trabajo presencial y responsable, donde los proyectos personales y las necesidades de tiempo de todos quepan.

Y amigos Gen X y baby boomers: prepárense, que la invasión zombie se queda corta con la millennial y tendremos que aprender a convivir, trabajar y crecer juntos para todos ser felices.

Saludos,

La Viejona.

P.D. Chuchis: te voy a extrañar.