Archives for abril 2017

26 abril, 2017 - No Comments!

Especialidad, brother | Soy Godín (y tú también)

Godín es un concepto tan movedizo que le hacen falta atributos inequívocos para poder tener una definición; tal y como en su momento ocurrió con los hipsters, chairos, chacas y otras tribus urbanas, en donde bastaba con tener alguna característica propia del grupo para ser inmediatamente etiquetado.

Las generalizaciones son peligrosas, y para algunos hasta ofensivas. Es por esto que decidí realizar un compendio taxonómico no exhaustivo para poder definir este grupo —basándome en meras observaciones y experiencias personales sin ningún valor. Casi como Paty Chapoy opinando del concierto de Björk.

 

Godín, Inc.

El mundo corporativo, departamental y gubernamental ha dado origen a esta agrupación de profesionistas o personas que cuenta con algún tipo de educación formal. Si se observa con cuidado, es un grupo gregario que gusta de compartir sus alimentos con su respectivo gafete que los acredita como empleados de su empresa, y portan su uniforme con orgullo. También, se les puede ver con una pequeña mochila en el que guardan sus tuppers con grasa pegada, y que han sido testigos de innumerables trayectos, pero que cumplen la vital misión de mantener al Godín alimentado.

Godín, Inc., lomo plateado, tupper de vidrio, gafete con hilo retráctil.

El microondas es el centro de socialización, en el que se discuten temas laborales y desde donde ha surgido un lenguaje plagado de acrónimos y saludos cordiales.

 

 

Godín Vampiro

 

Según la cultura popular, un vampiro no se puede reflejar a sí mismo en un espejo. Es así como el Godín Vampiro cumple con todos los requisitos anteriormente descritos , pero no se acepta como tal. Reniega tener algo que ver con dicho grupo, pero al final del día mira con ansias hacia la quincena: un rayo de luz que ni a esta especie le hará daño.

 

 

Godín Chill

Este espécimen puede que tenga ventajas aparentes sobre los otros grupos. Quizá no porte uniforme, se pueda dar el lujo de comer fuera de la oficina unos días a la semana o no le tenga un miedo irracional al checador. Pero al final de día, esperan el fin de semana para comenzar con el ritual Godín de destruirse para reconstruirse el lunes.

 

 

Nega Godín

En medio de una época en la que celebramos la originalidad que nos dan las redes sociales, y en donde se nos motiva a seguir nuestros sueños, aparecen estos personajes. Contrario a lo que ocurre con el Godín Vampiro, esta especie desprecia con todo su ser el pensamiento de ser Godín; los mira por encima del hombro y bendice su suerte de no estar atado a un sistema y ser dueños de su tiempo. Se mueven bajo los nombres de emprendedores, project managers, consultores, CEO’s, artistas, incubadores de ideas o venden paletas y tienen un BMW blanco —que en la gran mayoría de los casos son eufemismos para el desempleo o papás con fondos ilimitados.

 

“Trabaja en lo que te gusta, y no tendrás que trabajar ningún día”, seguramente hemos escuchado esta frase, atribuida a Confucio (???). Posición respetable, pero la realidad es que en en gran parte de los casos las circunstancias se imponen para la gran mayoría de los mortales. Y sí, el universo a veces conspira para que no consigas nada.

 

En el mundo de tuppers calientes, escritorios que sirven como estudio de maquillaje y uniformes desgastados por lavarse dos veces por semana, puede ser difícil encontrar motivación. Y aquí es donde insertaré un mensaje que se puede acompañar con un Piolín que compartió tu tía: aprender y reaprender cosas sirven para romper el loop en el que es muy fácil caer.

Tomen, de regalo.

 

Esa es una forma de lidiar con la rutina. Si por el contrario, tu estilo es despertar el domingo por la mañana adolorido por la fiesta del día anterior y gritando “soy un ser humano” cual Hombre Elefante, no podré objeción alguna.

 

Saludos cordiales.

 

Gustavo Ramírez

Envío de cadenas de correo: gustavo@yujo.com.mx

 

19 abril, 2017 - No Comments!

Columnam | Después del borde

Empiezo a escribir esta nota sin tener ninguna idea de cómo terminará ni cuáles conclusiones sacaré. Pero sí sé el porqué de ella. Esta nota debió haber salido el miércoles de la semana pasada. Eso ya no es vivir al límite, es vivir después del borde.

Así somos los mexicanos, creo. La cultura de prevención nada más no se nos da. Don Luego es nuestro compadre. Tan así, que ahora que debo llevar una semana de anticipación en el contenido que hago para redes sociales, siento una desubicación temporal muy cañona.

La semana pasada fue de las más horribles de mi vida porque tuvieron que hospitalizar a mi mamá; y no fue horrible porque estuviera grave, si no porque desgraciadamente tuvo que ser en el IMSS, y de pilón el más viejo y feo de todos. En donde no sé qué espera el personal para hacer su chamba. Estaba en URGENCIAS, donde todo debería ser rápido. Era viernes y querían esperar hasta el lunes para hacerle los estudios que necesitaba.

No se dan cuenta que si previnieran, ahorrarían esfuerzos, medicinas y recursos en general. No nos damos cuenta como sociedad que, si no consumiéramos Coca-Cola y papitas desde niños no habría tanta diabetes, que si ahorráramos desde jóvenes viviríamos desahogadamente de viejos. O que si pagáramos a tiempo nuestras deudas, en vez de endeudarnos más, no tendríamos que pagar intereses altos.

Y la semana anterior a esa, fue de las más hermosas de mi vida. Estaba de vacaciones en Costa Rica, pero me topé con el mismo problema. Todos los guías se quejaban de la lentitud de los mexicanos. Si la cita era a las 7, llegábamos 7:15. Agotamos todo el tiempo que tenemos, hasta el último segundo y un poquito más para tomarnos la selfie perfecta con el chango atrás. Al final nunca pasa nada, siempre nos esperan. ¿O qué?

 

Etiqueta a tu mejor amigo en esta foto.

Somos creativos y encontramos soluciones de última hora, como yo por ejemplo, que encontré un nombre para ponerle a mi nota. O como que si se te va el avión pues compras otro boleto y disfrutas un ratito más tu vacación. Aprendemos a vivir con la diabetes, compramos la medicina para la hipertensión. Y pues ya si se murió alguien era porque ya le tocaba.

Pero, ¿sí está bien así? Vivir el momento lo más que se pueda sin pensar en el después. ¿O estaría mejor llevar todo planeado y sin salirse de la línea?

¿O en realidad da igual?

Aída, esperando que respondan su pregunta.

 

Aída Morales

Instagram: momidaar

Pinterest: momidaar

5 abril, 2017 - No Comments!

Se parece tanto al amor | La friendzone les hizo tanto daño

Entre la avalancha de opiniones y comentarios, especializados y de los que hacemos después de comer entre familia, que han empezado a acaparar la conversación en estos días sobre el caso de Tamara de Anda (por supuesto que saben de qué hablo), algunos definitivamente son más afortunados que otros. E independientemente de aquellos en los hay una falta de reflexión garrafal por parte de quienes se atreven a hacerlos en público, hay uno que me golpeó la memoria del mismo modo que una foto de la prepa me ha demostrado que no sólo la ropa que me encantaba en mi primera juventud está de vuelta, sino que entonces me quejaba de un sobrepeso nulo que por fin se materializó.

Hace 18 años también son hace 18 kilos, pero es tema para otra ocasión.

En esa época era la amiga «gordita» de una chica absolutamente hermosa. Junto a ella era imposible no sentirse un poco piltrafa, aunque de su parte nunca hubo esfuerzo alguno por menospreciar mis atributos físicos. Para eso estaban los demás y, claro, una misma —mi crítica más cruel fui yo, y jamás de manera constructiva. Maldita Abril Adolescente, qué bueno que ya te moriste—. Así que ahí estaba, la testigo en primera fila de los esfuerzos inútiles de un montón de atolondrados jovenzuelos que intentaron conquistar a mi amiga: pobres. Entre la marabunta estaba un tipo que, en retrospectiva tampoco entiendo por qué lo consideraba mi compa, suspiraba como un idiota por ella. Poseía el don de la palabra, le gustaba leer y me imagino que se sentía dentro de una trama de Daria —estaba igualito a Charles "Upchuck" Ruttheimer, sólo que con el cabello oscuro— cada vez que abría su boca salpicada de dientes torcidos, pues sus comentarios eran siempre agudos, sarcásticos y contundentes.

El de la izquierda. Upchuck es el de la izquierda.

También misóginos y machistas, pero eso no lo entendí hasta que supe un poco mejor qué son esos bonitos conceptos (fast forward a 2014: la Abril Actual no es mucho mejor persona que la Adolescente, lo sé).

Y así como suspiraba por ganarse el corazón de la inalcanzable, me compartía en corto sus frustraciones al ver que nomás no avanzaba. Hasta que un día encontró LA estrategia. Mi amiga no era millonaria pero sí tenía buen gusto. Con ella aprendí lo que es la albahaca, el café irlandés y las marcas de maquillaje que tienen sensor antirrobo porque cuestan igual que una camisa. Y, del mismo modo, era (¿es?) fan de los tulipanes. Como siempre he sido bien intencionada (léase: medio pendeja), se me hizo fácil darle esa pista al Upchuck IRL cuando me preguntó qué podría regalarle en su cumpleaños.

Así lo hizo, y con bombo y platillo. Bueno, lo que quiero decir es que pidió que llevaran el arreglo a la escuela, en horario de clase, para verle la cara de sorpresa y, me imagino, prepararse a recibir la ropa interior de la festejada. Por supuesto, le encantaron. Se sonrojó. Les dijo «hermosas». Y hasta leyó la carta que acompañó al arreglo. En ella, el buen remitente la invitaba a una cita. Una cena o comida, ¿qué importa?

Se ve incomodísimo

 

Mi amiga dijo que no.

¡Obvio, Upchuck se enojó! Se gastó 500 pesos en un arreglo, con el dinero que su adolescente ser había ahorrado en no sé cuánto tiempo, y le prometía una salida GRATIS a comer con él. ¿Era mucho pedir?

En ese momento no lo sabíamos, pero Joey Tribbiani (si le hacemos caso al Internet) ya había acuñado el término friendzone, sin embargo debimos esperar unos años más para que, también el Internet, distorsionara el término. Verán, si nos basamos en el episodio de Friends en el que Joey le dice a Ross que no tiene esperanzas con Rachel porque ya fue friendzoneado, sólo quiere decir que el objeto de deseo no te ve como potencial pareja sexual, sino como amigo. Y punto.

Cuando comenzaron los memes al respecto (véase: Friendzone Fiona), se refería a la situación en el que, principalmente los hombres heterosexuales, se ven relegados al papel de camarada mientras la cortejada se aprovecha de todas las ventajas que recibe junto a la atención de un enamorado. Verán, Rachel, hasta ese momento, no había usado la insinuación de un "tal vez" para que le regalaran tulipanes. Ni mi amiga tampoco: ella no le pidió que le regalara nada. ¿Creen que se salvó de recibir otra carta en donde le reclamaba su falta de educación y consideración, pinche vieja? Le puse una gritadera al tarado aquel cuando me enteré.

Igual a la que le puse a mi hermano cuando salió el tema de la denuncia de Tamara. Y es que es la misma, una y otra vez: ¿por qué un halago («guapa») se considera acoso? ¿Cómo es posible que no se aprecie que una persona reconozca belleza en otra, y se lo comunique de manera educada? ¿Por qué nos —dicen ellos— ponen en la misma categoría que otro que dice obscenidades, se saca el pene o toca partes del cuerpo sin permiso? ¿JAMÁS VAN A VALORAR A LOS HOMBRES BUENOS? Es la misma queja de aquellos que piensan que sólo porque cedes el paso a una mujer, le prestas tu abrigo si le da frío y escuchas las amargas quejas que tiene con su novio, el rockstar que la engaña y trata como basura, ya mereces que ella se abra de piernas cuando tú se lo pidas. Existen threads enteros de estos autonombrados “Buenos Muchachos” (no confundirse con Buenos Muchachos, del programa de radio que son mega chévere) en los que exponen, una y otra vez, sus tristes historias de amor injustamente no correspondido.

La friendzone les ha hecho mucho daño, amigos. Es momento de que se quiten el velo y entiendan de una vez por todas de qué se trata 500 days of Summer: la chica no te quiere, desde el principio te dijo que no va a estar contigo, así que no construyas castillos en el aire con expectativas que nadie te entregó desde el comienzo. Una vez que entiendan que nadie (ni una mujer: sorpresa) está hecho para agradecerte la existencia sólo porque eres amable, sabrán poner en perspectiva que ni siquiera sus mamis tenían razón cuando les aseguraban que todo lo bonito del mundo es sólo para ustedes por su linda cara. O, más bien, porque crees que eres buena persona.

No, el taxista no le dijo una grosería. Y aún así no significa que merece un aplauso o que no sea incómodo. Los que se han levantado en favor del otrora chofer anónimo, que lo han convertido en la cara de su bandera de ardidos y bebés emberrinchados, no sólo demuestran que no tienen la menor idea de cuál es el problema de fondo: se están proyectando.

Sépanlo: la friendzone no existe, es sólo la justificación que toman los "Buenos Muchachos" para comportarse como imbéciles cuando no les dan el dulce. Y una denuncia por acoso es aquella que se hace cuando lo que te dice otro, que no pediste, te agrede, invade tu espacio y te hace sentir insegura.

No se hagan los que no saben la diferencia.

*hiperventila*

Abril Ambriz

Twitter: @ladyprovolone

Instagram: @ladyprovolone